21 ago. 2009

Primer capítulo de Cave Canem (la 1° historia de la antologia First Blood) en Español


En total tiene 5 historias First Blood (Sangre Primera) esta es la primera

Que lo disfruten!

______________________________________________________________

Cave Canem - Susan Sizemore

Esto es para todas aquellas personas que me han enviado un correo electrónico pidiéndome:
"¿Cuando sale el próximo libro de Sangre?". . .




Capitulo 1:

Esta es la tradición con relación a los perros del infierno:
Sobrevive un año y la bestia es tuya.


-Tu debes proteger mi bebé - Syrilla puso la mano de ella en su vientre hinchado, e hizo una mueca. -Mis bebés. Hay más de uno, estoy segura.
-No es posible que el niño sea mío, - Corvei dijo a su ex-amante. -Tu sabes por qué…
Se había sorprendido de encontrarlo esperándolo a él en el pequeño jardín de su casa cuando salió a tomar el aire de la noche. No hace mucho tiempo que encontrarlo allí fue lo que esperaba todas las noches, los tres alrededor de la luna llena. Su pasión se había enfriado cuando su propia existencia había cambiado, pero todavía la veía como una amiga.
-La última vez que nos vimos fue en una fiesta aquí hace cinco meses, por tanto, - le recordó. Recordaba la noche muy bien, y cómo Syrilla había prestado más atención al perro de la guerra que había adquirido recientemente mostró a sus invitados que tenía a cualquier ser humano en el banquete. -Tú viniste con tu marido por la noche, y te fuiste con él. Sé muy bien que nada pasó entre nosotros esa noche. Tampoco puede haber algo de mió en él si hubiera pasado. ¿Sabes lo que soy?
Sus ojos brillaban con angustia febril.
-¿Y sabes lo que soy yo?
Ella desvió la mirada. Todo en ella hablaba de su culpa, y temor. Su mano aferraba su vientre, estaba pálida, con la tensión. Había adelgazado para la redondez de su abdomen. Plenamente sus hermosos labios estaban apretados en una línea delgada, como si estuvieran frenando un secreto que no podía soportar.
Estaba segura de que su actitud no era porque había traicionado a su marido con otro hombre. Ella podría fácilmente decir que cualquier niño que llevaba le pertenecía. No, el miedo era algo mucho más grave que la infidelidad, nada que ver con la vida que ella vivió como una matrona romana. Era algo de su vida, uno que sabía mucho menos acerca de que la cara de la luz del día se dio la vuelta al mundo.
Corvei se acercó a ella y le agarró las manos en la suya, aunque incluso con su fuerza requirió un gran esfuerzo para arrancar su mano de la protección del niño, fuera de su vientre. Su piel estaba seca y tenía fiebre. Señaló que se sentara junto a él en el banco cerca de la fuente. La pulverización de agua enfriaba la brisa de la noche que tocaba. Se miraron, junto a la fuente.
-Háblame, - dijo después de que se habían sentado en silencio durante algún tiempo.
-Es difícil hablar de eso, incluso a ti.
-Será mejor que encuentres las palabras si he de ser de ayuda.
Una mirada de reojo le mostró que estaba llorando. Este fue el espectáculo más impactante de todos, para Syrilla siempre había sido tan fuerte, tan seguro en su lugar y en su poder. Nunca olvidaré la serenidad de alabastro de su expresión la primera vez que la había visto. ¿Cómo se sentó en las gradas y vio una cacería de animales en la arena con las manos cruzadas en su regazo, sin participar en el entusiasmado aullido de la multitud? Nunca había tomado nota de cualquiera de los espectadores hasta el día que la vi. Su mirada se remonta a la mujer encima de él, aunque sabía que la distracción podría traerle la muerte. Su principal batalla terminó justo debajo de donde estaba sentada. Era como si hubiera hecho la muerte para ella sola y ella se inclinó para mirar intensamente. Ella había estado tan cerca de un chorro de sangre para salpicar a través de la parte delantera de su vestido de seda cuando se lanzaba el lobo gigante que había estado acechando. Ella no se había inmutado cuando el lobo saltó hacia ella. Tampoco le hizo caso a la sangre que manchaba su ropa. Ella sonrió y asintió con la cabeza, como una diosa que acepta el sacrificio que nos ha presentado.
Se había averiguado su nombre y le envió la piel de lobo curtido y una longitud de seda costosa. Ella había llegado a su cama, ya que era fácil para una mujer rica sobornar a su manera dentro de la célula cerrada de hasta el más ignorante y más dura de gladiadores.
Fue sólo mucho más tarde, después de que se le concedió no sólo la libertad sino una vida totalmente nueva, que descubrió que el lobo que había matado era su propio hermano. Su único comentario fue:
-No debería haber recibido capturados.
Lloró despiadada cuando uno de los pack falló. El hermano de Syrilla había sido víctima de una pelea con un mago oscuro. Su propia parentela le había enviado a morir cuando el asistente lo atrapó en su forma de lobo.
Corvei comenzó a tener una idea de por qué tenía miedo ahora.
-¿Qué has hecho en contra de la mochila?
Volvió la cabeza y murmuró:
-Yo no me entiendo. - Se frotó el vientre mientras hablaba. -La llamada a la pareja en la noche era algo con lo que yo no podía luchar. Yo apenas recuerdo. - Pasó una mano alrededor del jardín. -Pero se que pasó aquí. Aquí es donde el calor me llevó, y donde…
-¿Esto tiene algo que ver con su niño, entonces?
-Los niños. Cachorros. - Escupió la segunda palabra. -Detesto lo que se arrastra dentro de mí, pero me encantan, también.
Ella no era de amar con facilidad. Él nunca había oído esa palabra de ella en todos los años que había conocido, vivos y muertos, como amante y como amigo.
Ella lo agarro de la mano con tanta fuerza que los huesos se le habrían roto, si no fuera lo que era.
-Esta es tu responsabilidad, también, - dijo. Un gruñido escapó de su garganta. -Tú y ese maldito perro de la guerra hermosa tuya.
Lo que quería decir se le acercó entonces, sorprendiendo lo mucho las palabras. Ella no se había apareado con uno de sus invitados, pero. . .
-Uhh...
Repulsión enturbiado por medio de él a pesar de que había pensado que había visto y hecho todo lo oscuro imaginable, aún más, como un gladiador que como un vampiro.
Recordó cómo con orgullo que había mostrado el perro fuera en la fiesta. Lo llamó Bestia, y era como cuadrados construidos y de músculos duros como cualquier gladiador, con una enorme mandíbula pesada y pelo negro liso y brillante que brillaba a la luz de las antorchas. Que había adquirido el perro para cuidar su cripta a través de las horas de luz, un compañero de confianza ya que no quería esclavos mortales.
-Un hermoso animal, - dijo Syrilla. -Animal. - La palabra era tan amargo como el veneno de su boca.
Corvei hizo que lo mirara a los ojos. Que normalmente no habría sido capaz de mirar dentro de su alma, pero todos sus guardias estaban bajas. O tal vez estaba actuando, por supuesto, estaba tratando de manipularlo. No importa. Uno siempre tenía que jugar para ganar, y las apuestas eran siempre la vida y la muerte, aún en los tiempos en que no parecía ser. Syrilla era de alta alcurnia matrona romana, así como un hombre lobo, tanto los derechos de nacimiento envió la voluntad de poder y dominación que fluye por sus venas.
Su temor era real, incluso si se utiliza como un arma. Lo vio en los ojos, sintió en su mente, el corazón y el alma. Realmente era el temor de una madre a su bebé no nacido aún. Bebes.
-Los cachorros, - dijo. Podía haber echado hacia atrás la cabeza y se rió, la verdad no había sido tan horrible. -¿Te apareaste con mi perro de la guerra?, - Gritó. -Es un perro lo que reside en tu vientre?
Se estremeció, e hizo un gesto de callar. Se puso de pie, de repente tan majestuosa como la vestal principal.
-Proteger mi descendencia. Necesito esto de ti. Usted sabe que mi propia especie destruirá como una abominación si descubren ellos.
Y tal vez los hombres lobo serían correctos.
-Ellos van a destruir, así que sí se enteran.
-Yo me ocupo de mí mismo. Cuida de mis hijos. Ocultarlos. Mantenerlos seguros. Esto quiero de ti.
Se puso de pie también.
-¿Estás llamando a su deuda, entonces?
-Lo hago.
Syrilla había salvado la vida, mientras que en su forma de lobo en su día mortal, cuando él había estado en una misión peligrosa para la mujer vampiro que lo convirtió. Había jurado devolver, y ahora era el momento. También se supone que tiene cierta responsabilidad por sus hijos, ya que lo había engendrado, ellos pertenecían a él.
-¿Qué voy a hacer con una camada de cachorros?, - Exigió.
Ella no respondió. Él pensó por mucho tiempo, llegando a una sola conclusión. Por último, le dio lo que quería.
-Voy a mantener mi promesa contigo. Voy a proteger a tus hijos.
Tengo que hablar con Valentia, pensó.

0 comentarios: