18 jul. 2009

Capitúlos del 25 al 28 de Royal Blood (Sangre Real)

Hola gente, mi nombre es Laura pero llámenme Haushiinka. Soy la nueva integrante de este hermoso blog, al menos ayudo en algunas cosas a Alice y edito el "look" del blog :)
Bueno, aca les dejo los capítulos!.

Saludos!
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Capitulo 25: Entrevista Horrorosa.

Lamentablemente la cara del siguiente chico que tuve que ver era la de Trevor.

-No hemos contestado todo, - dijo mi Némesis, encontrándome sobre el césped después de la escuela.

-Pienso que puedes rellenar los espacios blancos, - contesté.

-Puedo llevarte a casa. Podríamos hacerlo en el coche.

Lo fulminé con la mirada.

-Hablo del trabajo, - dijo Trevor, levantando una ceja.

-Yo preferiría caminar.

-¿Cuándo vas a admitir que me evitas porque está gustas de mí?

-Cuando el infierno se hiele.

-Debes saber del infierno… vives allí. ¿Qué, terminamos el trabajo? - me desafió Trevor.

Pensé durante un momento. Sutilmente fui tomado con la idea de tener mi propia revista de moda con Becky como habíamos hablado, pero yo no podía compartir esto con Trevor. Yo sólo sería ridiculizada. En cambio dije:

-Bien, Chico Fútbol. Calcula una carrera para mí. Algo qué me dará el dinero para ser independiente. - Trevor abrió su cuaderno.

Yo podría ver que varias páginas escritas de su ensayo ya estaban completas.

-¿En qué se equivoca un de hombre cuando cuida de ti? - preguntó. -Alguien rico. Y poderoso.

-Ya tengo eso. - Admití.

-Y rubio.

-Me gusta el pelo negro.

-Y popular.

Él realmente tenía razón sobre eso. Ni Alexander ni yo éramos populares. Pero, ¿Trevor Mitchell? Él podría haber sido el rey del baile escolar en primer grado.

-¿La fama no es importante para ti? - preguntó, moviéndose poco a poco más cerca. -¿Qué cada uno conozca tu nombre?

-Pienso que ya lo conocen.

-Pero no por los motivos correctos, - dijo él con una sonrisita.

-No estoy interesada en ser famoso. Estoy interesada en ser como soy.

Trevor sacudió su cabeza y apuntó algo en su cuaderno.

-¿Así que, dónde acabamos? ¿Quieren tus padres que sigas sus pasos?

-No. ¿Es que no has terminado aún? - Lloriqueé.

-¿Qué te gusta hacer durante un día lluvioso? - él preguntó.

-Sentarme fuera.

-¿Qué te gusta hacer durante un día soleado?

-Duermo.

-¿Puedes pensar en cosas mas creativas?

-No.

-¿No lo haces? - él preguntó, sorprendido. -¿Por como te vistes y te arreglas? Pienso que siempre fuiste creativo. Como un payaso.

-¿Quieres que te golpee ahora? ¿O delante de toda la clase?

-Cálmate. ¿Cuál es tu ropa favorita?

-¡Um! Mi vestido para baile de corsé.

-¿Cuándo cierras tus ojos, con quién sueñas?

-Alexander.

-¿Si quisieras besar a alguien de la escuela, quién sería? - él preguntó, inclinándose hacia mí.

-Eso no está en la hoja. ¡Ninguna de estas preguntas tiene que estar en el trabajo, Cabeza Hueca!

Con Trevor, a veces era difícil de saber si se burlaba de ti o no.

-Yo solamente me aseguraba que me prestabas atención. Ya termine mi parte de la entrevista. Ahora solamente tengo que escribir el ensayo.

-Tan… ¿no tenemos que encontrarnos otra vez?

-He terminado mi parte, - dijo él con timidez, y me dio la hoja de la entrevista completada. -Ahora es hora de terminar tus preguntas sobre mí.

Mi hoja de la entrevista de Trevor estaba en blanco. Rápidamente apunté algunas respuestas a las preguntas y se lo di.

-No aprobaras si escribes poco, - dijo él.

Trevor y yo nos levantamos y quitamos el polvo sobre la suciedad de nuestros vaqueros.

-Nuestra siguiente cita será delante de la clase, - dijo él.

Yo no podía evitar sentir una punzada de bondad hacia él, como él sin querer había ayudado a Alexander a permanecer en la Mansión.

-Voy a encontrarme con mi padre, - él dijo cuando entró en su Camaro. -¿Te enteraste? Mi papá podría comprar la Mansión. - Me paré de golpe.

-¿Qué dijiste?

Me dirigió una malvada sonrisa.

-Yo estaba esperando para decírtelo a cuando vos terminaras mi parte de la entrevista… hablamos de la Mansión en la cena de anoche y que por los rumores que andan en la ciudad nadie lo comprará porque seria tirar dinero. Mi papá dijo que la tierra en la que esta la propiedad es valiosa. Será más barato alquilar una pelota de derribo y una excavadora. Pensé que querrías saberlo. Harán un gran centro comercial.

Yo no sabia que decir. Mi propio plan se daba vuelta contra mí. Y desde luego, Trevor era la única persona para hacerlo.

-No… ¡no puedes comprarla! - Dije con mi cuerpo lleno de la rabia. -Tu no puedes comprarla… ni mucho menos derribarla.

-Sé que no puedo, Chica Monstruo. Pero mi papá si puede.

El padre de Trevor es dueño de la mitad la ciudad de Dullsville. Y no querría que la Colina Benson estuviera en esa mitad.

-Le diré a mi papá que salve unos ladrillos cuando la derribe. Puedes tenerlos como un recuerdo. No te cobraré mucho, ya que no tienen valor, - él dijo, subió su ventana y se fue.


Capitulo 26: Plan B.

Espere con impaciencia alado de la puerta de la Mansión.

-Necesito hablar con Alexander, - le dije Jameson tan pronto como abrió la puerta delantera.

-Él todavía está durmiendo, Srta. Raven.

Supongo que Alexander, como yo, tuvo finalmente tener una buena noche de sueño… o en su caso, días de sueño.

-Esto no puede esperar. - Hablé con la autoridad y urgencia.

-Voy a ver lo que puedo hacer. Espere en el estudio.

Entre en la vieja y polvorienta, habitación llena de libros. Pasaron varios minutos hasta que Alexander apareció en pantalones vaqueros y una camiseta.

-¿Qué sucede?, - preguntó.

-¡Todo! - Me apresure hacia a él. -Pero tenemos que hablar en privado.

-¿El gazebo? - él sugirió el lugar donde nadie en la tierra nos podía oír.

***

Alexander aparcó el Mercedes delante de la entrada del cementerio. Nos apresuramos hacia el monumento de su abuela. El único sonido que oímos era un gorgojeo de grillos.

-Alguien va a comprar la Mansión, - solté cuando alcanzamos el monumento.

-¡Estas bromeando!

-No, y es peor es el padre de Trevor.

-Eso es horrible. Yo pensé que nuestro plan funcionaba.

-Lo pensé también. Planea destruir la mansión y construir un centro comercial.

-¿Destruirla? - los ojos calidos de Alexander se convirtieron en un rojo ardiente.

-Lo se. Es horrible. Hicimos un trabajo tan bueno convenciendo a la gente que la mansión era una perdida de dinero que nadie quiso comprarla. Ahora solo la van a derrumbar, lo van a arruinar, Alexander. Yo lo arruine todo

Me senté en un banco del cementerio y cubrí mi cara con mis manos.

-Esto no es culpa tuya, Raven, - dijo Alexander, animándome. Su estado de ánimo oscuro se iluminó. -Él no es el dueño de la casa todavía. Todavía hay tiempo.

-Si le decimos a tus padres, ¿tal vez no la venda?

-Mi padre se empeño en vender la casa. Ya lo enfrente con esa posibilidad. Él dice que el nuevo propietario tiene derecho a hacer con la casa lo que desee. Pero ¿cómo te enteraste? Mi padre ha dicho que nadie ha expresado interés.

-Yo lo escuché directamente de la boca del caballo: Trevor.

-Tiene que haber algo que podamos hacer. No quiero irme, y la mansión no es inútil.

Me volví hacia el monumento de su abuela y desee una respuesta.

-Tenemos que detenerlo. Su padre no puede comprarla. Nadie puede. Esta es su casa. Nuestra casa. Y muy especialmente de su abuela. - Me levanté y caminé al monumento. -Tu abuela Sterling construyó esa casa con amor. Para ella… y su familia.

-Lo sé, - dijo, -Esto rompe mi corazón por muchas razones. - Alexander se unió a mí en el monumento. -Es la casa de mi abuela... y siempre lo será.

-Eres el único que ha cuidado de ella. Sé que tu abuela estaría devastada si la vendieran o la destruyeran. No hay otro comprador que le pueda la casa más de lo que significa para ti y para ella.

Entonces se dirigió a mí.

-¡Acabas de decir, la cosa más inteligente!

-¿Qué quieres decir?

-No puedo creer que no lo haya pensado. - Alexander estaba exuberante. Me dio un beso enorme y se apretó a mí entorno.

-¿Qué pasa?

-La Mansión esta en venta, - dijo con una sonrisa. -Y yo sé de alguien que se muere por comprarla.

No tenía idea de a quien tenía Alexander en mente para comprar la mansión. Quien sea tiene que ser rico y alguien que Alexander no piense que se colgaran en la casa de su abuela. Y, ¿cómo lo ayudaría a que permaneciera en Dullsville? Mi novio me prometió que me contaría su plan tan pronto como nos reunimos de nuevo.

La siguiente puesta de sol que lo encontré en el furgón.

-No podía dormir en absoluto, - le dije que yo con impaciencia cuando estuve dentro.

Tomó mi mano y me estrecho.

-Así que dime… ¿Quién puede comprar la Mansión? - Le pregunté con un poco de esperanza en mi voz.

-Cumpliré dieciocho en meses, - Alexander comenzó. -Y cuando lo haga, voy a tener derecho a mi herencia. Mi abuela era una mujer muy generosa. Así que me imagino que voy a poder pagar por el mantenimiento de la Mansión.

Amplié mis ojos.

-Voy a comprar la Mansión, - dijo con orgullo.

-¡Esa es una gran idea! - Tomé sus manos y bailamos alrededor. -Eres un genio.

-No tengo que volver a Rumania si tengo un lugar propio aquí, ¿no? Y creo que mi
abuela sería feliz si ve que he usado el dinero para mantener la Mansión.

-¡Me gusta ese plan! - apreté a mi novio y lo bese en repetidas ocasiones. Estaba tan orgullosa del intelecto de Alexander. Yo sabía que salía con alguien que se remontaba más allá de sus años.

-Soy casi legalmente un adulto, - continuó. -Entonces voy a ser capaz de tomar mis propias decisiones.

La madurez de Alexander era como un afrodisíaco.

-¡Eres tan sexy y brillante! - dije.

-No te entusiasmes demasiado. Hay un contratiempo.

-¿De verdad? Pero yo pensé que habías dicho…

-Tendré que poner un depósito y, finalmente, pagar los costos de cierre. Tengo dinero en el banco, pero no es suficiente. Sólo necesito encontrar con el dinero para el pago.

La única cuota mensual que conocía en Dullsville era la tienda de videos. Yo estaba desorientada cuando se trataba de gastos de vivienda.

-¿Pero dónde vamos a encontrar esa cantidad de dinero?, - le pregunté.

-Ahí está el problema.

-Sólo tengo unos pocos cientos en el banco y cerca de sesenta en el cajón de mi casa, - ofrecí. -Voy a pedirles a mis padres un préstamo.

-¿Suficiente para el pago inicial de una casa? ¿Ellos simplemente se lo darán a una chica de dieciséis años de edad?

-No... a ti, - le dije.

-¿Su novio de diecisiete años de edad? Agradezco el pensamiento, pero no creo que vaya a más.

-¿Cuánto dinero necesitamos?

Alexander dijo un número mucho más alto de lo que había previsto.

-¿Dónde podemos encontrar ese tipo de dinero? - pregunte, estupefacta.

-Es la parte que no he descubierto todavía. Pero es necesario que sea antes de que el padre de Trevor recorte su cheque.



Capitulo 27: Papel Naper.

Estaba pensando en dos cosas: juntar bastante dinero para Alexander, antes que el padre de Trevor hiciera una oferta para la mansión, y necesitaba completar mí ensayo (o iniciarlo) antes de nuestra gran presentación.

Tuve un tiempo difícil, centrándose en los dos. No sabía cómo recaudar dinero, y si no averiguaba algo rápido, Alexander se iría a Rumania. Para calmar mis nervios, me senté en mi computadora y trate de comenzar el ensayo.

Pero, ¿cómo esperaba la Sra. Naper que podría centrarme en una carrera o en el futuro cuando Alexander se iba a al otro lado del mundo? Mi única esperanza ahora era inscribirme en la Universidad de Transilvania. Incluso si consiguiera suficientes notas, fuera aceptada, y podría asegurar que tardaría por lo menos años de distancia. Y para ese tiempo Alexander podría haberse casado con alguien más.

Sin embargo, si tuviera una carrera ahora y no dentro de cinco años, me gustaría ser capaz de ayudar a Alexander a conseguir dinero, golpee mis dedos contra mi escritorio con frustración y trate de centrarse en el ensayo.

Yo realmente nunca pensé mucho acerca de lo que yo quería hacer con mi vida que no fuera convertirme en un vampiro.

¿Cómo iba a explicárselo a mis compañeros? Empecé a pensar en lo que queria: vampiros, música mórbida, salir en los cementerios. Pero, ¿qué carrera me permitiría ser yo misma? ¿Una doctora? No podía que alguien se sintiera cómoda conmigo en una mascarilla quirúrgica y negras oscuras marañas próxima a ellos con un bisturí. Mis pacientes insistirían en la curación de ellos mismos. ¿Una abogada? No creo que una jueza permita minifaldas y monstruosas botas en una corte. ¿Una maestra? Los padres retirarían a sus hijos de mi clase.

Y, no quiero pasar el resto de mi vida en Dullsville… sobre todo teniendo en cuenta la posibilidad de que Alexander podría no estar aquí, también. Yo siempre me moría por salir de la ciudad, pero cuando conocí a mi verdadero amor todo cambio. Alguna vez soñé con un lugar en el que yo no fuera más una extraña. Y si Alexander regresaba a Rumania, iba a ser más solitaria de lo que había sido antes.

¿Temo ser fiel a mí misma delante de la clase de Inglés? ¿Era demasiada tímida para expresar todo lo que podría ser capaz de ser? ¿También estaba nerviosa por compartir mi sueño de convertirme en un vampiro o algo más que pueda elegir? Yo siempre pensé que mi personalidad era tan importante (no más) que la carrera que elegiría. Tuve que ser honesta acerca de que, especialmente ahora que me había burlado de los deseos verdaderos de Trevor en el informe. Pero, ¿realmente tengo el valor de decir de lo que carecía?

Tomé un respiro y comencé a escribir. Las palabras llenaban mi cabeza más rápido de lo que podía escribirlas. Escribí sobre mis pasiones, no importa lo ridículo que pudiera parecer a la Sra. Naper y a mis compañeros. La página en blanco rápidamente que se convertía en un ensayo. Yo estaba en la zona y nada iba a distraerme.

Cuando terminé mi primer proyecto, hice algunas notas para mi presentación.

Las carreras son para hacer dinero, pensé, pero una gran carrera era lo que hacías cuando amabas algo y te pagaban por ello. Trevor iba ser un futbolista profesional. Billy Boy sería un científico o un programador de computadoras. Alexander y sería un artista.

Pero, ¿él no era uno ya? Había ganado el primer lugar en la Feria de Arte en Hipsterville. Ahora sólo tendrían que pagar por su obra de arte para que comprara
la Mansión.

Y entonces me golpeó. ¿Por qué yo no había pensado en ello antes? Podríamos vender las pinturas de Alexander en la Subasta Anual de Arte de Dullsville.

El Papel Naper había demostrado ser más perspicaz de lo que yo nunca habría imaginado.

Convencer a Alexander acerca de mi brillante plan era otra cosa.

-La subasta de Dullsville, - le dije cuando nos reunimos en el interior del patio de ferrocarril. -Vamos a vender tus pinturas en la subasta.

-¿Estás bromeando? Nadie comprara mis obras. - Alexander miraba sus pinturas en la pared. -Escuchaste a mi padre. Pinto más como un hobby. Raven, la subasta es para profesionales.

-Alexander, tus pinturas son esplendidas. No necesitó ser una experta para decirlo.

-Tú estas siendo parcial por ser mi novia.

-Ganaste el primer premio de la feria de arte de Hipsterville. Ese jurado no salía contigo. Eres súper talentoso. Si he aprendido algo de mi ensayo de ingles, es que los hobbys pueden convertirse en tus carreras. Y vamos a comprobarlo.

-No lo creo… debe haber otra manera.

-No hay tiempo, - le rogué. -La subasta es esta semana. Es la única manera.

-No estoy preparado para que vean mi trabajo… y mucho menos pedir que lo compren - dijo

-Tú no. Yo lo haré.

-No se como inscribirme en una subasta. O a quien preguntar.

-Por desgracia… o suerte, - dije, -tengo una gran conexión con la subasta de Dullsville con mi malvado compañero de clase.

-Necesitó hablar con vos, - le dije a Trevor en cuanto lo vi la mañana siguiente. Estaba saliendo de su Camaro y caminando hacia la escuela sin prisa.

-¿De verdad? - dijo siniestramente. -Te va a costar. ¿Qué tal el beso que no me diste antes?

-¿Qué debo hacer para poner algo en la subasta de arte? - le pregunte.

-¿Qué tienes de valor?

-Yo no, pero alguien más si.

-Entonces, ¿por qué no me lo pregunta ese alguien?

-Porque actuó como su agente.

-Si recibís el 10% ¿Qué recibo yo? - me dirigió una sonrisa sexy.

-¿Qué tal una patada en la espinilla si te vuelves a acercar?

-Dijiste las cosas más dulces, Chica Monstruo. Lo siento, pero no te puedo ayudar.

Le di un tirón a su mochila.

-Te lo pido como tu pareja de Ingles… siendo solidaria. Fácilmente puedo saltarme la clase y ver como fracasas por la ventana.

Pensó mucho en sus opciones y luego acepto a regañadientes.

-Mi mamá es la encargada de la subasta. Te llevare con ella luego de la escuela.

-Agarro mi bicicleta y te encuentro allá.

-¿Crees que puedes entrar en el Club de campo vistiendo así? Voy a tener que acompañarte.

Él tenía su punto. Yo solo entraba al club cuando mi padre (completamente obsesionado por los deportes) obligada a usar tenis blancos. Ellos no permitían nada de lo que llevaba puesto ahora.

-Te veré en el estacionamiento - acepte.

Se sorprendió por la respuesta positiva que le dio y se dirigió felizmente a clase.

Luego de la escuela, me encontré a Trevor sentado en su Camaro… todo el equipo de fútbol estaba alrededor de el como si hubiera ganado la Copa Mundial.

Él abrió la puerta de automóvil.

-Entra.

Sus compañeros del equipo gritaron:

-¡Whooooo!

No me preocupaba mi seguridad, sino mi reputación. No quería que lo supiera una multitud… no ahora, quería mantenerlo así. Además, tenía un buen repelente si desidia ponerse amistoso.

-Becky y Matt también vienen - dije cuando la pareja mas hermosa de Dulsville llego a mi lado.

Yo estaba victoriosa, pero Trevor estaba desilusionado.

-Claro, - dijo tímido. -Seremos cuatro.

Pensé que la alarma se accionaría cuando entrara en el club y me arrestaría la policía de moda. Aunque Matt y Becky se hallaban cerca, un empleado se me acerco.

-¿Puedo ayudarla? - pregunto un hombre alto con un traje verde.

-Estoy aquí con Trevor. Trevor Mitchell. Él esta aparcando el auto.

-¿De verdad? - me pregunto mirándome.

-Sé que hay un código de vestimenta. Pero solo estamos de paso.

Entonces mi salvador cruzo la puerta en caquis.

-Hola, Dave, - Trevor dijo -Estoy aquí para ver a mi mamá.

-Hola, Trevor. ¿Cómo esta? Su madre se encuentra en la sala de banquetes. - Fue la primera vez que me sentí feliz con Trevor al lado mió.

Caminamos por el pasillo alfombrado con colores naranja y marrón. Tenían falta de originalidad, de inspiración… verde hotel pintado en las paredes.

La Sra. Mitchell abría una caja de cartón cuando se dio cuenta de que Trevor cruzaba la puerta. Sonrió y se puso de pie, luego, frunció el ceño cuando vio que entraba a la sala detrás de su hijo.

-¿Tienes problemas? - fue lo primero que se le ocurrió decir.

-Raven, quiere ofrecer algo en la subasta.

-Hola, Matt, Becky… Raven.

-Hola, Sra. Mitchell - respondimos al unísono. La Sra. Mitchell se parecía mucho a una maestra que los estudiantes temían tener cerca los que sobresalían y menos los que no.

-Es amable de tu parte que ayudes a tus… - ella me miro vacilante, -…amigos.

Ella, al igual que Trevor, se mostró recelosa de que yo participara en una subasta de alta sociedad de Dulsville. Se esforzó por ocultar el desprecio que me tenía… pero era evidente que pensaba que no tenia nada de valor para la subasta.

-Esto es para un proyecto de la escuela, ¿verdad? - pregunto. -Esta es una subasta para profesionales. No es una subasta de pingüinos realizado con papel mache en la clase de arte.

-No, - dije con mi voz educada. Normalmente, diría algo vulgar, pero el destino de la Mansión y de Alexander dependían de mí. Así que la bese amablemente en la mejilla como si nunca la hubieran besado antes. -Estamos estudiando las carreras en las clases de Ingles… así que pensé, ¿qué mejor ejemplo de ver el éxito de una mujer que tenerla cerca? No voy a ver solamente como se organiza el evento, voy a ver como funciona una subasta de arte de verdad.

-Bueno… yo no lo sabia - dijo la Sra. Mitchell, de repente brillante y encantadora. -¿Qué piensas subastar?

-Pinturas.

-¿De la colección de tu padre? ¿De un artista conocido?

Tenía miedo de decirle que seria un vampiro adolescente.

-No. Es un joven muy talentoso de Europa.

-¿Europeo? - pregunto la Sra. Mitchell, con los ojos casi saltaron de su cabeza. -Seria bueno mostrar a un extranjero. Pero, por supuesto, yo tendría que ver primero las pinturas.

-Alguien las traerá, - dije rápidamente.

-Bien, luego llena el formulario. Y luego trae las pinturas alrededor de esta semana… a no más tardar de las cinco de la tarde.

-¿Eso es todo? - pregunto Trevor en mi nombre.

-Eso es todo. Te reservare un espacio.

-Gracias, - le dije.

-¿Por qué no te quedas para que pueda enseñarte la planificación del evento? Te puede ayudar con tu informe. Luego podré llevarte a tú casa.

-Eso es excelente, mamá - dijo Trevor antes de que contestara. -La tengo que llevar a casa antes de la práctica de fútbol de esta noche.

-Bien. Y recuerda, todas las piezas de arte tienen que ser verificadas antes de las cinco.

Alexander no podría traer las pinturas antes de la puesta de sol. Pero, ¿cómo podía colocar todas las pinturas de Alexander en mí bicicleta? Tenia que encontrar a alguien fuerte, que no estuviera retenido por el toque de queda, solo esperaba que Jameson se hubiera hecho un par de músculos con la aspiradora.

-Voy a dejarlos a ustedes dos primeros. Luego, la dejare a Raven en su casa, - dijo Trevor cuando se apresuro fuera del estacionamiento del club. En ese momento tendría que haberme quedado con su madre y haberme ido con ella.

-Oh, genial. Voy para la casa de Raven. - dijo Becky, y la expresión de Trevor paso del triunfo al tormento. Dejo a Matt silenciosamente y no abrió la boca en todo el viaje, apenas nos dejo antes de irse a toda velocidad.

-Te debo algo grande, Becky, - le dije cuando estábamos a salvo en la vereda.

A diferencia de Becky, yo no poseía mi propio camión.

-¿Quieres subir al manubrio o al asiento?

-¿Qué tal si espero a que Matt me recoja? - sugirió. -Entonces, te ahorrarías los calambres en las piernas.

Nos sentamos en las escaleras delanteras.

-¿Te puedo decir quien es el artista que creo las pinturas que voy a subastar?, - empecé.

La cara de Becky brillo.

-¿Quién es?

-Es un secreto grande.

-¿Hay otro tipo de secretos?

-Ni siquiera Matt lo puede saber.

Becky hizo una pausa.

-¿Por siempre?

-No; solo hasta que termine la subasta.

-Puedo hacerlo.

Se inclino más cerca y yo le dije con voz baja y suave:

-Las pinturas que subastare son de Alexander.

-¡Eso es fantástico! - afirmo. -Pero… ¿por qué es un secreto?

-Por que no queremos que sepan que el es un artista. Tenemos miedo de que nadie quiera comprar las pinturas si saben que es adolescente… sobretodo que vive en la Mansión.

-Tiene sentido. Pero… ¿qué harán con el dinero?

-Ese es un secreto mayor… Alexander comprara la Mansión.

No paso mucho tiempo antes de que Matt llegara.

-¿Qué sucede?

-Nada, - dijo Becky, entrando al automóvil de Matt. -No pasa nada, ni tengo nada que decir… de hecho nunca lo haré.

Confundido, Matt condujo a Becky mientras ella sonreía y miraba por la ventana.



Capitulo 28: Jefa de la clase.

La mañana siguiente nos sentamos mientras escuchábamos varias presentaciones dolorosamente aburridas. Mis compañeros revelaban sus deseos de ser diseñadores de Web, farmacéuticos y propietarios de restaurantes. Rece para que no quedara tiempo para la presentación de Trevor y la mía, pero todavía quedaban diez minutos en el reloj.

Mis rezos no fueron contestados.

-Entonces… ¿qué hiciste para aprender de ti? - la Sra. Naper pregunto.

Para Trevor, que siempre era la estrella, no era un sacrificio ser el centro de atención. Se dirigió al escritorio de la Sra. Naper si ningún deseo de no llamar la atención, mientras que yo me dirigí hacia el como si caminara hacia la guillotina.

-Cuando iba al jardín, - comenzó Trevor. -Como muchos otros niños, yo quería ser un superhéroe - las chicas de la primera fila se carcajearon nerviosamente.

Trevor detuvo su lectura y las miro fríamente hasta que ellas miraron para otro lado.

-Obvio que no soy un chico común, - continuó -pero me gusta la acción, la velocidad y las peleas. Lo que aprendí de este ensayo es que cuando eres un niño, no te preocupa lo que piensen de ti. Y tus sueños no poseen ningún límite. Tal vez sea sencillo, predecible y seguro seguir la profesión de tus padres. Pero mi ensayo habla del valor de un superhéroe, ya que lo necesita para seguir su propio camino. Y el camino que quiero en mi vida… - comenzó, y se dirigió a mi, -…es ser un jugador de fútbol profesional.

-Se supone que tendrías que decirnos algo que no sepamos, - dijo una obsesionada por el Prada mientras ojeaba su cuaderno.

Estaba sorprendida por su discurso. Yo lo había desafiado cuando lo había entrevistado antes y él sentía que me tenía que probar que no era el cobarde que yo creía. Me preguntaba que hubiera dicho si él hubiera proclamado que quería ser un promotor inmobiliario como su padre.

Toda la clase aplaudió y la Sra. Naper felicito a su alumno favorito:

-Muy interesante, bien dicho Trevor, - dijo entusiasmada -ahora, todavía hay tiempo para la presentación del ensayo de Raven.

Mire a mis compañeros… me miraron desafiantes, como si fuera el acto principal de un show de fenómenos de circo.

-Cuando era niña, - empecé, -quería ser vampiro.

Se rieron sarcásticamente. Fruncí mis labios y apreté mi puño.

-¡Silencio! - ordeno la Sra. Naper.

Yo mire a Becky, quien me dio una señal de aliento con los pulgares hacia arriba.

-Y desde ese tiempo, - seguí, -yo viví mi vida de forma que reflejara eso. Nunca me importo lo que los otros vistieran…

-… evidentemente… - dijo alguien.

-…o digieran - continué -y por ello fui excluida. Solo por ser como soy. Así que creo que encontrare una profesión como ser la editora de mí propia revista de moda gótica. - Yo dije con entusiasmo. -Pero ya que estamos mirando hacia nuestro futuro, no estoy segura si esto seria lo que queremos ser profesionalmente sino quienes queremos ser. ¿Alguien honesto o engañoso? ¿Alguien compasivo o cruel? ¿Alguien leal o infiel? En cualquier profesión se puede optar por cualquiera de esas cosas. Creo que este trabajo no es sólo sobre que queremos elegir para que sea nuestra profesión, sino sobre todo lo que vamos a elegir ser. Y yo elijo ser siempre leal a mí misma.

Me paré en frente de mis compañeros, a la espera de su respuesta. No hubo risas. No hubo sarcasmos. Ni abucheos siquiera. La Sra. Naper y Trevor, parecían aturdidos.

En ese momento sonó la campana.

Aliviada de que la clase finalizo, seguí a Trevor y entregué mi ensayo. Como el resto de mis compañeros salí del salón, y escuche a una porrista hablando con su amiga.

-Yo sé que dije que quiero ser un modelo, pero lo que quise decir fue que quería ser un excelente modelo.

-Sí, - dijo una obsesionada por el Prada. -Cuando tenga mi propia línea de ropa de diseño, voy a dar el diez por ciento de los bienes a la caridad.

Después de las dos porristas, un miembro de la banda fue de repente de pie junto a mí.

-Dije que quería ser maestro, pero realmente no he decidido lo que quiero hacer, - él me confeso. -Me hiciste sentir que estaba bien centrarme en mí mismo por un tiempo. Y el resto seguirá.

-Creo que eso esta bien, - le dije tranquilizadora.

La Sra. Naper puso mi ensayo y el de Trevor en su carpeta.

-En todos los años que he estado dando esta tarea, la presentación tuyas y la de Trevor fueron las dos mejores. - Ella se enorgulleció.

Trevor puso su brazo alrededor de mí antes de que pudiera mandarlo lejos.

-Supongo que significa que vamos a estar trabajando juntos otra vez muy pronto, - dijo triunfante, y desapareció en el pasillo.

Becky me entregó mi mochila.

-Parece que tu presentación fue más poderosa de lo que habías previsto. Tal vez deberías ser una oradora motivacional.

-¿Puedo usar las botas de combate? - pregunte.

-Serás única, - dijo, y me arrastró fuera de la clase.

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Espero que les guste. Besotes!

8 jul. 2009

24° capitulo de Royal Blood (Sangre Real) de Ellen Schreiber: Voces del mas allá

Alexander y yo estábamos en su habitación del ático. Mi novio pintaba un cuadro hermoso de la estación de trenes mientras intentaba escribir mi ensayo inglés en la laptop de mi mamá. Pero estaba demasiado distraída para comenzar a escribir sobre mis opciones de carrera posibles… no solo porque Alexander fuera un hermoso artista, brillante y estaba concentrado en su creación, sino porque podía oír las voces apagadas de los padres de Alexander que hablan en su dormitorio, en el piso de abajo.
Yo apenas podría distinguir unas palabras: Sr. Berkley. Venta. Rumania.
-Vuelvo rápido, - le dije a Alexander, pero él estaba tan absorto en su pintura que probablemente yo volvería antes de que él notara que me había marchado.
Salí a hurtadillas por la escalera del ático y fui de puntillas por delante del dormitorio de sus padres. La puerta estaba entrecerrada. El cuarto de baño estaba a sólo unos pocos metros, y si yo entrara sería capaz de oír el eco de sus voces debido a las paredes huecas.
-El Sr. Berkley dice que tenemos que renovar la casa antes de que se venda, - oí decir al Sr. Sterling cuando pasaba por delante de su puerta. Me quede parada junto a una mesa que estaba justo de su puerta.
-Pienso esta perfecta de el modo en el que esta, - la Sra. Sterling respondió.
-Estoy de acuerdo. No cambiaria nada. Mi madre construyó esta casa de la manera que ella lo deseo y permanecerá así hasta que haya un nuevo propietario.
-Tal vez lo que debamos cambiar es la inmobiliaria, - ofreció la Sra. Sterling.
Había una pausa leve.
-Constantino, - dijo la Sra. Sterling con voz preocupada. -Quizás nos equivocamos en la decisión de vender la Mansión.
-Lo sé, Cassandra. He estado luchando con esto, también. No ha sido una decisión fácil. He tratado de explicárselo a Alexander, Pero nuestras vidas están en Europa. Y ahora es tiempo de que volvamos. Todos nosotros. Nuestra casa siempre estuvo en Rumania. Somos demasiado viejos para cambiar todas nuestras vidas.
-Creo que tienes razón. Pero me preocupo…
-No lo entiendo, - añadió Sr. Sterling, cambiando su tono. -El Sr. Berkley dijo que ni una persona ha mostrado interés en la Mansión. Él explicó que los ciudadanos le han dicho cosas horribles sobre nuestra casa. No estoy seguro de por qué alguien diría tales cosas. Nadie, además de los Madisons, ha estado adentro.
El entarimado debajo de mí chirrió tan fuerte, que pensé que sería capaz de oírlo en toda Rumania. La puerta de dormitorio crujió abierta. El Sr. Sterling apareció, y detrás de él apareció la Sra. Sterling muy alta y escultural. La entrada de cuarto de baño que una vez me pareció tan cercana ahora parecía que estaba a millas de distancia.
-Raven, - dijo la Sra. Sterling, -Nosotros no sabíamos que estabas aquí.
-Simplemente estaba…
-Hemos estado queriendo hablar contigo, - dijo ella, -ahora que te has enterado sobre la venta de la Mansión, - no me moví. -Sé debe ser difícil para ti, Raven, como lo es para nosotros, - dijo la Sra. Sterling con una voz suave.
Asentí.
-Has hecho tanto por Alexander, - siguió ella. -Sé que será difícil para él estar lejos de ti. Entonces, debes prometerme que nos visitará.
En condiciones normales, el pensamiento de mí yendo a Rumania a visitar a la familia de Alexander sería lo más emocionante de mi vida. Sin embargo, si tuviera una opción, yo preferiría ir de vacaciones a Rumania y visitar a mi novio en la Colina Benson.
-Lo prometo, - dije.
Alexander apareció al pie de la escalera.
-¿Qué pasa aquí?
-Nada, - dijo la Sra. Sterling. -Nosotros solamente pasábamos por el pasillo.

***

Sentí un enorme dolor por los Sterling. Ellos fueron tan desgarrados como nosotros sobre la mudanza. Ellos hacían lo que ellos pensaban que era la mejor decisión, aunque esto no era la opción que Alexander y yo haríamos.
Yo no podía concentrarme en la escritura y Alexander necesitó un descanso de su pintura.
Se hacia tarde, por lo que él me condujo a mi casa.
-Pienso que nuestro plan esta funcionando, - dije cuando me condujo a la puerta. –Si seguimos así, estarás aquí por más tiempo, - Alexander se inclino y me dio un beso encantador.
Por la primera vez en mucho tiempo, conseguí dormir toda la noche.

7 jul. 2009

23° capitulo de Royal Blood (Sangre Real) de Ellen Schreiber: Cuestionario de Ingles

Perdon es que vine rapido y no tengo mucho tiempo... besos
Alice
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Yo nunca había estado tan impaciente para volver a la escuela como lo estaba al día siguiente.
Parloteé sobre la mansión martirizada, maloliente, o sobre las fugas de Alexander (dependiendo mi humor) en la cafetería, gimnasia, y en los vestíbulos. El día casi volé felizmente luego de la sexta campana, hasta que alguien me paro sobre la escalera.
-Escucha, Chica Monstruo, - dijo Trevor. -Yo debería haber sabido cuando te escogí como compañera que estaba escogiendo a la inferior de un barril. Pero no comprendía cuan inferior estabas en el. Hacemos el Papel Naper hoy o me dirijo directamente a la Sra. Naper.
Yo le estaba agradecida a Trevor. Aunque yo nunca se lo dijera, me sentí confiada desde que Alexander permanecería en Dullsville.
Odiaba tener que hacer el papel, mucho más con Trevor, pero era algo que tenia que completar. Y no había ninguna razón para aplazarlo más.
-Claro, hoy está bien para realizarlo, - dije.
Trevor se sorprendió por mi respuesta positiva. Me miró con escepticismo.
-Lo sé… no vas a aparecer.
-¿Por qué haría yo eso? - Pregunté. -Es de 3° grado.
Quería encontrarme con mi Némesis en un lugar neutro. No quería que lo usara como una oportunidad para que el y su pandilla llena de snobs futbolistas me emboscaran. La plaza principal. La biblioteca. La policía…
Acordamos la plazoleta de alimentos del centro comercial.
El centro comercial de Dullsville no era probablemente diferente a cualquiera en América; tenía los mismos vestidos, zapatos, velas, perfumes, ropa, tiendas de aros, y quioscos como cualquier otro centro comercial.
Yo no estaba en un centro comercial para ratas, más bien eran tiendas de segunda para drogadictos. Pero había una cosa a la que yo no podía resistirme en ese lugar: la plazoleta de alimentos. Siempre que mi mamá o Becky me arrastraban allí durante un día de compras, me parecía a un buitre sobre un cadáver abandonado, probaba los helados, la pizza, o la comida china con palitos.
Trevor me encontró esperando con una rebanada de pizza de queso y una bebida congelada de cereza en una mesa en el centro plazoleta de alimentos.
-Finalmente te tengo para mí - dijo Trevor.
-Claramente no. - Indiqué un niño de la siguiente mesa, saludándonos como si fuéramos su familia.
-¡Hola!, - dijo el lindo niño. El pequeño me recordó a Trevor cuando él estaba el jardín el pelo perfectamente rubio, dientes perfectamente blancos, la ropa perfectamente lisa.
-Los niños son unos grandes jueces de carácter, - comentó Trevor.
-Es por eso que me saluda a mí, y no a ti.
-Voltéate, Lance. Lamento que los molestara. - la madre recogió a su hijo y lo puso del otro lado de su mesa.
Trevor mordió mi pizza.
-¡Eh, consigue tu propia pizza!
-Me enteré sobre la Mansión, - dijo él. -Te dije esto era una monstruosidad. Pudrirse. No puedo creer que andes en aquel lugar horrible. Pero tal vez es por eso que lo llamas casa.
-Tienes razón. Cuando estuve allí la semana pasada, descubrí un cuarto lleno de moscas.
-¿Y piensas que eso es genial?
-¿Por qué no? Ahora, quieres seguir hablando más sobre como la Mansión…
-No… comencemos.
Yo aún no había mirado la breve hoja del cuestionario. La plegué y la pegué en mi cuaderno inglés.
Desde luego Trevor mantuvo su hoja en una carpeta marcado como “literatura inglesa”.
-¿Vos primero? - él preguntó. -¿O yo? - No contesté. -Por favor. Déjame terminar con esto - sacó una pluma, apoyada en el final, y comenzó a leer -¿Cuándo estabas en el jardín, qué quisiste ser? - lo mire airadamente.
Recordé que el primer día de jardín tan claro como si hubiera sido ayer. Yo había contestado, “un vampiro”.
-Una princesa, - dije.
Al parecer Trevor recordó mi verdadera respuesta, también. No todos los días se tenía un compañero de clase tan extraño, como yo había sido y todavía era.
-Esto no es lo que habías dicho - me desafió él. -Dijiste, “un vampiro”.
-¿Realmente? No recuerdo. Entonces, ¿vas a escribirlo? - Pregunté preocupadamente.
Yo sabía que yo iba a estar de pie delante de mi clase e iba a decir, “quise ser un vampiro”. Trevor entonces diría, “Duh,” y el aula se llenaría de la risa de estudiantes burlones.
Trevor garabateó algo abajo sobre la hoja.
-¿Cuándo eras niño, qué te inspiró para seguir este camino? - Entonces él hizo una pausa y preguntó, -¿mirarte al espejo y que se partiera en dos?
En vez de darle una paliza, me reí… la clase de risa que se escapa de tus labios antes de que puedas contenerlo.
La clase de risita que muestra una forma diminuta de aceptación. Trevor obviamente no esperaba que yo encontrara su observación divertida. Él esperaba una lucha. Nos agrietamos y cerramos los ojos. Su mirada fija tardó un poco demasiado mucho tiempo, no de un modo espeluznante, sino como diciendo no estoy dispuesto a dejar pasar este momento.
Me sentí de una manera extraña atraída a él… pero odiaba que tuviéramos cualquier cortesía entre nosotros.
Pero sobre todo odié bajar mi guardia.
Nací así, quise decir. Quizás un psicólogo podría remontar mi deseo de ser un vampiro al pasado cuando miraba películas de Drácula con mi padre. Y cuando mi hermano nació todo cambiado. Nosferatu me acompaño durante las noches de soledad en las que ellos atendían el llanto de mi hermano nerd.
-No, - dije finalmente. -Fue cuando no vi mi reflejo.
-Excelente, escribiré eso, - dijo él. -Siguiente pregunta. ¿Todavía tienes el mismo deseo que tenías en el jardín?
-Sí, tengo dieciséis años y todavía quiero ser un vampiro, - dije sarcásticamente. Yo realmente enmascaraba mis sentimientos íntimos. De hecho, esto era exactamente lo que quería ser.
Yo sabía lo que deseaba saber la Sra. Naper. Algunas personas cambian sus metas a lo largo del camino de su vida. Y algunas personas nacen conociendo exactamente lo que quieren hacer. Yo estaba en el grupo último.
-¿Qué hacen tus padres? ¿Querrías seguir en sus caminos? - él siguió.
-¿Qué piensas? - Saqué mi papel. -Apuesto a que puedo contestar tus preguntas sin preguntarte nada. Cuando estabas en el jardín quisiste ser Superman, probablemente porque lo miraste por la TV y te gustó ser un superhéroe. Pero ahora, obviamente no quieres correr con una funda de almohada atada. Quieres ser un jugador de fútbol profesional. Pero tienes miedo de que una vez que salgas de esta pequeña ciudad, donde eres un Superman, encontrarás mejores jugadores con más velocidad y movimientos más rápidos. Y esto es aquella parte de ti que cuando haces un trabajo como este va a escribir “promotor inmobiliario”, como tu padre. Ya que tienes miedo al fracaso y no tienes el coraje para anotar lo que realmente quieres ser.
Trevor se inmovilizo y palideció como fantasma. Él estaba volando, como si por conocerlo todos estos años yo hubiera leído su alma. Yo no estaba segura si lo que acababa de hacer lo enfadaría o lo atraería más a mí. Yo no iba a quedarme para averiguarlo.
Puse la hoja en mi mochila y me marché.
Yo sólo podría imaginarme que en la pregunta sobre lo que quise hacer en el jardín, él tachó vampiro y escribió psíquica.

6 jul. 2009

Del 14° al 22° capitulos de Royal Blood (Sangre Real) de Ellen Schreiber

Bien despues del comentario q dejo la chica del blog Dorama Mania x el incombeniente q tenia con el capitulo 14 decidi poner su traduccion desde ese capitulo hasta el 22 (los q tiene su blog) y seguir apartir de ese capitulo con la traducción... bien yo tengo la conciencia limpia, pero igual voy a sumplantar mis traducciones de estos capitulos por las suyas... ya q no tengo la cabeza como para tener mas problemas de los q tengo en mi vida diaria:

Capitulo 14: La Mini-Mansión

Capitulo 15: ¿Hay un mayordomo en la casa?
Capitulo 16: Conoce a los padres
Capitulo 17: Boda Blanca
Capitulo 18: Fiesta Coctel
Capitulo 19: Bombas del infierno
Capitulo 20: Torridas lapidas
Capitulo 21: Las noticias viajan rapido
Capitulo 22: Rumores

5 jul. 2009

12° y 13° capitulo de Royal Blood (Sangre Real)

Bueno... parece q Queen no se puede conoctar asiq yo lo he traducido en borrador a los capitulos y los voy a postear hasta que ella pueda cinectarse y los arregle
espero que les gusten los capitulos a mi me han encantado!!
Alice

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Capitulo 12: Sangre Real.

Parecía como si Jameson hubiera necesitado una hora para llevarme a la mansión. Yo tenía miedo cuando nosotros llegamos a la puerta.
Aparcamos delante de la Mansión, aunque ya era bastante extravagante. Velas parpadeaban dentro de la mansión como una fiesta.
Jameson abrió la puerta del coche para mí.
Llegué a la parte superior de la escalera, y, como un reflejo inmediato, la puerta principal crujío abierta. Por otro lado eran los primeros vampiros adultos que yo conocería. Al principio no vi a nadie. Entonces andado vi a Alexander, que llevaba una camisa de seda azul de gran tamaño y vaqueros negros.
-¡Wow! Estas hermoso. - Él me ofreció su mano y me dio un beso en la mejilla.
La música de un violín llenó la mansión.
En la entrada de la puerta había una media docena de paraguas.
-La Señorita Raven llego, - llamó Jameson al primer piso, y se retiró a la cocina.
El aire de la mansión era excepcionalmente frío, y temblaba.
-¿Estas nerviosa?
-Petrificada Y con frío.
-A mi mamá le gusta ajustar el termostato a la congelación. Arreglare esto.
-Esta bien... - comencé a decir.
Pero Alexander ya se habia ido.
Una mujer macabra y morbosa bajó las escaleras de terciopelo rojo como una aparición. Su perfectamente lacio pelo negro azabache, rayado de un violeta vivo, cayó en cascada sobre sus huesudos y hermosos hombros.
Ella siguió bajando las escaleras, con la confianza de Cleopatra, pero la vestimenta de Elvira. Con un profundo color berenjena de lápiz labial y las uñas eran horrorosas y magníficas contra su piel blanca como el cadáver.
El lápiz de ojos negro intensificó sus ojos felinos azules, y sus largas pestañas moradas brillaron.
Un tatuaje de una rosa negra se elevó sigilosamente desde su corsé aterciopelado oscuro, que formó en su pecho como un corazón. Su pequeña cintura se acentuaba con un cinturón de tela y una falda de sirena negra, larga y suelta. Ella tenía buenas curvas.
Fui hipnotizada por su belleza.
Al final de las escaleras un hombre apareció de las sombras. Él era alto, con amplios hombros y cabello de color gris y negro hasta los hombros. Él era completamente guapo, como cualquier estrella de cine de los años cincuenta.
Sus cejas oscuras eran en contraste con su piel de tono pálido. Él vestía un traje de seda negro con una corbata de color rojo sangre y una capa que hace juego. Él tenía un bastón de madera antiguo. El padre de Alexander formalmente tomó la mano de su esposa y la llevó hacia mí.
Me congele. Yo estaba de pie delante de los padres de Alexander. No sabía si debería inclinarme o saludar. Para mi eran los padres de aspecto mas normal que había visto alguna vez.
La Sra. Sterling extendió su mano hacia mí. Con su acento rumano lírico, ella dijo:
-Es un placer conocerte, Raven.
No pude evitar notar la mordedura de dos marcas de color morado en su cuello.
Traté de hablar, pero yo estaba muy impresionada. Mis palabras se pegaron a mi garganta.
En ese momento Alexander volvió.
-Esta es Raven, - dijo con profundo orgullo.
-Nos presentamos nosotros mismos, - dijo su madre.
-Estoy muy feliz de conocerla, Sra Sterling, - dije finalmente.
Su mano era fría, pero firme.
-Llámame Cassandra.
-Y este es mi padre, Constantino, - dijo Alexander.
El Sr. Sterling extendió su mano hacia mí.
-Es encantador conocerte, Raven. - Su voz era profunda, y causaba escalofríos en mi cuerpo. Sus ojos oscuros eran intensos e hipnóticos.
-Eres tan hermosa como Alexander describió, - me elogió el apuesto Sr.Sterling. -Y él
tiene un gusto exquisito. - Él sonrió abiertamente, y la luz de la vela capturo el borde de sus colmillos afilados.
Yo no estaba segura si él quería decir "un gusto" literalmente. Era saludada después de todo por un vampiro.
-Alexander nos ha dicho tanto sobre ti, - dijo la Sra Sterling.
-¿De verdad?
-Ven, vamos a cenar fuera esta noche. Estoy hambrienta y sedienta de sangre.
Anduvimos por una puerta lateral, donde un paraguas se apoyaba contra la pared.
-La luz de la luna puede ser tan fuerte. - La Sra Sterling abrió su paraguas y bajó la escalera trasera.
La música de violín se puso más fuerte.
El patio de atrás era en tono festivo. Un largo corredor negro corrió a lo largo de
la hierba de la parte inferior para una mórbida cena bajo las estrellas. Cuatro antorchas se quemaron, probablemente para repeler a los insectos (pero en este caso, sería para atraerlos) a varios metros de distancia, había una mesa de madera oscura. En una inspección más cercana, pude ver que la tapa de un ataúd se había transformado en una mesa de comedor. Varios candelabros de longitud rodearon la mesa, como el goteo de cera que gotea sangre. Alexander me ofreció una silla y suavemente la empujó hacia a mí, cuando el Sr. Sterling hizo lo mismo con su esposa. La Sra Sterling se sentó en la cabeza del ataúd y el padre de Alexander al final, mientras Alexander y yo nos sentamos al otro lado.
Me sorprendió ver a un trío de personas en la cena, dos hombres vestidos con traje y una mujer con un traje de noche... que hacia juego en tono con la música fúnebre. No reconocí a los músicos como parte de Dullsville. Yo había supuesto que la música venia de un centro de entretenimiento, no tenía ni idea de que era en vivo.
Esto era increíble. Era como si ellos habían transformado el patio de atrás en un comedor secreto.
Si Becky y mis padres pudieran verme ahora, ellos nunca creerían que yo estuviera en el centro de esta macabra cena de celebración. Si yo solo pudiera inmortalizarlo con una fotografía... pero entonces, la mayor parte de los invitados no saldría, Jameson rápidamente atendio a la Sra Sterling. Él vertió en su copa champán que parecía ser mezclado con sangre.
-Me gusta el mío burbujeante, - dijo ella con una risa.
Jameson se acercó a mí con las bebidas.
-Tomare una Coca-Cola, - dije.
-Por supuesto, señorita Raven.
Entonces Jameson intentó servirle a Alexander, pero mi novio cubrió su copa con su mano.
-Voy a tomar lo que Raven tome.
Luego terminó cuando le sirvio al Sr. Sterling en una copa alta.
-Vamos a brindar, - dijo la Sra. Sterling, levantando su bebida. -Por Raven y Alexander, por su eterna amistad.
¿Amistad? Me pregunté. ¿No les había dicho Alexander que estábamos saliendo? ¿o lo dijo solo por cortesía? Yo mire fijamente a mi novio, quién parecía distraído. Nuestras copas tintinearon debajo de las estrellas centellantes.
-¿ Como se conocieron tú y Alexander exactamente? Sabes que los hombres no dan tantos detalles.
Me moví sigilosamente en su casa y lo encontré estando de pie detrás de mi, o mejor dicho cuando Becky casi atropella a su hijo en el camino fuera de la Mansión.
-Uh... Yo...
-Vi a Raven varias veces antes de que tuviera el valor para invitarla a cenar aquí, - Alexander respondido por mí.
-Que romántico, - la Sra, Sterling comentó, -el Sr. Sterling y yo nos conocimos en una cena privada en el cementerio.
-Wow... que romántico, también, - dije sinceramente.
-Estamos felices de que Alexander haya encontrado a alguien de compañía, - dijo ella cariñosamente.
-La Sra. Sterling y yo entendemos que Alexander te ha hablado sobre nuestra familia, - dijo el Sr. Sterling.
-Esperábamos una reacción diferente de una muchacha como tu y encontramos no sólo tu tolerancia, sino que también tu entusiasmo.
No sabía que decir, entonces permanecí en silencio.
-Nos parece muy interesante que tienes la misma pasión por determinadas cosas que hizo mi madre, - él continuo, haciendo gestos hacia su familia. Parecía como si él aludiera a la realidad. -Alexander compartió su interés en la pintura, mientras que tu pareces compartir su otra pasión...
¿Vampiros? Ellos esperaron mi reacción. ¿Cómo se supone que yo respondería? Mire a Alexander por ayuda. Sus ojos normalmente sentimentales parecían ser rojos.
-Creo que deberíamos hablar de otra cosa... - dijo Alexander a su padre.
-Debo decir, esto realmente nos importa a la Sra. Sterling y a mí, - siguió el Sr. Sterling. -Mi madre era una mujer muy solitaria, aislada en una ciudad muy diferente de su propia familia. Yo no quiero que sufra el mismo destino.
Alexander echaba humo.
-Hemos invitado a Raven a cenar, no para un debate.
-Constantino, Alexander se siente incomodo, - intervino la Sra. Sterling. -Hay un montón de tiempo para esos asuntos.
-Estamos muy agradecidos por tu aceptación de nuestro estilo de vida, y lo dejamos así - dijo él. -¿Qué disfrutas hacer? - él preguntó cortésmente, cambiando de tema.
-Amo ir al cementerio, ver la televisión, y escuchar música.
-¿Y la escuela? ¿Disfrutas de tus estudios? - el Sr. Sterling me preguntó.
-No mucho. Prefiero estudiar en casa, como Alexander.
-¿Hay algún tema que te interese? ¿Algo qué te gustaría hacer? - el Sr. Sterling preguntó.
Un vampiro, yo moría por decirlo. Como todos ustedes. Pero no tuve las agallas.
-Raven tiene mucho tiempo para los interrogatorios, - dijo la Sra Sterling. -Déjenla cenar.
Jameson entró con una bandeja de carne demasiado fresca. Era tan poco apetitoso. Yo estaba realmente demasiado nerviosa para comer de todos modos.
Jameson me dio un plato especial de pollo totalmente cocinado.
-¿Estás segura que no preferirías uno de nuestros platillos? - La Sra Sterling pregunto. -Hay bastante aquí.
-Raven prefiere el suyo bien cocido, - respondió Alexander.
-Asegúrate de probarlo de esta manera, es muy adictivo. - La Sra Sterling añadió.
Fue entonces cuando la luz de las velas capturo las heridas de las marcas de mordeduras.
¿Ser vampiros era algo que los padres de Alexander habían querido? O, ¿ellos querían resistirse a traerme al mundo de los vampiros?
Nos retiramos del patio de atrás a la sala de estar de la mansión, Jameson trajo nuestros postres.
Encima de una pequeña chimenea había un retrato de un señor muy distinguido.
-Era mi padre, - dijo el Sr. Sterling, notando que lo miraba fijamente.
-Él era muy guapo, - dije.
El Sr. Sterling se rió.
-Él habría estado tan contento de saber que lo pensaste.
-Esta mansión fue construida en honor a él, - la Sra. Sterling comenzó. -Ha sido un maravilloso lugar para Alexander. Él ha estado mucho aquí.
-Él ha pintado tantas pinturas, podrías decorar la mansión con ellos, - dije.
-¿Has visto sus pinturas? - el Sr. Sterling preguntó.
-Sí. Él ganó una competencia en una feria de artes. ¿No le dijo Alexander?
-No, no sabíamos eso, - dijo el Sr. Sterling.
-Alexander, ¿estas ocultándonos cosas?, - dijo la Sra Sterling.
-Era un cuadro sobre mí, - me enorgullecí. -Y la gente dijo que estaba para morirse.
-Interesante, - dijo el Sr. Sterling. -¿Así que eso es lo que has estado haciendo en tu tiempo libre?
-Él pinta en todo su tiempo libre, ha hecho docenas. ¿Los han visto?
Alexander sacudió la cabeza y me hizo señas para que cortara esta discusión.
-No, Alexander no comparte su trabajo con nosotros, - dijo el Sr. Sterling.
-Bien, ¿por qué no traemos algunos? - Ofrecí.
De repente el aire se torno hielo.
-Más tarde, - dijo Alexander. -Constantino es un hombre muy ocupado. Él se preocupa demasiado por lo profesional. Prefiero no gastar su tiempo.
¿Constantino? ¿Alexander llamó a su padre Constantino?
-Pero...
-Así que, Raven, - dijo el Sr. Sterling cambiando de tema, -Háblame de tus padres.
-Ellos son como todo el mundo aquí en la ciudad. - Entonces me di cuenta de que podría acentuar su mortalidad. -Pero realmente les gustan quedarse tarde y ellos aman la noche. Y a mi papá le gustan sus filetes realmente raros. Crecimos mirando películas de Drácula juntos. Él ama a los vampiros.
Los tres vampiros me miraron directamente. Yo había dicho demasiado.
-He terminado mi postre, Alexander, - dije.
-Es tiempo de que te lleve a casa, - respondió él enseguida.
Alexander sostuvo mi mano cuando los Sterlings me acompañaron a la puerta.
-Fue estupendo conocerlos, - dije sinceramente. -Y gracias por la comida.
-Por favor da nuestros saludos a tus padres, - dijo el Sr. Sterling, y me dio un beso cortés en la mejilla. Fue suficiente para que mi corazón se congelara.
-Sí, debemos encontrarnos entonces, - dijo la Sra Sterling. -Haremos que Jameson arregle algo inmediatamente.
Mala idea, quise decir.
-Sé que ellos se honrarían, - dije en cambio.
-Qué muchacha tan agradable, - dijo la Sra, Sterling. -Me gustaría llegar a conocerte mejor, Raven, - comentó ella antes de que yo saliera a la puerta.
Mis ojos se iluminaron.
-Absolutamente. Estoy libre en cualquier momento. - imaginando a la Sra. Sterling y yo yendo de compras, daría vuelta a toda la ciudad. Probablemente nos revelaríamos en las noticias locales.

Capitulo 13: Graveyard Glam

Nunca esperé que me gustaría tener una “noche de chicas” con la Sra. Sterling. Con Becky siempre determinábamos una. Mi mamá me solía hablar cuando ambas estábamos en un buen estado de ánimo. La tía Libby cuando visitaba Hipsterville. ¿Pero… la Sra. Sterling? ¿La madre de mi amor verdadero? Yo no podría haber soñado con esta noche, incluso con mi imaginación demasiado extravagante. Y esto iba a tener lugar.
Tuve que preguntarme qué motivos podría tener. ¿Era ella tratando de obtener la primicia sobre la forma en que realmente veía a Alexander? ¿O se había presentado una oportunidad de obtener una primicia sobre mí?
De cualquier manera, no me importaba. Yo estaba preparada para salir con la más fabulosa y macabra mamá en todo el planeta. Todo estaba planeado desde hace tiempo, después de todo. Tengo que cumplir con los padres de Alexander, unos vampiros adultos por algún tiempo, y pronto obtener con calma el reinado de la Mansión de nuevo.
Estacione mi bicicleta en la puerta de la mansión al atardecer y golpee la puerta.
En lugar de ser recibida por Alexander, Jameson me ofreció su bienvenida.
-Hola, señorita Raven. La Sra. Sterling esperaba su visita. Si va a esperar en la sala, ella estará con usted en breve.
Estaba hojeando un folleto rumano de castillos cuando sentí una presencia en la puerta.
La Sra. Sterling, tenía puesto un vestido negro hasta el suelo con un escote en V, una hermosa gorra con un encaje de lavanda y con un pañuelo, extendió su mano hacia mí.
Relucientes joyas brillaban por sus largas, púrpuras, y medievales uñas.
-He estado esperando una noche como esta hace siglos.
-Yo también, - le dije.
-Hay algo que me gustaría mostrarte. - Me mostró un antiguo álbum de fotos.
Jameson nos trajo una bandeja de bebidas y las coloco en una mesa. Había una copa alta y roja con un palo de apio y una guarnición de coque con un paraguas.
-Tú me recuerdas mucho a alguien que conocía, - dijo ella con una sofocante voz.
-¿Quién?, - Le pregunté.
-La abuela de Alexander, - respondió.
-¿En serio?
-Aquí hay una foto de ella. - La Sra. Sterling abrió el álbum de fotos. -Esta es la madre de mi marido. - Ella me mostró una foto de una mujer delgada, con pómulos altos y los mismos ojos de Alexander.
Algunas de las páginas estaban deshilachadas fuera de la unión y a unas cuantas fotos las tenias que despegar.
-La Mansión significaba todo para ella. Y para su familia también. Como podrás saber, ella y el abuelo de Alexander fueron barones. Ellos tuvieron la compañía de jefes de estado y otras personas importantes, como reyes y reinas a través de toda Europa.
¡Lo sabía! Ella me va a decir que yo no soy de sangre real… por lo tanto, no soy digna de su hijo.
-Pero ellos escaparon Rumania, - continuó, -cuando la familia estaba siendo perseguida. Ella se salvó, en serio. Si no hubiera tenido su rápido pensamiento, no habrían tenido nunca un lugar seguro y nunca hubiera existido un Constantino o un Alexander. Ella mantuvo la línea de sangre real viva. Y eso es muy importante para todos nosotros.
-Vaya… suena muy valiente, - comencé a decir.
-Cuando estuvo a salvo, Constantino volvió a Rumania. Su madre permaneció aquí.
Me sorprendió cada una de sus palabras.
-¿Le dijo Alexander por qué él se mudo aquí? - pregunto.
-Sí, pero el pudo no haberme contado algo. Puede ser misterioso a veces.
“Nuestra familia tenía un acuerdo con los Maxwells (otra destacada y noble familia en Rumania) para su hija, Luna. Queríamos llevar a cabo nuestra línea de sangre real. Era muy importante para la Sra. Sterling. Había pasado tanto tiempo preocupándose por ella misma, aislada en esta mansión, lejos de nuestra propia especie. Quería a alguien para Alexander que fuera como nosotros… que nos haga felices a todos. Lo que no se dio cuenta era que el gran día una persona no era el feliz: Alexander.
“Luna era una muchacha fina y los Maxwells son una familia maravillosa. Pero cuando Alexander la rechazo, envió a nuestro mundo al caos. El único refugio para Alexander era venir aquí y vivir en la Mansión. Lejos de los Maxwells.
“Mi corazón se rompió ese día. Alexander estaba tan lejos mió. Y ahora que habíamos vuelto para estar con él, había algo más en lo que no habíamos pensado: Tú.
No sabía qué decir.
-Me parecía mucho a ti cuando yo tenía tu edad.
-¿Eras una extraña?, - Le pregunté.
-Sí, y me vestía con equipos salvajes y bailaba en las fiestas hasta el amanecer.
Me preguntaba qué podría ser más salvaje que mi atuendo deportivo.
-Cuando me uní con el Sr. Sterling todo estuvo en el lugar correspondiente. Sin embargo, su madre fue la diferencia de todos nosotros. Fue valiente y real… y mortal. Yo nunca podría estar a la altura de su imagen. El Sr. Sterling y Alexander creen que eres como ella.
-¿Valiente? -Sí. Y ella era una verdadera forastera. En tu mundo y en el nuestro. Pero ella era apasionada sobre el despojo. Tú tienes una pasión para nuestro mundo que muchos aún no tienen. Y eso es lo que compartes con la abuela de Alexander.
“Sólo quería que supieras que solo por Alexander existen las preocupaciones que tenemos. Nosotros no seriamos adultos responsables, si no cuidáramos de nosotros… al igual que para nuestro propio hijo, - continuó ella.
¿Quería que me convirtiera? Que quería decir. Que diga la fecha. Pero yo sabía que no era sencillo.
Y la Sra. Sterling no parecía ser la partida para aquel camino.
-Ahora, tenemos que hablar de algo serio, - continuó. -Me gustaría tener un tiempo de chicas.
-Bien por mí.
-¿Hay por aquí alguna sala de tatuajes? - pregunta con una risa caprichosa.
-No por aquí.
-¿Adivinos?
-En unas cuantas ciudades.
-Algún encantador de serpientes?
-Solo una vez al año cuando viene el carnaval.
-Bien entonces, tendremos que hacer nuestra propia diversión, - dijo ella enérgicamente.
-¡Jameson, trae el coche! - yo me subí al Mercedes al lado de la Sra. Sterling, y su paraguas descanso entre nosotras cuando Jameson nos condujo a la ciudad.
-Para aquí, - llamo la madre de Alexander a Jameson cuando llegamos a la plaza de la ciudad. Jameson tardo unos momentos en reaccionar y presionar los frenos. Salimos del auto para encontrarnos con la plaza fuertemente concurrida.
La calle principal estaba llena de tiendas para adolescentes. Esta plaza era algo ideal para las familias, los paseadores de perros, y los mayores que salían a dar un paseo. La Sra. Sterling, serena con su paraguas, gafas de sol, y el monedero púrpura aterciopelado con cintas de cordón negras, era algo muy bueno para ver. Incluso me sentí como una reina con ella. Era como si estuviera con una estrella de cine. Los Dullsvillianos, sin embargo, pensaban que éramos una exposición de monstruos.
Se reían disimuladamente, tontamente y luego nos miraban fijamente de arriba a abajo.
La señora sterling, con su figura escultural y su estilo glam de cementerio, era inconciente de las miradas. Ella se veía como cualquier súper estrella, sin que le molestaran los paparazzi. Cuando pasaron unas pocas personas con perro, los animales se hicieron ingobernables. La Sra. Sterling no pareció alterarse por el trastornó de las mascotas.
Nos paramos frente a una tienda y la Sra. Sterling se enamoro de una cartera de encaje de leopardo que se veía en una vidriera.
-Voy a echar un vistazo dentro - dijo ella.
Entramo en una tienda demasiado cara. Podías escoger tu propio estilo de artera, la tela, los botones y las cintas, y e ibas con una cartera exclusiva. Había mesas largas en el medio de la tienda, con varias telas de muestra esparcidas, como si se tratara de una colección.
Las empleadas no tenían idea de que (o quien) acababa de entrar en la tienda. Podría decir que su cara mostraba nerviosismo, como si trataran de esconder sus pensamientos. Yo estaba lista para entrar en pánico. En cambio la Sra. Sterling hizo todo lo posible par fingir entusiasmo.
-Nos especializamos en cartera peculiares. Podemos ir a su casa y si nos muestra como mínimo cinco, consigue una cartera gratis.
Solo podía imaginar como la empleada, con sus muestras de tela, llegaba a la Mansión en vez de ir a simples casas grandes con las cinco habitaciones habituales y apresurándose para irse antes de que sus neumáticos pasaran por las puertas de hierro forjado.
La Sra. Sterling no dijo una palabra mientras caminaba por la tienda. Ella sostenía su paraguas con una mano, y con la otra inspeccionaba las carteras.
Sentía como la empleada miraba constantemente su reloj, esperando que saliéramos rápidamente de la tienda.
-¡Estoy absolutamente loca por este! - exclamó la Sra. Sterling, sosteniendo una cartera negra. -¿Tienes en leopardo?
-Si. ¿Usted quisiera cordones o cintas? - la mujer pregunto entusiasmada por una venta posible.
-De encaje negro… y me gustaría una cadena gruesa para poder colgármelo.
La vendedora trato de esconder su asombro, ya que en absolutamente toda la tienda lo único que había era plástico o cinta.
-Estoy segura de que podemos encontrarlo en algún sitio, - dijo ella.
Yo sostenía un bolso carmesí. La cartera más barata de este lugar era de noventa y cinco dólares. Y era del tamaño de un bolso porta cosméticos.
-Esto es para morirse. Elige uno, Raven.
Yo estaba en una situación incomoda. Sabía que mi mamá se volvería loca si se enteraba de que alguien fuera de mi familia me compro un regalo caro. Incluso mi mamá, que lleva carteras de famosos diseñadores de moda, las consiguió todas en el centro comercial.
-Es un regalo de mi parte - la voz de la Sra. Sterling era intensa, pero cariñosa.
-Esta bien, no necesito nada.
La vendedora, oliendo otra venta, me examinó.
Había de todo tipo, pero nada gritaba mi nombre.
-No estoy segura que aquellas sean su estilo, - dijo ella a la Sra. Sterling. -Podríamos hacer uno negro con rojo, o creo que tengo un estampado del Halloween pasado.
Rápidamente se fue a buscarlo y volvió con un taco de tela. Era negro con murciélagos de plata.
Yo no podía negar mostrar mi entusiasmo por lo que esta viendo.
-¡Esta está para morirse! - dijo la Sra. Sterling. -La compramos.
Mi mamá me mataría si se enteraba que la Sra. Sterling me compró una cartera de cien dólares. Pero me encontraba entre una comerciante demasiado impaciente y una vampiresa entusiasmada.
-Elige tu estilo de cartera - la mujer me animaba.
-Yo realmente... - intenté.
Ella siguió agarrando la cartera.
-Se vera impresionante con el estampado de murciélago, - dijo la Sra. Sterling a la dueña.
Cuando registró nuestras compras, yo pude ver como la Sra. Sterling transformó las actitudes de la vendedora.
Admiraba a la mamá de Alexander. Yo nunca había tenido a alguien a quien respetar.
Un modelo a seguir, aunque tuviera a mi madre y la Tía Libby. Dos mujeres que se sentían seguras de si misma, testarudas y cómodas tal como eran. Pero nadie con mí estilo y gusto… no antes de que hubiese encontrado a la Sra. Sterling.


La Panadería de Shirley era un establecimiento donde vendían las galletas, pasteles, y anillos de espuma más deliciosos en todo Dullsville. Al lado de la tienda se podía comprar galletas cubiertas del chocolate, y al otro lado era una heladería de color rosado y negro.
Una vez dentro, la Sra. Sterling sostuvo su paraguas orgullosamente. Ella era alta e imponente, y me imaginaba que si alguien la encaraba, aunque se comportara como una señora, ella sería capaz de aplastarlos como a un insecto.
-Dos conos de chocolate y uno de pistache, - pidió ella. -El favorito de Jameson - me susurró.
Mi corazón se derritió por la bondad que tenia hacia su mayordomo.
-No debe ser de la ciudad, - dijo Shirley.
-¿Se nota? - preguntó con una risa. -Sí. Pero ahora nos mudamos a la Colina Benson. Y tus helados me fueron recomendados.
-Gracias, - dijo Shirley. -Por eso te daré una bola más.
Nos escabullimos en la parte de atrás del Mercedes para comer nuestros helados.
-Me encanta observar a las personas, - dijo ella con voz lírica.
No era algo que yo hubiera hecho alguna vez. Observar a la gente. Yo siempre fui la observada. Y nunca me sentí cómoda andando en la plaza. Prefería el parque, donde había menos personas.
-Mira a aquellos dos. Parece que es su primera cita. Que adorable, - dijo la Sra. Sterling. -Y ese hombre joven que empuja su cochecito mientras su esposa y su hijo comen sus convites… eso se parece a una tarjeta de felicitaciones. - Entonces ella vio a un trío de gemelas idénticas que se compartían un helado. -¡Absolutamente encantador!
No pasé mucho tiempo admirando a las personas en Dullsville. Pero la Sra. Sterling estaba fascinada con ellos. Ella mostraba como la gente ordinaria podía ser interesante si solo se la miraba por un tiempo.
Cuando finalmente llegué a casa, estaba muy contenta… como alguien que acababa de conocer a su ídolo.
La Sra. Sterling es hermosa, una vampiresa, y tan confidente como una reina. Ella era todo lo que quería ser.

Traduccion de La Guia de Jessica para las citas con el lado oscuro

Hola...
como ya habiamos diho averiguando encontramos a un foro que esta traduiendo este libro asiq hemos dejado de traducir ese libro y poner la informacion de la suya...
y POR FAVOR!!!!
nadie robe sus traducciones!!!
ya que si lo hacen parece que van a dejar el proyecto... y eso seria muy malo para todos ya que nos privaria de un gran libro...
gracias por su atencion
Alice


La traduccion es en conjunto con Vampire Translations
Traducción: Jen V, erea y Lexie
Transcripción: Ipb
* Proyecto activo
Descargas ›› solamente en el foro, necesario registro y al menos 15 post
Capítulo 1 y 2 ›› en el FORO
Capítulo 3, 4, 5 y 6 ›› en el FORO
Capítulo 7 y 8 (traduciendo)

3 jul. 2009

11° capitulo de Royal Blood (Sangre Real) de Ellen Schreiber: Codigo de Vestimenta

-¿Qué me pongo para ver a los padres de Alexander? - Le pedí a Becky en mi habitación ese día más tarde. -¡No tengo nada! Es diferente de la manera de tratar de impresionar a un chico. Tiene que ser algo llamativo, mas apropiado.-¡Hola! ¡Tienes todo el vestuario llamativo!
-¿En serio? ¡Es decir, solo eres amable! - Exclamé.
Becky se extendió sobre mi cama, mientras leía Mags y yo combinaba varios trajes y modelaba con ellos.
-Todos se ven bien para mí.-¡Pero tengo que mirar mucho! ¡Esta es demasiado sexy!, - le dije, ante la celebración de un cuerpo negro. -Y este es demasiado ocasional, - le dije, con una remera. -¿Cómo voy a vestirme? Esto podría hacer o romper mi relación con Alexander.
-La Mag está llena de grandes estilos. - dijo Becky como abriendo una propaganda. -¿Para mí? ¿Salen las chicas modelando con tatuajes y piercings en la lengua?
-No lo creo. Pero eso no significa que no te puede ayudar a inspirarte.
-Alexander se morirá si me muestro en un traje de lunares salpicados...
-Sólo le dan su giro. Si están mostrando rallas Keds luego eliges las zapatillas calavera y tibias cruzadas.Es genial tener a una mejor amiga que me entiende.
Pero los modelos eran bonitos y brillantes en sus trajes de color caramelo. Creo que no podía ocultar mis ligeros celos de su perfecto cuerpo.
-Hey, todo el mundo puede ser hermoso con aerografía, - comentó Becky. -¡Y nosotras estamos fabulosas sin eso!
-¿De verdad esperan que me ponga en mi pelo una cola de caballo con una cinta Plaid?
-No, hagámonos colitas desgastadas y desigual con una parte con encaje negro y arcos. O mejor aún, las trenzas de miércoles Addams.
-Esta genial. Tal vez podríamos empezar nuestra propia revista. Una en la que los modelos vistan como yo. ¡Niña Gótica!
-Me gustaría comprarla, absolutamente no llevaría nada, pero me la compraría, - me aseguró Becky.
-Voy a ser la editora, podría haber artículos sobre música y la moda, y le haríamos entrevistas a Criss Angel, - dije con emoción. -Y en cada una de las entrevistas saldría en la portada, como Oprah, pero usando todo negro.
-Y Alexander, también, - añadió Becky. -Apuesto a que todas las niñas de todo el país se comprara una copia.
-Pero no podía salir en la portada.
-¿Por qué?
-Uh... - Yo casi digo la verdadera razón, pero no lo hice. -Porque es mi revista. No es la suya. -Él tendrá que obtener su propia cuenta. ¿Qué hay de TG? Trimestral gótico, - dije, para que cubra todas las pistas.
-¡Eso da pavor! Ahora que hemos decidido tu carrera, tenemos que escoger tu ropa.
Combinamos unos trajes y los tirábamos sobre ellos juntos hasta que sólo uno fue dejado:
Un negro mini vestido de encaje, medias hasta la rodilla negras… botas altas, y un corpiño de encaje. -Un matrimonio hecho en el cielo… o en mi caso, el infierno.
Ambas reímos.
-Bueno, ¿qué piensas?, - Le pregunté.
-¡Te ves como una muerta magnífica!


La primera vez que tuve una cena con Alexander yo estaba nerviosa. ¿Él era como yo? ¿Que me preguntara? ¿Terminará en un beso apasionado?
Esta cena sería diferente. Yo cepille mi pelo mil veces y me puse de nuevo mi maquillaje. ¿Me veo demasiado pálida o no suficiente?
En esta fecha yo seria juzgada por los padres de Alexander. ¿Los Sterlings pensarian que yo era una buena novia para su hijo? Yo sabía que habían aprobado a Luna, pero yo no era Luna. No era de Rumania o un vampiro de sangre o de una familia de vampiros. Toda mi relación se encontraba en esta comida.
Yo estaba lista cuando mi mamá asomó la cabeza por mi habitación. -Así que, ¿estás entusiasmada con tu gran noche? - mi madre preguntó. Había intentado minimizar su importancia y ocultar el ataque de pánico que tenía.
-Claro, no es gran cosa.
-Por supuesto que lo es. ¡Es la noche en la que vas a conocer oficialmente a los padres de tu novio!
-¡Se supone que me tienes que hacer sentir mejor, no peor! - murmure.
-Eso no es lo que quise decir. Quise decir que es emocionante.
Sentía que en cualquier momento me ponía a llorar. En cualquier momento mi Eyeliner se iba a derramar sobre mis zapatos.
-No se trata de un hacer mejor de la noche. Yo no soy como ellos.
-¿Por qué tienes que ser como ellos? Tú eres tú. - Mi madre sonrió. -Los Sterlings tienen sangre real. La abuela de Alexander fue una baronesa. Estoy segura que han cenado con reyes, reinas y nobles. ¡Ellos viven en mansiones! Son de Rumania y yo soy de Dullsville. - Solloce y me tire en mi cama.
-Relájate.
-¿Cómo puedo estar relajada? No tienes idea de lo que es.
-¿No tengo idea? - preguntó, sentada a mi lado. -Tu padre y yo fuimos los dos hippies, ¿recuerdas? Nuestros padres fueron ultra-conservadores. Cuando conocí a la abuela Madison, me encontraba en un ataque superior y puntos de corte. Me sorprende cada vez que voy a su casa de nuevo.
-¿En serio?
-Es normal estar nervioso. Piensa en cómo se siente Alexander. Debe estar ansioso, también.
-¿Crees que esta nervioso, también?
-Por supuesto que lo debe estar. Probablemente piensa que sus padres lo van a avergonzar a él, al igual que tu piensas que nosotros lo haremos.
Me sentí aliviada al saber que yo no llevaba toda la carga de nuestra reunión.
-Estoy segura de que tan pronto como los Sterlings te conoscan, - mi mamá continuó, -te van a amar igual que yo. -Tú tienes que amarme; eres mi madre, - rodó los ojos.
-Vamos a ver lo que hay que descartar de tus opciones.
-¿Estás bromeando? Becky y yo ya decidimos eso. No puedo volver a hacerlo.
-Estoy segura de que elegiste algo apropiado. Voy a ir abajo hasta que estés lista.
Yo retoque, me maquille, y me queje cuando mi reloj Edward manos de tijera indico: ¡Estás llegando tarde!
Volé por las escaleras para encontrar a mi familia pasando el tiempo frente al televisor. Yo modele mi traje.
-Porque no te pones mas como decirlo… ¿conservadora? - mi madre preguntó. -¿Qué tal un suéter?
Hice caso omiso de sus comentarios.
-Te ves maravillosa, - dijo mi papá. -Creo que se ve impresionante, - escuché decir al amigo de Billy Boy, Henry. -Creo que voy a lanzar, - replicó mi hermano. Mi padre me abrazó excepcionalmente duro. Iba a convertirme en adulta comiendo en un comedor de vampiros.
Unos minutos más tarde nuestro timbre sonó.
Yo estaba demasiado nerviosa para responder, por lo que Billy Boy abrió la puerta.
-Un momento, - dijo en su voz de recibidor. –Raven… es para ti.
Tomé una respiración profunda y camine hacia la puerta. Jameson se paró frente a mí, con guantes y su traje de mayordomo completo.
-Srta. Raven, su coche la espera.
Mi madre me guiño y mi papá me dio su aprobación con el pulgar hacia arriba.
Como Jameson caminaba por la calle, me miró de nuevo. Billy Boy y Henry fueron a espiar a través de la ventana frontal. A continuación, dos cabezas aparecieron en la ventana: los ex-hippies Paul y Sarah Madison.
Jameson había aparcado el Mercedes en la vereda amablemente me abrió la puerta de atrás.
Mis padres quedaron impresionados con mi chofer y servicio de limusina gótico, aunque el chofer era extraordinariamente raro.