Bueno... parece q Queen no se puede conoctar asiq yo lo he traducido en borrador a los capitulos y los voy a postear hasta que ella pueda cinectarse y los arregle
espero que les gusten los capitulos a mi me han encantado!!
Alice
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Capitulo 12: Sangre Real.
Parecía como si Jameson hubiera necesitado una hora para llevarme a la mansión. Yo tenía miedo cuando nosotros llegamos a la puerta.
Aparcamos delante de la Mansión, aunque ya era bastante extravagante. Velas parpadeaban dentro de la mansión como una fiesta.
Jameson abrió la puerta del coche para mí.
Llegué a la parte superior de la escalera, y, como un reflejo inmediato, la puerta principal crujío abierta. Por otro lado eran los primeros vampiros adultos que yo conocería. Al principio no vi a nadie. Entonces andado vi a Alexander, que llevaba una camisa de seda azul de gran tamaño y vaqueros negros.
-¡Wow! Estas hermoso. - Él me ofreció su mano y me dio un beso en la mejilla.
La música de un violín llenó la mansión.
En la entrada de la puerta había una media docena de paraguas.
-La Señorita Raven llego, - llamó Jameson al primer piso, y se retiró a la cocina.
El aire de la mansión era excepcionalmente frío, y temblaba.
-¿Estas nerviosa?
-Petrificada Y con frío.
-A mi mamá le gusta ajustar el termostato a la congelación. Arreglare esto.
-Esta bien... - comencé a decir.
Pero Alexander ya se habia ido.
Una mujer macabra y morbosa bajó las escaleras de terciopelo rojo como una aparición. Su perfectamente lacio pelo negro azabache, rayado de un violeta vivo, cayó en cascada sobre sus huesudos y hermosos hombros.
Ella siguió bajando las escaleras, con la confianza de Cleopatra, pero la vestimenta de Elvira. Con un profundo color berenjena de lápiz labial y las uñas eran horrorosas y magníficas contra su piel blanca como el cadáver.
El lápiz de ojos negro intensificó sus ojos felinos azules, y sus largas pestañas moradas brillaron.
Un tatuaje de una rosa negra se elevó sigilosamente desde su corsé aterciopelado oscuro, que formó en su pecho como un corazón. Su pequeña cintura se acentuaba con un cinturón de tela y una falda de sirena negra, larga y suelta. Ella tenía buenas curvas.
Fui hipnotizada por su belleza.
Al final de las escaleras un hombre apareció de las sombras. Él era alto, con amplios hombros y cabello de color gris y negro hasta los hombros. Él era completamente guapo, como cualquier estrella de cine de los años cincuenta.
Sus cejas oscuras eran en contraste con su piel de tono pálido. Él vestía un traje de seda negro con una corbata de color rojo sangre y una capa que hace juego. Él tenía un bastón de madera antiguo. El padre de Alexander formalmente tomó la mano de su esposa y la llevó hacia mí.
Me congele. Yo estaba de pie delante de los padres de Alexander. No sabía si debería inclinarme o saludar. Para mi eran los padres de aspecto mas normal que había visto alguna vez.
La Sra. Sterling extendió su mano hacia mí. Con su acento rumano lírico, ella dijo:
-Es un placer conocerte, Raven.
No pude evitar notar la mordedura de dos marcas de color morado en su cuello.
Traté de hablar, pero yo estaba muy impresionada. Mis palabras se pegaron a mi garganta.
En ese momento Alexander volvió.
-Esta es Raven, - dijo con profundo orgullo.
-Nos presentamos nosotros mismos, - dijo su madre.
-Estoy muy feliz de conocerla, Sra Sterling, - dije finalmente.
Su mano era fría, pero firme.
-Llámame Cassandra.
-Y este es mi padre, Constantino, - dijo Alexander.
El Sr. Sterling extendió su mano hacia mí.
-Es encantador conocerte, Raven. - Su voz era profunda, y causaba escalofríos en mi cuerpo. Sus ojos oscuros eran intensos e hipnóticos.
-Eres tan hermosa como Alexander describió, - me elogió el apuesto Sr.Sterling. -Y él
tiene un gusto exquisito. - Él sonrió abiertamente, y la luz de la vela capturo el borde de sus colmillos afilados.
Yo no estaba segura si él quería decir "un gusto" literalmente. Era saludada después de todo por un vampiro.
-Alexander nos ha dicho tanto sobre ti, - dijo la Sra Sterling.
-¿De verdad?
-Ven, vamos a cenar fuera esta noche. Estoy hambrienta y sedienta de sangre.
Anduvimos por una puerta lateral, donde un paraguas se apoyaba contra la pared.
-La luz de la luna puede ser tan fuerte. - La Sra Sterling abrió su paraguas y bajó la escalera trasera.
La música de violín se puso más fuerte.
El patio de atrás era en tono festivo. Un largo corredor negro corrió a lo largo de
la hierba de la parte inferior para una mórbida cena bajo las estrellas. Cuatro antorchas se quemaron, probablemente para repeler a los insectos (pero en este caso, sería para atraerlos) a varios metros de distancia, había una mesa de madera oscura. En una inspección más cercana, pude ver que la tapa de un ataúd se había transformado en una mesa de comedor. Varios candelabros de longitud rodearon la mesa, como el goteo de cera que gotea sangre. Alexander me ofreció una silla y suavemente la empujó hacia a mí, cuando el Sr. Sterling hizo lo mismo con su esposa. La Sra Sterling se sentó en la cabeza del ataúd y el padre de Alexander al final, mientras Alexander y yo nos sentamos al otro lado.
Me sorprendió ver a un trío de personas en la cena, dos hombres vestidos con traje y una mujer con un traje de noche... que hacia juego en tono con la música fúnebre. No reconocí a los músicos como parte de Dullsville. Yo había supuesto que la música venia de un centro de entretenimiento, no tenía ni idea de que era en vivo.
Esto era increíble. Era como si ellos habían transformado el patio de atrás en un comedor secreto.
Si Becky y mis padres pudieran verme ahora, ellos nunca creerían que yo estuviera en el centro de esta macabra cena de celebración. Si yo solo pudiera inmortalizarlo con una fotografía... pero entonces, la mayor parte de los invitados no saldría, Jameson rápidamente atendio a la Sra Sterling. Él vertió en su copa champán que parecía ser mezclado con sangre.
-Me gusta el mío burbujeante, - dijo ella con una risa.
Jameson se acercó a mí con las bebidas.
-Tomare una Coca-Cola, - dije.
-Por supuesto, señorita Raven.
Entonces Jameson intentó servirle a Alexander, pero mi novio cubrió su copa con su mano.
-Voy a tomar lo que Raven tome.
Luego terminó cuando le sirvio al Sr. Sterling en una copa alta.
-Vamos a brindar, - dijo la Sra. Sterling, levantando su bebida. -Por Raven y Alexander, por su eterna amistad.
¿Amistad? Me pregunté. ¿No les había dicho Alexander que estábamos saliendo? ¿o lo dijo solo por cortesía? Yo mire fijamente a mi novio, quién parecía distraído. Nuestras copas tintinearon debajo de las estrellas centellantes.
-¿ Como se conocieron tú y Alexander exactamente? Sabes que los hombres no dan tantos detalles.
Me moví sigilosamente en su casa y lo encontré estando de pie detrás de mi, o mejor dicho cuando Becky casi atropella a su hijo en el camino fuera de la Mansión.
-Uh... Yo...
-Vi a Raven varias veces antes de que tuviera el valor para invitarla a cenar aquí, - Alexander respondido por mí.
-Que romántico, - la Sra, Sterling comentó, -el Sr. Sterling y yo nos conocimos en una cena privada en el cementerio.
-Wow... que romántico, también, - dije sinceramente.
-Estamos felices de que Alexander haya encontrado a alguien de compañía, - dijo ella cariñosamente.
-La Sra. Sterling y yo entendemos que Alexander te ha hablado sobre nuestra familia, - dijo el Sr. Sterling.
-Esperábamos una reacción diferente de una muchacha como tu y encontramos no sólo tu tolerancia, sino que también tu entusiasmo.
No sabía que decir, entonces permanecí en silencio.
-Nos parece muy interesante que tienes la misma pasión por determinadas cosas que hizo mi madre, - él continuo, haciendo gestos hacia su familia. Parecía como si él aludiera a la realidad. -Alexander compartió su interés en la pintura, mientras que tu pareces compartir su otra pasión...
¿Vampiros? Ellos esperaron mi reacción. ¿Cómo se supone que yo respondería? Mire a Alexander por ayuda. Sus ojos normalmente sentimentales parecían ser rojos.
-Creo que deberíamos hablar de otra cosa... - dijo Alexander a su padre.
-Debo decir, esto realmente nos importa a la Sra. Sterling y a mí, - siguió el Sr. Sterling. -Mi madre era una mujer muy solitaria, aislada en una ciudad muy diferente de su propia familia. Yo no quiero que sufra el mismo destino.
Alexander echaba humo.
-Hemos invitado a Raven a cenar, no para un debate.
-Constantino, Alexander se siente incomodo, - intervino la Sra. Sterling. -Hay un montón de tiempo para esos asuntos.
-Estamos muy agradecidos por tu aceptación de nuestro estilo de vida, y lo dejamos así - dijo él. -¿Qué disfrutas hacer? - él preguntó cortésmente, cambiando de tema.
-Amo ir al cementerio, ver la televisión, y escuchar música.
-¿Y la escuela? ¿Disfrutas de tus estudios? - el Sr. Sterling me preguntó.
-No mucho. Prefiero estudiar en casa, como Alexander.
-¿Hay algún tema que te interese? ¿Algo qué te gustaría hacer? - el Sr. Sterling preguntó.
Un vampiro, yo moría por decirlo. Como todos ustedes. Pero no tuve las agallas.
-Raven tiene mucho tiempo para los interrogatorios, - dijo la Sra Sterling. -Déjenla cenar.
Jameson entró con una bandeja de carne demasiado fresca. Era tan poco apetitoso. Yo estaba realmente demasiado nerviosa para comer de todos modos.
Jameson me dio un plato especial de pollo totalmente cocinado.
-¿Estás segura que no preferirías uno de nuestros platillos? - La Sra Sterling pregunto. -Hay bastante aquí.
-Raven prefiere el suyo bien cocido, - respondió Alexander.
-Asegúrate de probarlo de esta manera, es muy adictivo. - La Sra Sterling añadió.
Fue entonces cuando la luz de las velas capturo las heridas de las marcas de mordeduras.
¿Ser vampiros era algo que los padres de Alexander habían querido? O, ¿ellos querían resistirse a traerme al mundo de los vampiros?
Nos retiramos del patio de atrás a la sala de estar de la mansión, Jameson trajo nuestros postres.
Encima de una pequeña chimenea había un retrato de un señor muy distinguido.
-Era mi padre, - dijo el Sr. Sterling, notando que lo miraba fijamente.
-Él era muy guapo, - dije.
El Sr. Sterling se rió.
-Él habría estado tan contento de saber que lo pensaste.
-Esta mansión fue construida en honor a él, - la Sra. Sterling comenzó. -Ha sido un maravilloso lugar para Alexander. Él ha estado mucho aquí.
-Él ha pintado tantas pinturas, podrías decorar la mansión con ellos, - dije.
-¿Has visto sus pinturas? - el Sr. Sterling preguntó.
-Sí. Él ganó una competencia en una feria de artes. ¿No le dijo Alexander?
-No, no sabíamos eso, - dijo el Sr. Sterling.
-Alexander, ¿estas ocultándonos cosas?, - dijo la Sra Sterling.
-Era un cuadro sobre mí, - me enorgullecí. -Y la gente dijo que estaba para morirse.
-Interesante, - dijo el Sr. Sterling. -¿Así que eso es lo que has estado haciendo en tu tiempo libre?
-Él pinta en todo su tiempo libre, ha hecho docenas. ¿Los han visto?
Alexander sacudió la cabeza y me hizo señas para que cortara esta discusión.
-No, Alexander no comparte su trabajo con nosotros, - dijo el Sr. Sterling.
-Bien, ¿por qué no traemos algunos? - Ofrecí.
De repente el aire se torno hielo.
-Más tarde, - dijo Alexander. -Constantino es un hombre muy ocupado. Él se preocupa demasiado por lo profesional. Prefiero no gastar su tiempo.
¿Constantino? ¿Alexander llamó a su padre Constantino?
-Pero...
-Así que, Raven, - dijo el Sr. Sterling cambiando de tema, -Háblame de tus padres.
-Ellos son como todo el mundo aquí en la ciudad. - Entonces me di cuenta de que podría acentuar su mortalidad. -Pero realmente les gustan quedarse tarde y ellos aman la noche. Y a mi papá le gustan sus filetes realmente raros. Crecimos mirando películas de Drácula juntos. Él ama a los vampiros.
Los tres vampiros me miraron directamente. Yo había dicho demasiado.
-He terminado mi postre, Alexander, - dije.
-Es tiempo de que te lleve a casa, - respondió él enseguida.
Alexander sostuvo mi mano cuando los Sterlings me acompañaron a la puerta.
-Fue estupendo conocerlos, - dije sinceramente. -Y gracias por la comida.
-Por favor da nuestros saludos a tus padres, - dijo el Sr. Sterling, y me dio un beso cortés en la mejilla. Fue suficiente para que mi corazón se congelara.
-Sí, debemos encontrarnos entonces, - dijo la Sra Sterling. -Haremos que Jameson arregle algo inmediatamente.
Mala idea, quise decir.
-Sé que ellos se honrarían, - dije en cambio.
-Qué muchacha tan agradable, - dijo la Sra, Sterling. -Me gustaría llegar a conocerte mejor, Raven, - comentó ella antes de que yo saliera a la puerta.
Mis ojos se iluminaron.
-Absolutamente. Estoy libre en cualquier momento. - imaginando a la Sra. Sterling y yo yendo de compras, daría vuelta a toda la ciudad. Probablemente nos revelaríamos en las noticias locales.
Capitulo 13: Graveyard Glam
Nunca esperé que me gustaría tener una “noche de chicas” con la Sra. Sterling. Con Becky siempre determinábamos una. Mi mamá me solía hablar cuando ambas estábamos en un buen estado de ánimo. La tía Libby cuando visitaba Hipsterville. ¿Pero… la Sra. Sterling? ¿La madre de mi amor verdadero? Yo no podría haber soñado con esta noche, incluso con mi imaginación demasiado extravagante. Y esto iba a tener lugar.
Tuve que preguntarme qué motivos podría tener. ¿Era ella tratando de obtener la primicia sobre la forma en que realmente veía a Alexander? ¿O se había presentado una oportunidad de obtener una primicia sobre mí?
De cualquier manera, no me importaba. Yo estaba preparada para salir con la más fabulosa y macabra mamá en todo el planeta. Todo estaba planeado desde hace tiempo, después de todo. Tengo que cumplir con los padres de Alexander, unos vampiros adultos por algún tiempo, y pronto obtener con calma el reinado de la Mansión de nuevo.
Estacione mi bicicleta en la puerta de la mansión al atardecer y golpee la puerta.
En lugar de ser recibida por Alexander, Jameson me ofreció su bienvenida.
-Hola, señorita Raven. La Sra. Sterling esperaba su visita. Si va a esperar en la sala, ella estará con usted en breve.
Estaba hojeando un folleto rumano de castillos cuando sentí una presencia en la puerta.
La Sra. Sterling, tenía puesto un vestido negro hasta el suelo con un escote en V, una hermosa gorra con un encaje de lavanda y con un pañuelo, extendió su mano hacia mí.
Relucientes joyas brillaban por sus largas, púrpuras, y medievales uñas.
-He estado esperando una noche como esta hace siglos.
-Yo también, - le dije.
-Hay algo que me gustaría mostrarte. - Me mostró un antiguo álbum de fotos.
Jameson nos trajo una bandeja de bebidas y las coloco en una mesa. Había una copa alta y roja con un palo de apio y una guarnición de coque con un paraguas.
-Tú me recuerdas mucho a alguien que conocía, - dijo ella con una sofocante voz.
-¿Quién?, - Le pregunté.
-La abuela de Alexander, - respondió.
-¿En serio?
-Aquí hay una foto de ella. - La Sra. Sterling abrió el álbum de fotos. -Esta es la madre de mi marido. - Ella me mostró una foto de una mujer delgada, con pómulos altos y los mismos ojos de Alexander.
Algunas de las páginas estaban deshilachadas fuera de la unión y a unas cuantas fotos las tenias que despegar.
-La Mansión significaba todo para ella. Y para su familia también. Como podrás saber, ella y el abuelo de Alexander fueron barones. Ellos tuvieron la compañía de jefes de estado y otras personas importantes, como reyes y reinas a través de toda Europa.
¡Lo sabía! Ella me va a decir que yo no soy de sangre real… por lo tanto, no soy digna de su hijo.
-Pero ellos escaparon Rumania, - continuó, -cuando la familia estaba siendo perseguida. Ella se salvó, en serio. Si no hubiera tenido su rápido pensamiento, no habrían tenido nunca un lugar seguro y nunca hubiera existido un Constantino o un Alexander. Ella mantuvo la línea de sangre real viva. Y eso es muy importante para todos nosotros.
-Vaya… suena muy valiente, - comencé a decir.
-Cuando estuvo a salvo, Constantino volvió a Rumania. Su madre permaneció aquí.
Me sorprendió cada una de sus palabras.
-¿Le dijo Alexander por qué él se mudo aquí? - pregunto.
-Sí, pero el pudo no haberme contado algo. Puede ser misterioso a veces.
“Nuestra familia tenía un acuerdo con los Maxwells (otra destacada y noble familia en Rumania) para su hija, Luna. Queríamos llevar a cabo nuestra línea de sangre real. Era muy importante para la Sra. Sterling. Había pasado tanto tiempo preocupándose por ella misma, aislada en esta mansión, lejos de nuestra propia especie. Quería a alguien para Alexander que fuera como nosotros… que nos haga felices a todos. Lo que no se dio cuenta era que el gran día una persona no era el feliz: Alexander.
“Luna era una muchacha fina y los Maxwells son una familia maravillosa. Pero cuando Alexander la rechazo, envió a nuestro mundo al caos. El único refugio para Alexander era venir aquí y vivir en la Mansión. Lejos de los Maxwells.
“Mi corazón se rompió ese día. Alexander estaba tan lejos mió. Y ahora que habíamos vuelto para estar con él, había algo más en lo que no habíamos pensado: Tú.
No sabía qué decir.
-Me parecía mucho a ti cuando yo tenía tu edad.
-¿Eras una extraña?, - Le pregunté.
-Sí, y me vestía con equipos salvajes y bailaba en las fiestas hasta el amanecer.
Me preguntaba qué podría ser más salvaje que mi atuendo deportivo.
-Cuando me uní con el Sr. Sterling todo estuvo en el lugar correspondiente. Sin embargo, su madre fue la diferencia de todos nosotros. Fue valiente y real… y mortal. Yo nunca podría estar a la altura de su imagen. El Sr. Sterling y Alexander creen que eres como ella.
-¿Valiente? -Sí. Y ella era una verdadera forastera. En tu mundo y en el nuestro. Pero ella era apasionada sobre el despojo. Tú tienes una pasión para nuestro mundo que muchos aún no tienen. Y eso es lo que compartes con la abuela de Alexander.
“Sólo quería que supieras que solo por Alexander existen las preocupaciones que tenemos. Nosotros no seriamos adultos responsables, si no cuidáramos de nosotros… al igual que para nuestro propio hijo, - continuó ella.
¿Quería que me convirtiera? Que quería decir. Que diga la fecha. Pero yo sabía que no era sencillo.
Y la Sra. Sterling no parecía ser la partida para aquel camino.
-Ahora, tenemos que hablar de algo serio, - continuó. -Me gustaría tener un tiempo de chicas.
-Bien por mí.
-¿Hay por aquí alguna sala de tatuajes? - pregunta con una risa caprichosa.
-No por aquí.
-¿Adivinos?
-En unas cuantas ciudades.
-Algún encantador de serpientes?
-Solo una vez al año cuando viene el carnaval.
-Bien entonces, tendremos que hacer nuestra propia diversión, - dijo ella enérgicamente.
-¡Jameson, trae el coche! - yo me subí al Mercedes al lado de la Sra. Sterling, y su paraguas descanso entre nosotras cuando Jameson nos condujo a la ciudad.
-Para aquí, - llamo la madre de Alexander a Jameson cuando llegamos a la plaza de la ciudad. Jameson tardo unos momentos en reaccionar y presionar los frenos. Salimos del auto para encontrarnos con la plaza fuertemente concurrida.
La calle principal estaba llena de tiendas para adolescentes. Esta plaza era algo ideal para las familias, los paseadores de perros, y los mayores que salían a dar un paseo. La Sra. Sterling, serena con su paraguas, gafas de sol, y el monedero púrpura aterciopelado con cintas de cordón negras, era algo muy bueno para ver. Incluso me sentí como una reina con ella. Era como si estuviera con una estrella de cine. Los Dullsvillianos, sin embargo, pensaban que éramos una exposición de monstruos.
Se reían disimuladamente, tontamente y luego nos miraban fijamente de arriba a abajo.
La señora sterling, con su figura escultural y su estilo glam de cementerio, era inconciente de las miradas. Ella se veía como cualquier súper estrella, sin que le molestaran los paparazzi. Cuando pasaron unas pocas personas con perro, los animales se hicieron ingobernables. La Sra. Sterling no pareció alterarse por el trastornó de las mascotas.
Nos paramos frente a una tienda y la Sra. Sterling se enamoro de una cartera de encaje de leopardo que se veía en una vidriera.
-Voy a echar un vistazo dentro - dijo ella.
Entramo en una tienda demasiado cara. Podías escoger tu propio estilo de artera, la tela, los botones y las cintas, y e ibas con una cartera exclusiva. Había mesas largas en el medio de la tienda, con varias telas de muestra esparcidas, como si se tratara de una colección.
Las empleadas no tenían idea de que (o quien) acababa de entrar en la tienda. Podría decir que su cara mostraba nerviosismo, como si trataran de esconder sus pensamientos. Yo estaba lista para entrar en pánico. En cambio la Sra. Sterling hizo todo lo posible par fingir entusiasmo.
-Nos especializamos en cartera peculiares. Podemos ir a su casa y si nos muestra como mínimo cinco, consigue una cartera gratis.
Solo podía imaginar como la empleada, con sus muestras de tela, llegaba a la Mansión en vez de ir a simples casas grandes con las cinco habitaciones habituales y apresurándose para irse antes de que sus neumáticos pasaran por las puertas de hierro forjado.
La Sra. Sterling no dijo una palabra mientras caminaba por la tienda. Ella sostenía su paraguas con una mano, y con la otra inspeccionaba las carteras.
Sentía como la empleada miraba constantemente su reloj, esperando que saliéramos rápidamente de la tienda.
-¡Estoy absolutamente loca por este! - exclamó la Sra. Sterling, sosteniendo una cartera negra. -¿Tienes en leopardo?
-Si. ¿Usted quisiera cordones o cintas? - la mujer pregunto entusiasmada por una venta posible.
-De encaje negro… y me gustaría una cadena gruesa para poder colgármelo.
La vendedora trato de esconder su asombro, ya que en absolutamente toda la tienda lo único que había era plástico o cinta.
-Estoy segura de que podemos encontrarlo en algún sitio, - dijo ella.
Yo sostenía un bolso carmesí. La cartera más barata de este lugar era de noventa y cinco dólares. Y era del tamaño de un bolso porta cosméticos.
-Esto es para morirse. Elige uno, Raven.
Yo estaba en una situación incomoda. Sabía que mi mamá se volvería loca si se enteraba de que alguien fuera de mi familia me compro un regalo caro. Incluso mi mamá, que lleva carteras de famosos diseñadores de moda, las consiguió todas en el centro comercial.
-Es un regalo de mi parte - la voz de la Sra. Sterling era intensa, pero cariñosa.
-Esta bien, no necesito nada.
La vendedora, oliendo otra venta, me examinó.
Había de todo tipo, pero nada gritaba mi nombre.
-No estoy segura que aquellas sean su estilo, - dijo ella a la Sra. Sterling. -Podríamos hacer uno negro con rojo, o creo que tengo un estampado del Halloween pasado.
Rápidamente se fue a buscarlo y volvió con un taco de tela. Era negro con murciélagos de plata.
Yo no podía negar mostrar mi entusiasmo por lo que esta viendo.
-¡Esta está para morirse! - dijo la Sra. Sterling. -La compramos.
Mi mamá me mataría si se enteraba que la Sra. Sterling me compró una cartera de cien dólares. Pero me encontraba entre una comerciante demasiado impaciente y una vampiresa entusiasmada.
-Elige tu estilo de cartera - la mujer me animaba.
-Yo realmente... - intenté.
Ella siguió agarrando la cartera.
-Se vera impresionante con el estampado de murciélago, - dijo la Sra. Sterling a la dueña.
Cuando registró nuestras compras, yo pude ver como la Sra. Sterling transformó las actitudes de la vendedora.
Admiraba a la mamá de Alexander. Yo nunca había tenido a alguien a quien respetar.
Un modelo a seguir, aunque tuviera a mi madre y la Tía Libby. Dos mujeres que se sentían seguras de si misma, testarudas y cómodas tal como eran. Pero nadie con mí estilo y gusto… no antes de que hubiese encontrado a la Sra. Sterling.
La Panadería de Shirley era un establecimiento donde vendían las galletas, pasteles, y anillos de espuma más deliciosos en todo Dullsville. Al lado de la tienda se podía comprar galletas cubiertas del chocolate, y al otro lado era una heladería de color rosado y negro.
Una vez dentro, la Sra. Sterling sostuvo su paraguas orgullosamente. Ella era alta e imponente, y me imaginaba que si alguien la encaraba, aunque se comportara como una señora, ella sería capaz de aplastarlos como a un insecto.
-Dos conos de chocolate y uno de pistache, - pidió ella. -El favorito de Jameson - me susurró.
Mi corazón se derritió por la bondad que tenia hacia su mayordomo.
-No debe ser de la ciudad, - dijo Shirley.
-¿Se nota? - preguntó con una risa. -Sí. Pero ahora nos mudamos a la Colina Benson. Y tus helados me fueron recomendados.
-Gracias, - dijo Shirley. -Por eso te daré una bola más.
Nos escabullimos en la parte de atrás del Mercedes para comer nuestros helados.
-Me encanta observar a las personas, - dijo ella con voz lírica.
No era algo que yo hubiera hecho alguna vez. Observar a la gente. Yo siempre fui la observada. Y nunca me sentí cómoda andando en la plaza. Prefería el parque, donde había menos personas.
-Mira a aquellos dos. Parece que es su primera cita. Que adorable, - dijo la Sra. Sterling. -Y ese hombre joven que empuja su cochecito mientras su esposa y su hijo comen sus convites… eso se parece a una tarjeta de felicitaciones. - Entonces ella vio a un trío de gemelas idénticas que se compartían un helado. -¡Absolutamente encantador!
No pasé mucho tiempo admirando a las personas en Dullsville. Pero la Sra. Sterling estaba fascinada con ellos. Ella mostraba como la gente ordinaria podía ser interesante si solo se la miraba por un tiempo.
Cuando finalmente llegué a casa, estaba muy contenta… como alguien que acababa de conocer a su ídolo.
La Sra. Sterling es hermosa, una vampiresa, y tan confidente como una reina. Ella era todo lo que quería ser.
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5 jul 2009
Traduccion de La Guia de Jessica para las citas con el lado oscuro
Hola...
como ya habiamos diho averiguando encontramos a un foro que esta traduiendo este libro asiq hemos dejado de traducir ese libro y poner la informacion de la suya...
y POR FAVOR!!!!
nadie robe sus traducciones!!!
ya que si lo hacen parece que van a dejar el proyecto... y eso seria muy malo para todos ya que nos privaria de un gran libro...
gracias por su atencion
Alice
La traduccion es en conjunto con Vampire Translations
Traducción: Jen V, erea y Lexie
Transcripción: Ipb
* Proyecto activo
Descargas ›› solamente en el foro, necesario registro y al menos 15 post
Capítulo 1 y 2 ›› en el FORO
Capítulo 3, 4, 5 y 6 ›› en el FORO
Capítulo 7 y 8 (traduciendo)
como ya habiamos diho averiguando encontramos a un foro que esta traduiendo este libro asiq hemos dejado de traducir ese libro y poner la informacion de la suya...
y POR FAVOR!!!!
nadie robe sus traducciones!!!
ya que si lo hacen parece que van a dejar el proyecto... y eso seria muy malo para todos ya que nos privaria de un gran libro...
gracias por su atencion
Alice
La traduccion es en conjunto con Vampire Translations
Traducción: Jen V, erea y Lexie
Transcripción: Ipb
* Proyecto activo
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Capítulo 7 y 8 (traduciendo)
3 jul 2009
11° capitulo de Royal Blood (Sangre Real) de Ellen Schreiber: Codigo de Vestimenta
-¿Qué me pongo para ver a los padres de Alexander? - Le pedí a Becky en mi habitación ese día más tarde. -¡No tengo nada! Es diferente de la manera de tratar de impresionar a un chico. Tiene que ser algo llamativo, mas apropiado.-¡Hola! ¡Tienes todo el vestuario llamativo!
-¿En serio? ¡Es decir, solo eres amable! - Exclamé.
Becky se extendió sobre mi cama, mientras leía Mags y yo combinaba varios trajes y modelaba con ellos.
-Todos se ven bien para mí.-¡Pero tengo que mirar mucho! ¡Esta es demasiado sexy!, - le dije, ante la celebración de un cuerpo negro. -Y este es demasiado ocasional, - le dije, con una remera. -¿Cómo voy a vestirme? Esto podría hacer o romper mi relación con Alexander.
-La Mag está llena de grandes estilos. - dijo Becky como abriendo una propaganda. -¿Para mí? ¿Salen las chicas modelando con tatuajes y piercings en la lengua?
-No lo creo. Pero eso no significa que no te puede ayudar a inspirarte.
-Alexander se morirá si me muestro en un traje de lunares salpicados...
-Sólo le dan su giro. Si están mostrando rallas Keds luego eliges las zapatillas calavera y tibias cruzadas.Es genial tener a una mejor amiga que me entiende.
Pero los modelos eran bonitos y brillantes en sus trajes de color caramelo. Creo que no podía ocultar mis ligeros celos de su perfecto cuerpo.
-Hey, todo el mundo puede ser hermoso con aerografía, - comentó Becky. -¡Y nosotras estamos fabulosas sin eso!
-¿De verdad esperan que me ponga en mi pelo una cola de caballo con una cinta Plaid?
-No, hagámonos colitas desgastadas y desigual con una parte con encaje negro y arcos. O mejor aún, las trenzas de miércoles Addams.
-Esta genial. Tal vez podríamos empezar nuestra propia revista. Una en la que los modelos vistan como yo. ¡Niña Gótica!
-Me gustaría comprarla, absolutamente no llevaría nada, pero me la compraría, - me aseguró Becky.
-Voy a ser la editora, podría haber artículos sobre música y la moda, y le haríamos entrevistas a Criss Angel, - dije con emoción. -Y en cada una de las entrevistas saldría en la portada, como Oprah, pero usando todo negro.
-Y Alexander, también, - añadió Becky. -Apuesto a que todas las niñas de todo el país se comprara una copia.
-Pero no podía salir en la portada.
-¿Por qué?
-Uh... - Yo casi digo la verdadera razón, pero no lo hice. -Porque es mi revista. No es la suya. -Él tendrá que obtener su propia cuenta. ¿Qué hay de TG? Trimestral gótico, - dije, para que cubra todas las pistas.
-¡Eso da pavor! Ahora que hemos decidido tu carrera, tenemos que escoger tu ropa.
Combinamos unos trajes y los tirábamos sobre ellos juntos hasta que sólo uno fue dejado:
Un negro mini vestido de encaje, medias hasta la rodilla negras… botas altas, y un corpiño de encaje. -Un matrimonio hecho en el cielo… o en mi caso, el infierno.
Ambas reímos.
-Bueno, ¿qué piensas?, - Le pregunté.
-¡Te ves como una muerta magnífica!
La primera vez que tuve una cena con Alexander yo estaba nerviosa. ¿Él era como yo? ¿Que me preguntara? ¿Terminará en un beso apasionado?
Esta cena sería diferente. Yo cepille mi pelo mil veces y me puse de nuevo mi maquillaje. ¿Me veo demasiado pálida o no suficiente?
En esta fecha yo seria juzgada por los padres de Alexander. ¿Los Sterlings pensarian que yo era una buena novia para su hijo? Yo sabía que habían aprobado a Luna, pero yo no era Luna. No era de Rumania o un vampiro de sangre o de una familia de vampiros. Toda mi relación se encontraba en esta comida.
Yo estaba lista cuando mi mamá asomó la cabeza por mi habitación. -Así que, ¿estás entusiasmada con tu gran noche? - mi madre preguntó. Había intentado minimizar su importancia y ocultar el ataque de pánico que tenía.
-Claro, no es gran cosa.
-Por supuesto que lo es. ¡Es la noche en la que vas a conocer oficialmente a los padres de tu novio!
-¡Se supone que me tienes que hacer sentir mejor, no peor! - murmure.
-Eso no es lo que quise decir. Quise decir que es emocionante.
Sentía que en cualquier momento me ponía a llorar. En cualquier momento mi Eyeliner se iba a derramar sobre mis zapatos.
-No se trata de un hacer mejor de la noche. Yo no soy como ellos.
-¿Por qué tienes que ser como ellos? Tú eres tú. - Mi madre sonrió. -Los Sterlings tienen sangre real. La abuela de Alexander fue una baronesa. Estoy segura que han cenado con reyes, reinas y nobles. ¡Ellos viven en mansiones! Son de Rumania y yo soy de Dullsville. - Solloce y me tire en mi cama.
-Relájate.
-¿Cómo puedo estar relajada? No tienes idea de lo que es.
-¿No tengo idea? - preguntó, sentada a mi lado. -Tu padre y yo fuimos los dos hippies, ¿recuerdas? Nuestros padres fueron ultra-conservadores. Cuando conocí a la abuela Madison, me encontraba en un ataque superior y puntos de corte. Me sorprende cada vez que voy a su casa de nuevo.
-¿En serio?
-Es normal estar nervioso. Piensa en cómo se siente Alexander. Debe estar ansioso, también.
-¿Crees que esta nervioso, también?
-Por supuesto que lo debe estar. Probablemente piensa que sus padres lo van a avergonzar a él, al igual que tu piensas que nosotros lo haremos.
Me sentí aliviada al saber que yo no llevaba toda la carga de nuestra reunión.
-Estoy segura de que tan pronto como los Sterlings te conoscan, - mi mamá continuó, -te van a amar igual que yo. -Tú tienes que amarme; eres mi madre, - rodó los ojos.
-Vamos a ver lo que hay que descartar de tus opciones.
-¿Estás bromeando? Becky y yo ya decidimos eso. No puedo volver a hacerlo.
-Estoy segura de que elegiste algo apropiado. Voy a ir abajo hasta que estés lista.
Yo retoque, me maquille, y me queje cuando mi reloj Edward manos de tijera indico: ¡Estás llegando tarde!
Volé por las escaleras para encontrar a mi familia pasando el tiempo frente al televisor. Yo modele mi traje.
-Porque no te pones mas como decirlo… ¿conservadora? - mi madre preguntó. -¿Qué tal un suéter?
Hice caso omiso de sus comentarios.
-Te ves maravillosa, - dijo mi papá. -Creo que se ve impresionante, - escuché decir al amigo de Billy Boy, Henry. -Creo que voy a lanzar, - replicó mi hermano. Mi padre me abrazó excepcionalmente duro. Iba a convertirme en adulta comiendo en un comedor de vampiros.
Unos minutos más tarde nuestro timbre sonó.
Yo estaba demasiado nerviosa para responder, por lo que Billy Boy abrió la puerta.
-Un momento, - dijo en su voz de recibidor. –Raven… es para ti.
Tomé una respiración profunda y camine hacia la puerta. Jameson se paró frente a mí, con guantes y su traje de mayordomo completo.
-Srta. Raven, su coche la espera.
Mi madre me guiño y mi papá me dio su aprobación con el pulgar hacia arriba.
Como Jameson caminaba por la calle, me miró de nuevo. Billy Boy y Henry fueron a espiar a través de la ventana frontal. A continuación, dos cabezas aparecieron en la ventana: los ex-hippies Paul y Sarah Madison.
Jameson había aparcado el Mercedes en la vereda amablemente me abrió la puerta de atrás.
Mis padres quedaron impresionados con mi chofer y servicio de limusina gótico, aunque el chofer era extraordinariamente raro.
-¿En serio? ¡Es decir, solo eres amable! - Exclamé.
Becky se extendió sobre mi cama, mientras leía Mags y yo combinaba varios trajes y modelaba con ellos.
-Todos se ven bien para mí.-¡Pero tengo que mirar mucho! ¡Esta es demasiado sexy!, - le dije, ante la celebración de un cuerpo negro. -Y este es demasiado ocasional, - le dije, con una remera. -¿Cómo voy a vestirme? Esto podría hacer o romper mi relación con Alexander.
-La Mag está llena de grandes estilos. - dijo Becky como abriendo una propaganda. -¿Para mí? ¿Salen las chicas modelando con tatuajes y piercings en la lengua?
-No lo creo. Pero eso no significa que no te puede ayudar a inspirarte.
-Alexander se morirá si me muestro en un traje de lunares salpicados...
-Sólo le dan su giro. Si están mostrando rallas Keds luego eliges las zapatillas calavera y tibias cruzadas.Es genial tener a una mejor amiga que me entiende.
Pero los modelos eran bonitos y brillantes en sus trajes de color caramelo. Creo que no podía ocultar mis ligeros celos de su perfecto cuerpo.
-Hey, todo el mundo puede ser hermoso con aerografía, - comentó Becky. -¡Y nosotras estamos fabulosas sin eso!
-¿De verdad esperan que me ponga en mi pelo una cola de caballo con una cinta Plaid?
-No, hagámonos colitas desgastadas y desigual con una parte con encaje negro y arcos. O mejor aún, las trenzas de miércoles Addams.
-Esta genial. Tal vez podríamos empezar nuestra propia revista. Una en la que los modelos vistan como yo. ¡Niña Gótica!
-Me gustaría comprarla, absolutamente no llevaría nada, pero me la compraría, - me aseguró Becky.
-Voy a ser la editora, podría haber artículos sobre música y la moda, y le haríamos entrevistas a Criss Angel, - dije con emoción. -Y en cada una de las entrevistas saldría en la portada, como Oprah, pero usando todo negro.
-Y Alexander, también, - añadió Becky. -Apuesto a que todas las niñas de todo el país se comprara una copia.
-Pero no podía salir en la portada.
-¿Por qué?
-Uh... - Yo casi digo la verdadera razón, pero no lo hice. -Porque es mi revista. No es la suya. -Él tendrá que obtener su propia cuenta. ¿Qué hay de TG? Trimestral gótico, - dije, para que cubra todas las pistas.
-¡Eso da pavor! Ahora que hemos decidido tu carrera, tenemos que escoger tu ropa.
Combinamos unos trajes y los tirábamos sobre ellos juntos hasta que sólo uno fue dejado:
Un negro mini vestido de encaje, medias hasta la rodilla negras… botas altas, y un corpiño de encaje. -Un matrimonio hecho en el cielo… o en mi caso, el infierno.
Ambas reímos.
-Bueno, ¿qué piensas?, - Le pregunté.
-¡Te ves como una muerta magnífica!
La primera vez que tuve una cena con Alexander yo estaba nerviosa. ¿Él era como yo? ¿Que me preguntara? ¿Terminará en un beso apasionado?
Esta cena sería diferente. Yo cepille mi pelo mil veces y me puse de nuevo mi maquillaje. ¿Me veo demasiado pálida o no suficiente?
En esta fecha yo seria juzgada por los padres de Alexander. ¿Los Sterlings pensarian que yo era una buena novia para su hijo? Yo sabía que habían aprobado a Luna, pero yo no era Luna. No era de Rumania o un vampiro de sangre o de una familia de vampiros. Toda mi relación se encontraba en esta comida.
Yo estaba lista cuando mi mamá asomó la cabeza por mi habitación. -Así que, ¿estás entusiasmada con tu gran noche? - mi madre preguntó. Había intentado minimizar su importancia y ocultar el ataque de pánico que tenía.
-Claro, no es gran cosa.
-Por supuesto que lo es. ¡Es la noche en la que vas a conocer oficialmente a los padres de tu novio!
-¡Se supone que me tienes que hacer sentir mejor, no peor! - murmure.
-Eso no es lo que quise decir. Quise decir que es emocionante.
Sentía que en cualquier momento me ponía a llorar. En cualquier momento mi Eyeliner se iba a derramar sobre mis zapatos.
-No se trata de un hacer mejor de la noche. Yo no soy como ellos.
-¿Por qué tienes que ser como ellos? Tú eres tú. - Mi madre sonrió. -Los Sterlings tienen sangre real. La abuela de Alexander fue una baronesa. Estoy segura que han cenado con reyes, reinas y nobles. ¡Ellos viven en mansiones! Son de Rumania y yo soy de Dullsville. - Solloce y me tire en mi cama.
-Relájate.
-¿Cómo puedo estar relajada? No tienes idea de lo que es.
-¿No tengo idea? - preguntó, sentada a mi lado. -Tu padre y yo fuimos los dos hippies, ¿recuerdas? Nuestros padres fueron ultra-conservadores. Cuando conocí a la abuela Madison, me encontraba en un ataque superior y puntos de corte. Me sorprende cada vez que voy a su casa de nuevo.
-¿En serio?
-Es normal estar nervioso. Piensa en cómo se siente Alexander. Debe estar ansioso, también.
-¿Crees que esta nervioso, también?
-Por supuesto que lo debe estar. Probablemente piensa que sus padres lo van a avergonzar a él, al igual que tu piensas que nosotros lo haremos.
Me sentí aliviada al saber que yo no llevaba toda la carga de nuestra reunión.
-Estoy segura de que tan pronto como los Sterlings te conoscan, - mi mamá continuó, -te van a amar igual que yo. -Tú tienes que amarme; eres mi madre, - rodó los ojos.
-Vamos a ver lo que hay que descartar de tus opciones.
-¿Estás bromeando? Becky y yo ya decidimos eso. No puedo volver a hacerlo.
-Estoy segura de que elegiste algo apropiado. Voy a ir abajo hasta que estés lista.
Yo retoque, me maquille, y me queje cuando mi reloj Edward manos de tijera indico: ¡Estás llegando tarde!
Volé por las escaleras para encontrar a mi familia pasando el tiempo frente al televisor. Yo modele mi traje.
-Porque no te pones mas como decirlo… ¿conservadora? - mi madre preguntó. -¿Qué tal un suéter?
Hice caso omiso de sus comentarios.
-Te ves maravillosa, - dijo mi papá. -Creo que se ve impresionante, - escuché decir al amigo de Billy Boy, Henry. -Creo que voy a lanzar, - replicó mi hermano. Mi padre me abrazó excepcionalmente duro. Iba a convertirme en adulta comiendo en un comedor de vampiros.
Unos minutos más tarde nuestro timbre sonó.
Yo estaba demasiado nerviosa para responder, por lo que Billy Boy abrió la puerta.
-Un momento, - dijo en su voz de recibidor. –Raven… es para ti.
Tomé una respiración profunda y camine hacia la puerta. Jameson se paró frente a mí, con guantes y su traje de mayordomo completo.
-Srta. Raven, su coche la espera.
Mi madre me guiño y mi papá me dio su aprobación con el pulgar hacia arriba.
Como Jameson caminaba por la calle, me miró de nuevo. Billy Boy y Henry fueron a espiar a través de la ventana frontal. A continuación, dos cabezas aparecieron en la ventana: los ex-hippies Paul y Sarah Madison.
Jameson había aparcado el Mercedes en la vereda amablemente me abrió la puerta de atrás.
Mis padres quedaron impresionados con mi chofer y servicio de limusina gótico, aunque el chofer era extraordinariamente raro.
30 jun 2009
Descargar "El beso de plata" en español
Hola!!

el otro dia traduciendo me di cuenta que faltaban pocos capitulos para terminar de traducir este libro asiq lo subi a 4Shared completo ya...
besos
Alice
besos
Alice

Sinopsis: La madre de Sofía está muriendo lentamente. El cáncer acaba con su existencia y a Sofía le parece tan equívoco, tan injusto... Su padre no le dirige la palabra, si acaso se comunican a través de notas dejadas sobre el frigorífrico. Todo resulta devastador para aquella niña que pronto sería mujer. Deseaba hablar de la muerte, pero nadie se atrevería a hacerlo, hasta que conoció a Simón, cuya presencia evocaba la belleza e incomprensión que resulta ser la muerte.
"Su garganta empezó a latir con vida cerca de su boca y él se sintió atolondrado ante su olor suave y cálido. Trató de controlarse, pero no pudo; ella estaba demasiado cerca, demasiado dispuesta. Los colmillos salieron de sus fundas.
—Cree en esto —suspiró y la besó suavemente en la nuca—. Y en esto, y esto.
Luego la beso con el beso agudo, el beso de plata, veloz y verdadero, tan cortante como una cuchilla, y él se impregnó de la calidez de ella. La sintió entrar en su cuerpo, su calidez, dulce calidez."
Etiquetas:
Annette Curtis Klause,
El Beso de Plata
10° capitulo del libro Royal Blood (Sangre Real): La invitacion
Complete mi camino a casa y aparque mi bicicleta en mi garaje cuando oí el sonido de pasos a pocos pies de distancia de mí. Cuidadosamente me encamine hacia la puerta con mí linterna preparada para cualquier enfrentamiento con vampiros.
Yo no vi nada. Sólo el SUV de mi padre aparcado. Estaba segura de que solo era un mapache con hambre forcejeando para comer de los restos del cubo de basura.
Entonces oí una ramita que se rompió. Y pasos.
Decidí hacer una carrera a nuestra puerta de atrás que esta a tan sólo diez metros del garaje. Todo lo que pude pensar era en Freddy Krueger. Michael Myers. O el enmascarado Jason. Las locas películas de terror embrujaban mis pensamientos.
Había visto tantas películas de miedo que hacían revolver mi entendimiento, así que tenia que ver algo de niños en mi mente, pensé. Barney. Teletubbies. Dora.
Esas imágenes me asustaron más.
Si tuviera lista mis llaves, las usaría para asegurarme de que cualquier cosa dentro de mí le causara daño corporal. Respire hondo y me prepare para la carrera. Pero antes de que hiciera mi primer paso, fui capturado en una sorprendente trampa. No era Trevor el de la sombra del garaje, ni siquiera el más nefasto vampiro enemigos de Alexander, Jagger Maxwell. Era Alexander.
-Oh... eres tú. ¡Gracias a Dios! - intente abrazarlo, pero él mantuvo su brazos cruzados.
-¿Dónde estabas?, - preguntó. Él era igual a mi padre cada vez que violaba mi toque de queda.
-Sólo salí a dar un paseo, - le dije la verdad.
-¿Ahora? ¿En la noche?
-Es aún temprano. Mi bici tiene una luz en la parte de atrás.
-¿Entonces que es eso? - pregunto, señalando a mi linterna. -¿Estuviste buscando algo? ¿O más bien a alguien?
-Siempre es bueno tener más luz. Yo no soy como tú: no puedo ver en la oscuridad. - bromee, con la esperanza de que el sonriera. Su expresión seguía siendo como una piedra. -Fui a tu casa, - le confesó. -Todos en Dullsville, incluidos Matt, Becky, y Trevor, han conocido a tus padres. Todo lo que yo tenía era una vaga memoria de un retrato que habías pintado de ellos. Quería verlos por mí misma.
Me sentí horrible. Mi impaciencia me había ganado lo mejor de mí una vez más. No estoy segura de cómo me sentiría si Alexander entrara furtivamente en mi casa, tratando de ver a mis padres como si fueran sujetos experimentales de una universidad. Yo no era mejor que el local Gossip Mongers.
Esperé lo que parecía ser una eternidad para la respuesta de Alexander. Yo estaba tan avergonzada de mí misma que apenas hice contacto con sus ojos.
Mi novio tomó mi muñeca y suavemente me atrajo hacia él.
-Creo que tendrías que estar bajo arresto por allanamiento. Pero yo siempre te convenzo de que confieses, - dijo siniestramente.
-Ya lo sabes, ¿no? ¿Lo previsible que soy?
-Era sólo cuestión de tiempo antes de que te encontrara escondida en unos de nuestros arbustos.
-¿Así que no estas enojado?
-No todavía. ¿Estás dispuesta a aceptar tu castigo?
Asentí a regañadientes. No estaba seguro de lo que un vampiro podría hacer como castigo.
Pero yo estaba dispuesta a averiguarlo.
-Yo te condeno a un millar de besos, - dijo. -¿Puedo comenzar ahora?
Por último, sonrió. Pulse mis labios contra él.
Cuando nos separamos, le pedí disculpas de nuevo.
-Está bien. Es hora de que los conozcas. Sin embargo, por esta noche, tendrás que cumplirme a mí. - dijo Alexander.
Y en la próxima hora seguí cumpliendo mi condena.
Otra carta llegó misteriosamente, sólo que esta vez fue en mi casa.
-Tienes correo, - dijo mi madre cuando llegué a casa al día siguiente. -Esta en la mesa de la cocina.
Yo no nunca recibía las tarjetas a excepción de mi cumpleaños o unas vacaciones. Incluso si se trataba de un folleto del colegio, me habría emocionado que me hayan dirigido algo.
Un sobre profundo y púrpura estaba sobre la mesa junto a los condimentos.
En una hermosa caligrafía negra se leía: Srta. Raven Madison. Como la carta de Alexander esta carecía de postales. En la parte trasera había un sello de “S” gravado en cera.
Casi me desgarró en el momento en que me acordé cómo Alexander abría su correo.
-Mamá, - llame. -¿Tenemos un abrecartas?
-Creo que hay uno en el escritorio de tu padre.
Abrí las puertas del escritorio de mi papá. Tenía una mesa de roble oscuro cubierto con fotografías familiares. Escanee el escritorio de cualquier objeto afilado, pero no encontré nada más que unas pocas plumas y un campo de golf en miniatura.
Por último, debajo de una carpeta de archivos, encontré un abrecartas de oro, el final en la forma de una raqueta de tenis. Y cuidadosamente abrí el sobre.
Saque la tarjeta y leí:
El Sr. y la Sra. Constantina Sterling solicitan el placer de su presencia para la cena de este viernes al atardecer
La mansión Sterling
Benson Hill
Es oficial. Tenía una cita para conocer a los padres de Alexander, ¡y yo tenía la invitación para probarlo!
Yo no vi nada. Sólo el SUV de mi padre aparcado. Estaba segura de que solo era un mapache con hambre forcejeando para comer de los restos del cubo de basura.
Entonces oí una ramita que se rompió. Y pasos.
Decidí hacer una carrera a nuestra puerta de atrás que esta a tan sólo diez metros del garaje. Todo lo que pude pensar era en Freddy Krueger. Michael Myers. O el enmascarado Jason. Las locas películas de terror embrujaban mis pensamientos.
Había visto tantas películas de miedo que hacían revolver mi entendimiento, así que tenia que ver algo de niños en mi mente, pensé. Barney. Teletubbies. Dora.
Esas imágenes me asustaron más.
Si tuviera lista mis llaves, las usaría para asegurarme de que cualquier cosa dentro de mí le causara daño corporal. Respire hondo y me prepare para la carrera. Pero antes de que hiciera mi primer paso, fui capturado en una sorprendente trampa. No era Trevor el de la sombra del garaje, ni siquiera el más nefasto vampiro enemigos de Alexander, Jagger Maxwell. Era Alexander.
-Oh... eres tú. ¡Gracias a Dios! - intente abrazarlo, pero él mantuvo su brazos cruzados.
-¿Dónde estabas?, - preguntó. Él era igual a mi padre cada vez que violaba mi toque de queda.
-Sólo salí a dar un paseo, - le dije la verdad.
-¿Ahora? ¿En la noche?
-Es aún temprano. Mi bici tiene una luz en la parte de atrás.
-¿Entonces que es eso? - pregunto, señalando a mi linterna. -¿Estuviste buscando algo? ¿O más bien a alguien?
-Siempre es bueno tener más luz. Yo no soy como tú: no puedo ver en la oscuridad. - bromee, con la esperanza de que el sonriera. Su expresión seguía siendo como una piedra. -Fui a tu casa, - le confesó. -Todos en Dullsville, incluidos Matt, Becky, y Trevor, han conocido a tus padres. Todo lo que yo tenía era una vaga memoria de un retrato que habías pintado de ellos. Quería verlos por mí misma.
Me sentí horrible. Mi impaciencia me había ganado lo mejor de mí una vez más. No estoy segura de cómo me sentiría si Alexander entrara furtivamente en mi casa, tratando de ver a mis padres como si fueran sujetos experimentales de una universidad. Yo no era mejor que el local Gossip Mongers.
Esperé lo que parecía ser una eternidad para la respuesta de Alexander. Yo estaba tan avergonzada de mí misma que apenas hice contacto con sus ojos.
Mi novio tomó mi muñeca y suavemente me atrajo hacia él.
-Creo que tendrías que estar bajo arresto por allanamiento. Pero yo siempre te convenzo de que confieses, - dijo siniestramente.
-Ya lo sabes, ¿no? ¿Lo previsible que soy?
-Era sólo cuestión de tiempo antes de que te encontrara escondida en unos de nuestros arbustos.
-¿Así que no estas enojado?
-No todavía. ¿Estás dispuesta a aceptar tu castigo?
Asentí a regañadientes. No estaba seguro de lo que un vampiro podría hacer como castigo.
Pero yo estaba dispuesta a averiguarlo.
-Yo te condeno a un millar de besos, - dijo. -¿Puedo comenzar ahora?
Por último, sonrió. Pulse mis labios contra él.
Cuando nos separamos, le pedí disculpas de nuevo.
-Está bien. Es hora de que los conozcas. Sin embargo, por esta noche, tendrás que cumplirme a mí. - dijo Alexander.
Y en la próxima hora seguí cumpliendo mi condena.
Otra carta llegó misteriosamente, sólo que esta vez fue en mi casa.
-Tienes correo, - dijo mi madre cuando llegué a casa al día siguiente. -Esta en la mesa de la cocina.
Yo no nunca recibía las tarjetas a excepción de mi cumpleaños o unas vacaciones. Incluso si se trataba de un folleto del colegio, me habría emocionado que me hayan dirigido algo.
Un sobre profundo y púrpura estaba sobre la mesa junto a los condimentos.
En una hermosa caligrafía negra se leía: Srta. Raven Madison. Como la carta de Alexander esta carecía de postales. En la parte trasera había un sello de “S” gravado en cera.
Casi me desgarró en el momento en que me acordé cómo Alexander abría su correo.
-Mamá, - llame. -¿Tenemos un abrecartas?
-Creo que hay uno en el escritorio de tu padre.
Abrí las puertas del escritorio de mi papá. Tenía una mesa de roble oscuro cubierto con fotografías familiares. Escanee el escritorio de cualquier objeto afilado, pero no encontré nada más que unas pocas plumas y un campo de golf en miniatura.
Por último, debajo de una carpeta de archivos, encontré un abrecartas de oro, el final en la forma de una raqueta de tenis. Y cuidadosamente abrí el sobre.
Saque la tarjeta y leí:
El Sr. y la Sra. Constantina Sterling solicitan el placer de su presencia para la cena de este viernes al atardecer
La mansión Sterling
Benson Hill
Es oficial. Tenía una cita para conocer a los padres de Alexander, ¡y yo tenía la invitación para probarlo!
28 jun 2009
Descarga de "Some girls bite" el 1° libro en español!!!
Bueno, como estaba acordado con mis hermanas dentro de poco pensabamos publicar la traduccion de este libro pero yo encontre a un chica en el blog Lux Di Lune que lo tradujo al español muy bien asiq decidimos poner su traduccion (que esta muy bien hecha) y vamos a empezar con la del segundo en la fecha que hibamos a empezar con el primero reconociendolo de esa manera le dejamos la sinopsis y su link de descarga...
Alice
Sinopsis:
De seguro la vida de una estudiante recién graduada no es exactamente lo que se dice glamorosa, pero era mía. Lo estaba haciendo bien hasta que los vampiros de chicago anunciaron su existencia al mundo, después un vampiro salvaje me atacó. Pero solo tomo un sorbo antes de que otro chupasangre lo asustara… y éste decidió que la mejor manera de salvar mi vida era convirtiéndome en una no-muerta.
Resulta que mi salvador era un Maestro-Vampiro de la Casa Cadogan. Ahora debo aprender a encajar en una mansión en Hyde Park llena de vampiros leales a Ethan “señor DE LA casa” Sullivan. Por supuesto, como es alto, de ojos verdes, de cuatrocientos años de edad, posee un encanto de siglos, que desafortunadamente espera mi gratitud y mi sometimiento. Claro...
Pero mis crecientes poderes(repentinamente, soy muy hábil con algunas armas algo serias), una inconveniente alergia a la luz solar y la actitud de Ethan, son las ultimas de mis preocupaciones. Alguien todavía quiere atraparme. ¡Será el vampiro salvaje que me ataco?, ¿un vampiro de la casa rival?, ¿una enojadísima turba de gente sosteniendo antorchas? Mi iniciación en la vida nocturna de chicago puede ser la primera batalla en una guerra,
allí habrá sangre…
Descargar aqui
Alice
Sinopsis:
De seguro la vida de una estudiante recién graduada no es exactamente lo que se dice glamorosa, pero era mía. Lo estaba haciendo bien hasta que los vampiros de chicago anunciaron su existencia al mundo, después un vampiro salvaje me atacó. Pero solo tomo un sorbo antes de que otro chupasangre lo asustara… y éste decidió que la mejor manera de salvar mi vida era convirtiéndome en una no-muerta.
Resulta que mi salvador era un Maestro-Vampiro de la Casa Cadogan. Ahora debo aprender a encajar en una mansión en Hyde Park llena de vampiros leales a Ethan “señor DE LA casa” Sullivan. Por supuesto, como es alto, de ojos verdes, de cuatrocientos años de edad, posee un encanto de siglos, que desafortunadamente espera mi gratitud y mi sometimiento. Claro...
Pero mis crecientes poderes(repentinamente, soy muy hábil con algunas armas algo serias), una inconveniente alergia a la luz solar y la actitud de Ethan, son las ultimas de mis preocupaciones. Alguien todavía quiere atraparme. ¡Será el vampiro salvaje que me ataco?, ¿un vampiro de la casa rival?, ¿una enojadísima turba de gente sosteniendo antorchas? Mi iniciación en la vida nocturna de chicago puede ser la primera batalla en una guerra,
allí habrá sangre…
Descargar aqui
27 jun 2009
Los primeros 9° capitulos de "Royal Blood" (Sangre Real) el 6° libro de la saga "Vampire Kisses" de Ellen Schreiber
Hola!!
bueno estoy teniendo muchos problemas con la subida al 4shared asiq decidi que, para no perder datos, voy a publicar los capitulos de VK6 amedida que los traducimos
por ahora tenemos 9 solamente pero a medida que los vaya traduciendo voy a actualizar esta entrada
y cuando los termine (y todos los capitulos esten seguros en el blog) voy a intentar subirlos a 4shared gracias
Alice
____________________________________________________________________
Capitulo 1: Entrega especial
La carta llegó misteriosamente.
Me imaginaba que el repartidor era una enigmática figura enmascarada, cubierto con una capa negra con capucha, deslizándose sin ser detectado más allá de la verja de hierro forjado de la Mansión, a través de la oscuridad. Podría haberse acercado a la casa embrujada de los Sterling en un coche fúnebre. O tal vez había sobrevolado la amenazadora valla en forma de murciélago.
Al anochecer, la carta estaba en el buzón de la Mansión que normalmente estaba tan hueco como un ataúd vacío, que colgaba solitario en la parte inferior de la colina Benson, al final del largo y ventoso camino de la entrada. Así pues, la carta había pasado desapercibida durante varias horas mientras yo me escabullía a la habitación del ático de Alexander, y presionaba los labios mortalmente pálidos de mi novio, pero llenos de vida.
Habían pasado varias semanas desde que Alexander y yo habíamos regresado de nuestra aventura en Hipsterville, y aunque Alexander no me había mordido, hizo que esta mortal, realmente se sintiese parte del inframundo. Durante ese tiempo, experimentamos la vida de los vampiros sin ningún tipo de distracciones. No había escuela para interrumpir mi sueño durante el día, ningún Trevor Mitchell que fuese una espina en mi costado, y ningún estudiante de Dullsville High que ridiculizase mis ropas oscuras.
Tampoco hubo vampiros adolescentes acechándonos en el cementerio, interrumpiendo nuestras citas de ensueño. Ni las amenazas de un preadolescente Nosferatu intentando cambiar a mi hermano pequeño y a su amigo empollón en inmortales. Libres de la pugna de los Maxwells, Alexander y yo, ahora éramos capaces de unir nuestros mundos mortal e inmortal en uno.
También estaba comenzando a hacer algo que nunca había tenido la oportunidad de hacer antes… hacer de la mansión mi casa. ¿Y por qué no debería? En un desafío, en mi juventud, había entrado a escondidas en la finca abandonada a través de una ventana rota. Ahora, como invitada, podía caminar con total seguridad por su camino piedra, atravesando la frágil puerta que siempre estaba abierta para mí.
Nunca había sido tan feliz en mi vida.
Transformé la Mansión de Alexander en mi castillo vampiro privado. Me sentía como una reina medieval, y Alexander era mi apuesto rey. En lugar de pasar el resto de las vacaciones de verano en mi pequeña habitación, de repente me encontré reinando una finca palaciega. Sustituí las viejas y desgarradas cortinas del dormitorio de Alexander por unas nuevas de encaje negro. Añadí algunos candelabros que había encontrado en una venta de artículos usados, a los que su abuela había traído de Rumania. Puse rosas negras en los floreros y votivos con olor a lavanda y pétalos de rosa por todas las habitaciones vacías y mesas antiguas.
A Jameson, el mayordomo de Alexander, no pareció importarle. De hecho, incluso pareció que le gustaba que una mujer (o, en mi caso, una chica adolescente) pusiese un toque femenino en el lugar.
Incluso parecía que a la mansión le gustaba mi presencia. El suelo parecía dar un chillido suplementario cuando pasaba sobre el, como si la desigualdad de las juntas me saludase. El viento sonaba más fuerte de lo que recordaba, mientras silbaba a través de los vidrios rajados. Los crujidos de los cimientos hacían un eco afectuoso por las paredes en un volumen más alto de lo que lo hacían antes.
La enorme casa brillaba con velas y telarañas.
Durante el día me acomodaba entre los fríos brazos de Alexander, abrazados en su ataúd. Por la noche poníamos a todo volumen a Rob Zombie y hacíamos proyecciones a la medianoche de Fright Night.
Alexander me dio la siguiente mejor cosa que un brillante anillo de diamantes… un cajón de su tocador. Este era tan antiguo como el propio Drácula. Una antigua reliquia familiar medio astillada con tiradores de cristal que guardaba su ropa en cinco cajones de tres pies de largo. Alexander vació el del medio para mí, para que lo llenase con aquello que yo quisiese. Uno de los tiradores de cristal se había roto y lo reemplazó por uno de madera de color negro. Había incluso una cerradura. Al principio pensé que era imposible, pero un examen concienzudo me reveló que era verdad. Considerando que todo en mi habitación; (ropa, revistas, productos para el cabello) era un enredo desorganizado, mi cajón de la Mansión se encontraba en perfecto orden. Alexander sacaba lo mejor de mí. Guardaba un par de calcetines, mi sudadera de Emily the Strange, un par de camisetas, y una bolsita con forma de murciélago. A menudo sentía celos de los accesorios que se quedaban allí, se podía decir que ahora era su casa, mientras que yo regresa a la mía en Dullsville Drive.
Incluso logré hornear en la Mansión. Preparé galletas en forma de fantasmas, pastelitos con sombreros de brujas, y unos dulces de arroz inflado de chocolate. Con mi nueva independencia descubrí un aparte de mí que no sabía que existía.
Mis padres también estaban contentos, siempre y cuando regresase a casa para cenar y no estuviese fuera después de la medianoche. Estaba animadísima y muy alegre por que no tenía que esconderme durante todo el verano.
Alexander también parecía feliz… y muy inspirado. Cuando no estábamos vagando por el cementarlo al anochecer, pintaba paisajes y retratos míos. Comenzó a hacer una maravilla tras otra. Muchos de ellos eran cuadros de los lugares de la ciudad que habíamos visitado. El campo de golf, Dullsville High, el parque Oakley, el Hatsy's Diner, los columpios en el Parque Evans, y la biblioteca histórica. Estas pinturas eran brillantes, vívidas y dulces y reflejaban su cariño por la ciudad. Sabía que aquí, había encontrado su verdadero hogar.
Pero, sin que Alexander y yo lo supiéramos, todo estaba a punto de ser cambiado, por la carta que le estaba esperando bajo el resplandor de las luces de la Mansión.
Alexander tomó mi mano mientras dejábamos la mansión y dimos un paseo por fuera.
Cuando llegamos a la puerta, él me acercó.
-Estas últimas semanas han sido fantásticas. Así es como debería ser siempre. Sólo tú y yo.
-¿Para la eternidad?- Le pregunté, mientras le miraba fijamente.
Su pelo le colgaba de una manera sexy por delante de sus emotivos ojos. Había una alegría que nunca había visto en Alexander. Me dio un largo e impresionante beso, de los que te hacen flaquear las piernas. Cuando finalmente no separamos, vimos algo que capturaba la luz de la farola junto al buzón del correo. La bandera del buzón estaba levantada.
-Extraño. ¿Acaso el cartero te entrega tu correspondencia por la noche? Pensé que sólo yo sabía tu verdadera identidad.
Alexander también parecía perplejo.
-Jameson es muy diligente sobre llevar el correo tan pronto como llega.
-Bueno, quizás llegó después del mediodía-, le dije. -Tal vez es una entrega especial.
-La cogeré más tarde,- dijo Alexander con un encogimiento de hombros y puso su brazo alrededor de mis hombros. -Primero te acompañaré a casa.
-Olvídate de eso-, le dije antes de que empezamos a andar. -Tal vez es una invitación a una fiesta. O una notificación de que has ganado un viaje a Londres.
-O podría ser un lote de cupones de pizza.
Lo fulminé con la mirada.
-Bueno, nunca lo sabremos a menos que lo abras-, le dije tímidamente.
Alexander hizo una pausa. Luego, a regañadientes, se inclinó contra la tambaleante caja.
Sus dedos pálidos abrieron la tapa cuando empezaron a caer unas gotas de lluvia.
-Qué raro. Se supone que no llovería hasta mañana-, le dije.
Alexander señaló de nuevo la caja metálica.
-Toda tuya.
Miré fijamente en el buzón oxidado, que estaba tan oscuro como una tumba.
Medio me esperaba que apareciese una mano ofreciéndome una carta. Después de todo, era el buzón de un vampiro. Pero no vi nada.
-¿Tienes miedo? No te va a morder. Pero yo podría-, dijo, haciéndome cosquillas.
-¿Lo prometes?- Dije, riéndome tontamente mientras unas gotas de lluvia me cayeron en la cabeza. Me imaginé que podría ser picoteada por un pájaro que protegía a sus polluelos o mordida por un ratón de campo que estaba a la espera de un bocado. Respiré profundamente y metí mi mano con las uñas pintadas de negro en la caja oscura, pero sólo sentí una telaraña. Metí más la mano, tanto que ni siquiera veía mi muñequera de Eve L. Entonces sentí algo puntiagudo.
-No es un paquete-, le dije, sacándolo.
Había agarrado un sobre negro de tamaño estándar. Lo sostuve hacia el farol. La carta parecía extraña. En primer lugar, no había ningún sello, o incluso un matasellos. Tal vez se trataba de un cartero volador con colmillos. En una perfecta y hermosa caligrafía color plata se leía: Sr. Alexander Sterling.
Cuando se la entregué a mi novio, unas gotas de lluvia cayeron sobre la A y la tinta empezó a correr.
-Me parece que tendré que llevarte a casa-, dijo con resignación.
Alexander guardó la carta en su chaqueta, agarró mi mano y corrimos por el camino hasta adentrarnos en la Mansión.
Me paré en el vestíbulo. El olor a lavanda flotaba en el aire. Un nuevo retrato mío me miraba fijamente, que ahora estaba sustituyendo a uno de los cuadros que estaban antes en el vestíbulo.
-No tiene ninguna dirección-, comenté, mientras me alisaba el cabello.
-Reconozco la letra.
-¿De verdad? Entonces ¿de quién es? ¿De una antigua novia?
-No.
-¿Estás seguro?
-Estoy seguro.
-Apuesto a que te llegan millones de cartas de amor de tus antiguas novias.
Alexander colocó la carta sobre la mesa del vestíbulo.
-Espera aquí mientras le pido a Jameson las llaves del coche.
-¿No vas a abrir la carta?
-Más tarde.
Alexander era paciente y desinteresado. Yo no.
-Tienes que decirme de quien es-, le dije, cogiéndole la carta. -O la abriré - bromeé.
Alexander hizo una pausa.
-Es de mis padres.
-¿De veras?- Le pregunté, sorprendida.
Parecía que habían pasado años desde que los padres Alexander habían estado en Dullsville, y Alexander rara vez habla de ellos. La mayoría de las veces, se me olvidaba que existían.
-Bueno, ábrela - la empujé, devolviéndosela. -Tal vez te han enviado un cheque.
Alexander cogió un abrecartas en forma de S de oro blanco que había sobre la mesa de la entrada. A diferencia de mí, que abría el correo rasgándolo como un animal salvaje, Alexander cortó el sobre cuidadosamente.
Abrió la carta de color negro con un borde color rojo sangre. No había ningún cheque.
Ni siquiera un leu rumano.
Alexander comenzó a leer la carta para sí mismo.
-¿Qué dice?- Le pregunté, saltando alrededor de él, intentando desesperadamente echar una miradita. Pero todo lo que pude distinguir era la hoja con un membrete real con una inscripción que no podía descifrar.
Alexander juguetonamente sujetaba la carta fuera de mi vista. Pero cuando terminó de leerla, se puso serio.
-¿Qué dice? - Le pregunté de nuevo.
Sin responder, puso la carta en el sobre y la colocó en la mesa.
-Te llevaré a casa ahora.
-¿Qué dice? - Repetí.
-En realidad, nada.
-¿Tus padres te escribieron para decirte nada?
-Ajá.
-¿Están todos bien?
-Sí.
-Entonces, ¿por qué no estás sonriendo?
Entonces pensé que tal vez leer la nota escrita a mano por ellos, hizo que los echase de menos. Un mayordomo espeluznante, pero amable, no podía sustituir a los padres en una antigua finca solitaria.
-Estoy segura de que los extrañas. Apuesto a que los verás pronto.
-Lo haré-, dijo. -Llegan mañana.
-¿Mañana?- Le pregunté, sorprendida.
-Sí. Eso significa que las cosas están a punto de cambiar.
Eché un vistazo alrededor de la mansión. Parecíamos dos adolescentes que habían destrozado la casa con una fiesta sólo para encontrar que sus padres volvían de sus vacaciones antes de tiempo.
-Nuestro nido-ataúd de amor tendrá que acabarse.
Alexander asintió a regañadientes.
-Y mis decoraciones tendrán que ser quitadas.
-Eso parece.
-¿Qué hay de mi cajón?
-Encontré la llave del tocador-, dijo con una sonrisa.
Mientras Alexander cerraba la puerta detrás de nosotros, me las arreglé para echar un último vistazo a pétalos de rosa negros que había en la mesa del vestíbulo. Mi cuadro tendría que quitarse y el que estaba en un principio tendría que volverse a colocar.
También habría que guardar los votivos.
Una cosa era segura: Esta vez, Alexander, no Jameson, tendría que limpiar la Mansión.
Capitulo 2: Regreso a la escuela deprimente.
Esa noche, estaba desgarrada mientras veía reposiciones La Familia Monsters sentada con las piernas cruzadas en mi silla. Aunque estaba deseosa por conocer finalmente a los padres de Alexander, también estaba triste de que las cortinas de encaje negro cerrasen nuestra independencia.
Nunca me había sentido más en casa que cuando me quedaba en la Mansión con Alexander durante el verano. Fue un sueño hecho realidad poder experimentar el estilo de vida de un vampiro. Despertar al atardecer, divertirnos en la oscuridad, vivir a la luz de las velas. Estaba segura de que podría vivir así eternamente.
Sin embargo, nuestro verano de amor estaba a punto de terminarse.
Alexander tenía razón. Las cosas estaban a punto de cambiar. Sus padres llegarían dentro de poco, y yo tendría que regresara la escuela dentro de unos días. No más noches juntos, no más remodelación de la mansión. Estudiar sustituiría a la pintura, y yo estaría en casa con mis padres, y Alexander con los suyos.
Apagué la televisión y me uní a mis propios y extraños padres que estaban abajo en el salón familiar. Mi madre estaba doblando la ropa, y mi padre archivaba unos papeles del trabajo. Los típicos padres de clase media. La antitesis, estaba segura, de los de Alexander. Me preguntaba como serían los padres de Alexander.
¿Serían morbosamente estupendos como Herman y Lily Monster? Recordé las historias de las observaciones Dullsvillian de los Sterlings de cuando habían visitado la ciudad por primera vez, pero yo nunca los había visto.
Estaba segura de que tenían que ser fantásticos - todo lo que mis padres no eran. Leerían el Transylvanian Times: en lugar del Dullsville's Ledger. Se cambiarían a murciélagos en lugar de ponerse pantalones a cuadros de golf.
Descansarían en un ataúd en lugar de una cama trineo. Apuesto a que eran los padres más guays del mundo… o del inframundo.
-Finalmente voy a conocer a los padres de Alexander.- Le grité emocionada a Becky al día siguiente en el Hatsy's Diner. Cuando me escabullí al reservado, Becky hojeaba la máquina de discos tablero y bebía a sorbos un batido de fresa. A mi me esperaba uno de chocolate.
Desde que comenzó el verano, Becky y yo habíamos pasado la mayor parte del tiempo con nuestros amores verdaderos. Aunque nos habíamos visto de vez en cuando, no habíamos estado tan pegadas como en los últimos veranos. Me habría resentido nuestra separación, si no tuviese un novio, también. Todavía echaba de menos a mi mejor amiga y estaba emocionada por compensar el tiempo perdido. Tenía una necesidad desesperada de una charla de chicas.
-Desde que conocí a Alexander, siempre ha estado sin padres. No estoy segura de cómo va a afectar a nuestra relación, - le expliqué a Becky.
-Tal vez la haga mejor.
-¿Cómo? Tuvimos la Mansión para nosotros solos. Estoy segura de que su madre no me aprobaría como su diseñadora de interiores.
-Estoy segura de que todo irá bien.
-¿Y si son muy estrictos y Alexander no puede salir por la noche?
-Eso no me lo puedo imaginar, - dijo Becky. -El vive para la noche.
-Probablemente tendrá ahora que hacer cosas de familia.
-Y las tareas domésticas, - añadió ella. -Matt tiene que cortar el césped constantemente. Yo crecí en una granja-obviamente. Conozco mejor que él el funcionamiento de un cortacésped. Pero me hago la tonta mientras lo observo intentar averiguar la forma de ponerle gasolina. Entonces intervengo y me convierto en todo una Bob Vila.
-Jameson hace las tareas. Sin embargo, ¿cortar el césped? Creo que le echan veneno al suelo. - Nos reímos. -Además, Alexander es responsable. Para esas cosas no es como yo. No necesitan regañarle.
-Creo que te estás preocupando por nada. Estoy segura de que todo va a salir bien.
Bebí ruidosamente mi batido de chocolate y aparté la mirada.
-Me pregunto si Alexander se parece a su madre o a su padre.
-¿No has visto fotos?
No. ¡Son vampiros! Quise decir. De hecho, las únicas imágenes que había visto eran unos retratos que Alexander había pintado.
No había ningún álbum familiar, ni salvapantallas, ni fotos sobre la chimenea.
-Es diferente en persona, - dije en cambio. -Una cosa es cierta… Estoy segura de que son mucho más guays que mis padres.
Había tantas cosas que aún eran nuevas para mí-el tener un novio, descubrir que es un vampiro, y ahora conocer a sus padres vampiros. Me preguntaba cómo me iría.
Siempre me había enorgullecido de ser la que aconsejara a Becky, pero esta vez ella era la experimentada.
-¿No es extraño: cuando estás con la familia de Matt? -, Le pregunté.
-Totalmente. Él es una persona diferente. No nos cogemos las manos. Él incluso se sienta en su silla en vez de sentarse a mi lado en el sofá.
-Eso es lo que me da miedo. El fin de mi vida amorosa.
-Sólo tienes que compensarlo cuando ellos no están en casa. O guardarlo para la escuela. Pero Alexander no va a la escuela...
-No me lo recuerdes.
-Pues, en vuestro caso, planead más citas en el cementerio.
-¿Cómo fue cuando te reuniste por primera vez con los padres de Matt? - Le pregunté.
-Pensé que sería como una reunión formal en el club de campo. En cambio estábamos en el salón de la familia de Matt cuando su madre llegó a casa del trabajo. Él dijo, 'Oye, mamá, esta es Becky' Y ella me dijo: 'Hola, Becky, encantada de conocerte'. Entonces desapareció. Y paso más o menos lo misma con su padre. Fue diferente cuando Matt vino a mi casa, - divagó Becky. -Mi mamá lo hizo sentarse en la cocina y le preparó un pastel de manzana. Estaba tan avergonzada.
-Sí, recuerdo que me lo contaste. Pero, ¿cómo te sentiste con los padres de Matt?
-Estaba tan nerviosa. Pensé que ya que no vivía en el barrio me verían como una desaliñada chica de granja. Pero ellos siempre están felices de verme. Todavía estoy esperando a que me echen de su casa.
Dejé de beber ruidosamente el batido. Yo no vivía en una Mansión. Y más importante, no era un vampiro. Me había centrado tanto en Alexander cuando dijo que las cosas iban a cambiar. Tal vez el estaba hablando de algo más que de unos cuantos floreros de estaño. Tal vez se refería a mí.
-¿Qué pasa si no me aceptan? - Solté.
-¿Por qué no te aceptarían?
-No soy como ellos.
-¿Qué quieres decir?
-Yo no soy...
-¿Sí?
¡No soy un vampiro! Soy una mortal. Ni siquiera soy como Luna Maxwell, que provenía de una familia de vampiros. En Rumania, Alexander había tenido una ceremonia de convenio concertada con ella, pero como no estaba enamorado, no pudo llevarla a cabo.
-¿No eres qué? - Preguntó Becky.
-¡No soy de Rumania!
-Duh, - dijo. -Creo que eso ya lo saben.
-Pero tal vez quieren que su hijo salga con alguien de Rumania.
-¿Por qué querrían eso cuando viven aquí?
Porque una chica de Rumania podría ser como ellos, en lugar de como... nosotros, quise decir.
-Escucha, su abuela construyó una mansión aquí. Si Rumania era tan genial, ¿por qué se mudaría a este pueblo?
-Pero su abuela era una baronesa. Mi abuela es una jubilada.
-Alexander no se parece a ese tipo de snobs. De hecho, todo lo contrario. Él es extraño como...
-¿Yo?
-Bueno... nosotras, - admitió Becky.
Becky quizás tenía razón. Pero no me dejé convencer tan fácilmente. No es que yo proviniese solo de los barrios bajos, era de un mundo diferente.
Becky dio un toque con su tenedor en mi batido.
-No te preocupes. Alexander está enamorado de ti. Eso es todo lo que importa. Cuando el Sr. y la Sra. Sterling vean lo feliz que esta, ellos también estarán felices.
Sonreí ante las palabras de mi mejor amiga.
-Ves, por eso tenemos que salir mas nosotras solas, - dije. -No podemos dejar que nuestros novios nos quiten nuestras horas juntas por mi buenos que ellos estén.
-Bueno, nos veremos todos los días ahora que la escuela va a comenzar.
-No me lo recuerdes. El verano se acabó.
-¿Puedes creer que seremos estudiantes de penúltimoaño? - preguntó como si hubiera ganado la lotería.
Becky tenía suerte. Le interesaba la escuela. Su mejor amiga y su novio estarían a su lado. Habría estado contenta de volver a la escuela, también, si fuera a ver a Alexander en lugar del fastidio de toda mi vida, Trevor Mitchell.
Capitulo 3: Visita Nocturna.
La noche antes de que la escuela comenzase, acariciaba a mi gatita, Pesadilla, y navegaba por la red cuando empezó a mirar fijamente a la ventana y a sisear. Arqueaba el cuerpo y tenía el pelo erizado.
No pude sujetarla entre mis brazos. Se escapó a través de mi cama, saltó al alfeizar y golpeó el cristal con su pata.
-Probablemente solo sea un pájaro, Pesadilla. Cálmate.
Entonces oí un pequeño tintineo, como si algo hubiese golpeado la parte exterior del cristal. Pesadilla enloqueció. Se lanzó a través de la habitación y se escabulló a través de la pequeña rendija que formaba la puerta entreabierta.
Eché una ojeada a la oscuridad. Me llevó un momento que mis ojos se ajustasen.
No vi nada inusual alrededor del garaje o del columpio que estaba a escasos metros de distancia.
Pero una sombra se apoyaba contra el árbol. Presioné mi cara en la ventana.
Allí estaba él. Mi Chico Gótico, mi Caballero de la Noche, mi Príncipe Vampiro. Mi corazón palpitó.
Salí corriendo de la habitación, bajé a toda velocidad las escaleras, escabulléndome por la puerta trasera, hasta llegar a los brazos de mi novio.
Alexander me saludó con un largo beso, que envió escalofríos por mi columna vertebral.
-Tenía que verte, - dijo. -No puedo quedarme mucho tiempo pero quería desearte suerte antes de que empezases la escuela.
-Te he extrañado tanto.
-Yo también. Creo que hasta la Mansión te echa de menos.
-¿Cómo están tus padres?
-Bien.
-¿Cómo son? - Sondeé.
-No sé... igual que los demás.
-¿Están contentos de estar en casa?
-Mamá dice que la Mansión huele a flores.
-¿Le dijiste que las había puesto?, - Le pregunté.
-Creo que lo adivinó.
-Apuesto que te alegras de verlos. - Alexander se encogió de hombros.
-Está bien, sé que los echabas de menos. - Él vaciló y, a continuación, empezó a hablar como si estuviese revelando un secreto nacional. -Ha sido fantástico hablar con mi padre. Él es un comerciante de arte. Es muy interesante y tiene mucho que compartir sobre el mundo del arte. Me trajo un cuadro de un artista en alza en Francia.
-¿Le gustaron tus obras?
-No estoy muy seguro de que me tome muy en serio. Piensa que pinto sólo por diversión.
-¿Y tu mamá?
Los ojos de Alexander centellearon.
-Apuesto a que te adora, - le dije.
-Es mi madre. No deja de insistir en que no como nada y ha prometido que me engordaría.
-¿Cuando los conoceré?
-Esperemos que pronto.
-Creo que me estás ocultando.
-Es verdad... Te quiero toda para mí. - Me abrazó con fuerza y me giró en el aire.
-¿Saben todo?
-No le cuento todo a mis padres. ¿Y tú?
Alexander tenía un punto. Desde luego, no les había dicho a mis padres que teníamos citas en el cementerio y que durante el día dormía con él en un ataúd.
-¿Saben que no soy un vampiro?, - Le pregunté.
-¿Tus padres saben que soy uno?
Me sorprendió. ¿Tenía Alexander que ocultar mi identidad, como yo tenía que ocultar la suya? Pensé que ya lo sabía no que se habían enterado por Jameson o los Maxwells. A lo mejor Jagger y sus hermanos, Luna y Valentine, no habían regresado a Rumania o no habían querido comentar que Alexander había preferido a una mortal a Luna. Y tal vez Alexander decidió no decirles a sus padres que yo era una mortal, como yo había optado por no decirles a los míos que él era un vampiro. No se me había ocurrido que el no pudiese decirles la verdadsobre mí. No me había dado cuenta hasta ahora de lo doloroso que debía de ser para él que no pudiese revelarles su secreto a mis padres, o incluso a mi mejor amiga.
-No quieres que los conozca, ¿verdad?, - Le pregunté. -Entonces ellos lo sabrán.
-¿Qué?
-Que te avergüenzas de mí.
-¿Por qué me avergonzaría?
-Por que soy mortal.
-Todo lo que saben es que tengo una novia y que soy feliz.
No estaba enfadada con Alexander. ¿Cómo podría estar enfadada con él, cuando yo no lo había compartido con mi familia, a quienes veía todos los días y el no había visto a la suya en meses?
Pero estaba decepcionada. Había asumido que Alexander les habría dicho a sus padres todos los detalles sobre el encuentro de la chica de sus sueños en Dullsville y nuestras aventuras. Pero claro, Alexander era un chico. Sabía que Billy Boy no había compartido con mi mamá que se había enamorado de una chica. Y no podía imaginarme a Trevor contándole a la Sra. Mitchell todos los detalles sobre las chicas con las que había salido aunque él probablemente se lo hubiese contado a todo el equipo de fútbol. Alexander no sólo no hablaba con sus padres, sino que tampoco tenía ningún amigo en Dullsville aparte de mí.
Sentí la punzada de soledad de Alexander. No tenía con quien compartir sus pensamientos. Supuse que esa era la razón por la que pasaba gran parte de sus horas de vigilia pintando.
En lugar de ser impaciente como yo normalmente era, sabía que tenía que darle tiempo a Alexander para estar con su familia.
-Ahora tengo que irme. Pero quería pasar a saludarte, - dijo de repente.
-Lamento que no puedas venir mañana a la escuela conmigo. Me servirías de motivación para mejorar mis notas si estuvieses en mis clases. Especialmente si pudiese robarte algún beso rápido en el pasillo.
-¿Qué te parece esto para motivarte, ya que no puedo estar allí contigo?
Metió la mano en su bolsillo y sacó una pulsera negra con un colgante de plata en forma de corazón.
-¡Me encanta! - Dije, poniéndomela. Alexander me abrazó y me dio un tierno beso de buenas noches.
-¿Cuándo te volveré a ver? - Le pregunté, envolviendo mis brazos alrededor de su cintura como una esposa gigante.
-Antes de lo que crees. - Suavemente apartó mis manos, dio un paso hacia las sombras, y desapareció.
Alexander seguía siendo un misterio. Ansiaba saberlo todo sobre él, y sus evasivas sólo me hacían quererlo más.
Capitulo 4: Instituto Monstruoso.
La mayoría de las personas temen a la oscuridad, tienen miedo a lo desconocido… creen que puede haber extrañas criaturas escondidas en sus armarios o por las calles desiertas.
Yo abrazaba la noche. La luz del día era lo que me daba miedo. Podía ver los monstruos… y todos ellos iban al instituto de Dullsville.
Este año empezaría en la escuela con una pequeña diferencia al año pasado.
No sólo sería una chica de penúltimo curso, sino que esta sería la primera vez que regresaría al instituto Dullsville con novio. Además conocía el mundo de los vampiros y tenía muchas aventuras nocturnas. Pero una cosa no había cambiado: llegaba tarde.
El timbre ya había sonado cuando Becky y yo llegamos al aparcamiento en su camión. Estudiantes bronceados se iban corriendo a clase. Todavía no me había adaptado al horario matutino de las clases. Mi estómago se revolvía y mis parpados colgaban pesados. Becky con impaciencia corrió por delante de mí, mientras subía los escalones de la escuela como un zombi.
-Date prisa, - dijo, diligentemente sujetando sus libros y su horario de clases en la entrada principal.
Justo entonces me di cuenta de que me faltaba una información valiosa.
-¿Dónde está mi horario? - Saqué mi monedero de el Cadáver de la novia comprobé los bolsillos de mis pantalones, y mi mochila.
Becky se impacientó. Habíamos pedido las mismas clases, pero sólo coincidíamos en unas pocas.
Y yo no recordaba en cuáles.
-Sé que tengo Inglés a primera hora, - le dije, esforzándome por recordar.
Pero no había comprobado el horario desde que comenzaron las vacaciones de verano.
-Creo que tengo a segunda Ingles, ¿y podría tener Gimnasia a tercera?
-¡Vamos a llegar tarde a todas ellas! - La cara de Becky enrojeció. El pánico inundaba sus grandes ojos marrones.
El sonido del cierre de taquillas y el de las puertas de las aulas hacían eco por las paredes del pasillo.
-Adelántate. No quiero que nos pongan falta el primer día, - bromeé.
Aliviada, Becky se apresuró a la clase de Inglés de la Sra. Naper, mientras yo me dirigía a las oficinas centrales.
Arrojé mi mochila en el escritorio del secretario.
Los administradores eran brillantes y alegres, estaban descansados debido a la luz del sol del verano y de estar unos meses sin los estudiantes.
-Wow, las clases ni siquiera han comenzado y ya estás en la oficina del director, - oí decir a una voz masculina que atravesaba la puerta por detrás de mi. -Esto es un record para ti, ¿verdad?
Me di la vuelta. El director Reed, como yo, sostenía una taza de café.
Encontré su broma solamente un poco graciosa, lo que hizo que nuestro líder de la escuela sonriera.
-¿Qué tal el verano?, - preguntó, y observó mi clara piel pálida. -¿No tuviste mucho tiempo para disfrutar del aire libre?
Apenas una le dirigí una sonrisa.
-De todas formas, - dijo. -Será mejor que vayas a clase. - Y negó con la cabeza mientras entraba es su oficina.
El secretario de la escuela me hizo algunas preguntas y después imprimió mi horario.
-Todavía tengo esas pesadillas, - dijo el secretario. -Aparecer en la escuela sin saber que clases tengo o en donde se encuentran las aulas. Lo peor es cuando aparezco en medio de un examen para el cual no he estudiado.
-Las pesadillas de algunas personas son la realidad para otras, - le dije. Cogí mi horario, me bebí el café, y con apatía me dirigía la clase.
La Sra. Naper, una mujer alta y delgada, con una clara preferencia por los clásicos (y una fuerte tendencia por demostrarlo) me saludó con un fulgor severo y unas amonestaciones verbales. Ella era conocida en todo el sistema escolar de Dullsville por el “Papel Naper”, un ensayo de preparación para la universidad que todos los de penúltimo año tenían que completar, y en donde serían clasificados bajo la más estricta de las normas. Varias cosas estaban a mi favor, sin embargo.
Había un asiento vacío junto a Becky, y no se veía por ninguna parte a Trevor Mitchell.
-Para reiterar, - comenzó la Sra. Naper cuando me senté, -vuestro orientador vendrá a hablar con vosotros sobre la universidad, las solicitudes, becas y subvenciones, el próximo mes. Para que os preparéis, vuestra primera tarea será una entrevista con un compañero de clase y un ensayo, seguida de una breve presentación. Ahora que estáis en penúltimo año deberíais contemplar la universidad y las posibles trayectorias profesionales. Este ensayo os ayudará a estimular el descubrimiento de lo que os gustaría hacer, y al mismo tiempo conoceréis más acerca de vuestros compañeros.
El Papel Naper parecía pan comido. Sabía todo sobre Becky, y de la misma manera, ella lo sabía todo sobre mí. Podríamos completar el ensayo en la cantidad de tiempo que nos llevaría escribir trescientas palabras y hacer clic en el corrector ortográfico.
-Raven, - continuó, -mientras encontrabas el camino a clase, te asignamos un compañero.
Me giré hacia Becky:
-Gracias por salvarme. - Mi mejor amigo evitó mi mirada.
-¿Qué, has elegido a alguien más?- La presioné.
-Alguien más me escogió. - Entonces me indicó un estudiante en la primera fila. Era Matt.
-Puff… - Suspiré. Me sentía tan traicionada como Charlie Brown, cuando Lucy, lo engañó al fútbol.
La puerta del aula se abrió y Trevor Mitchell entró sujetando varias cajas de tiza.
-Gracias, Trevor, - dijo la Sra. Naper, sus mejillas enrojecieron tanto como el lápiz labial rojo que llevaba, mientras cogía las cajas que le ofrecía el guapo atleta.
-¿Él está en esta clase? - Le pregunté a Becky. -¡Debería haber cambiado mi horario cuando tuve la oportunidad!
Mi némesis me observó mientras venía por el pasillo hacia mí. Cuando llegó a mi mesa, se inclinó.
-Hola, compañera, - dijo con un guiño.
Mi corazón se calló al frío suelo.
-¡Dime que no es verdad!
Envidié a mi mejor amiga. Fue asignada a su novio y yo tendría que aguantar a Trevor.
Forzada a hacerle preguntas de las cuales no quería saber las respuestas. Y a cambio, el se entrometería en mi vida privada. ¿Por qué no podría ser como Becky y tener un novio, que asiste a la escuela conmigo durante el día, en lugar de ser un estudiante que toma clases en casa por la noche? Aunque siempre había soñado con salir con un vampiro, sin duda tenía su lado oscuro.
Durante un momento, toda esa cosa nocturna me molestó. Y peor aún, tendría que pasar un tiempo con Trevor Mitchell. Mejor sería rendirme y aceptar mi suspenso con la Sra, Naoer ahora.
-Así que recordad, - continuó la Sra. Naper. -Los últimos años son los más importantes. Es hora de empezar a pensar en vuestro futuro. Es importante que os toméis esta tarea en serio.
-Genial. Trevor no solo me había atormentado desde el jardín de infancia, si no que ahora, si no aprobaba este trabajo, también podría arruinar mi futuro.
Me escapé rápidamente de Trevor en cuanto sonó el timbre, pero no tuve tanta suerte a la hora del almuerzo. Estaba tumbada en el césped, a la sombra de un árbol y protegida con mis gafas de sol, cuando sentí a alguien a mi lado.
Podía oler el atractivo oler de las patatas fritas recién hechas.
-Oye, Becky, - dije, sin moverme. -¿Trajiste mis patatas fritas?
-No, pero te traje otra cosa, Chica Monstruo, - oí que decía la voz de un chico. -Mi persona.
Me saqué las gafas de sol. Trevor se recostó a mi lado, descansando sobre un codo.
-¡Vete!, - le ordené.
-Me imaginé esta era un buen momento para empezar la entrevista, - dijo. -Puedo garantizarte que aprobarás. - Sostuvo una patata delante de mis labios, como si quisiese alimentarme.
Golpeé su mano y la patata salió volando.
-Y yo puedo garantizarte que nunca verás la luz del día otra vez.
Se inclinó sobre mí, su pelo rubio estaba a escasos centímetros de mis mechones negro azabache.
-Quiero conocerlo todo sobre ti.
Casi me da arcadas su penoso intento de seducción y coloqué mis botas entre nosotros.
Pero el simplemente se tomó esto como un signo de pasión y sujetó mi bota.
-Sabía que me echarías de menos. He pasado todo el verano sin verte. Pensé que te habías mudado.
-Debería hacerlo. - De un tirón retiré su agarre sobre mi pierna, empujándolo. Sus patatas fritas se derramaron sobre la hierba, pero no se molestó. Trevor podría comprar toda la cafetería si quería.
-Solamente piénsalo, - dijo. -Podrías haber pasado el verano conmigo, relajándote en la playa, en lugar de estar en un nido de murciélagos. Pero nunca has tenido buen gusto.
Matt y Becky se acercaron con dos bocadillos y mis fritas.
Desde el baile de invierno en donde se había descubierto que Trevor era el que había lanzado los rumores sobre que la familia de Alexander eran vampiros y Matt comenzó a salir con Becky, la relación de estos dos jugadores snobs se había tensado. Ya no eran los mejores amigos, pero Matt y Trevor todavía se reconocían mutuamente.
-Trevor ya se iba, - dije. Mi Némesis se levantó y se limpió la tierra que le había dejado mi bota en su recién lavada y planchada camiseta de marca.
-Por lo tanto, ¿nos vemos esta noche, compañera?- preguntó Trevor. -Puedes venir a buscarme después de los entrenamientos. No queremos esperar hasta el último momento para empezar. - Trevor le arrebató una bolsa de papas fritas a Becky. -Creo que estas son mías.
Matt dio un paso detrás de él, pero Becky lo contuvo.
-Este va a ser un año largo, - dije con resignación, y volví a ponerme las gafas de sol.
Apenas hablé cuando Becky me llevó a casa. Cada una de mis clases fue más miserable que la anterior. Mis pensamientos no estaban con historia o con ecuaciones matemáticas, sino en un vampiro de la colina Benson. Mientras hacíamos nuestro camino a casa, Alexander todavía estaría escondido en la seguridad de su habitación del ático, ignorando todo lo que pasaba en mi mundo.
Era extraño que estuviesen pasando tantas cosas y que él no pudiese enterarse hasta la puesta de sol. Realmente quería ser parte de su vida-no sólo durante el verano, sino para siempre. Miré fijamente por la ventana cuando pasamos por el cementerio de Dullsville. Habíamos tenido tantas citas románticas en la tierra sagrada. ¿Por qué no iba a cambiar mi mundo por el suyo? Si Alexander simplemente me mordiese, si clavase sus colmillos en mi cuello y tomase mi dulce sangre. Esto significaría el fin de la escuela y de Trevor. Y sería un nuevo comienzo para nosotros.
Esa noche, bailé sobre las escaleras de la entrada en anticipación a la llegada de Alexander. Casi podía oler su loción Drakkar y sentir la suave piel de sus mejillas contra las mías, sus dedos deslizándose por mi espalda, y sus piernas tocando las mías mientras nos sentábamos en el pórtico. Pero después de que pasasen diez minutos desde que se había puesto el sol, comencé a impacientarme. Esperaba desesperadamente saltar a sus brazos y contarle mi horrible situación en la escuela. Él insistiría que estaba exagerando y que todo se arreglaría antes de que me diese cuenta. Había cuidado de mi misma durante años, y este caso no era diferente, exceptuando una cosa importante: tenía un novio fuerte a mi lado.
Tenía a alguien que velaba por mí, incluso si esa persona estaba aislada en un ataúd. Se tomaría a risa lo de Trevor, y amenazaría con convertir a mi Némesis en polvo, si osaba mirarme mal.
En lugar de escuchar el chasquido de las ramas mientras Alexander surgía de entre las sombras, oí el timbre de mi teléfono móvil.
-No voy a poder ir-, dijo Alexander con rotundidad.
-Estás bromeando...
-Mis padres quieren hablar conmigo.
-Pero, yo también.
-Supongo que tendrás que esperar. Te prometo que te compensaré.
-¿Cómo esta el cajón?
-Todo sigue intacto. Pero preferiría que te guardase a ti, a tus sudaderas.
Ni siquiera tuve la oportunidad de contarle a Alexander sobre el horario de clases, y mucho menos sobre el encuentro con Trevor.
Oí de fondo como Jameson lo llamaba por lo que mi caballero en brillantes Doc. Martens tuvo que colgar.
Mi horario nocturno era tan nefasto como el de día.
Capitulo 5: Riesgo.
Me sentía todo negativa... y no en una buena forma. Me había dejado plantada mi propio novio… el más fiable caballero que conocía. Así que pensé en contar con el consuelo del único hombre con el que podía contar en ese momento: mi padre.
Mi papá y Billy estaban jugando a Riesgo y la lucha por la dominación mundial en la habitación familiar, mientras que mi mamá estaba trabajando en la computadora familiar.
-Pensé que estabas con Alexander, - dijo mi mamá.
-Lo creí también - dije. Mire sobre el hombro de mi mamá, que era la diseñadora anual de los volantes para la subasta de arte de Dullville.
Me deje caer en La-Z-Boy.
-¿Cómo estuvo la escuela? - preguntó mi padre.
-Es horrible, - le dije. -Tengo un compañero en la clase de Ingles: Trevor. Matt escogio a Becky, y Trevor deliberadamente me escogió. Su única misión en este mundo es arruinar mi vida. No voy a llegar en cualquier universidad. Voy a estar obligada a vivir aquí para el resto de mi vida.
Mis padres se miraron con horror. El pensamiento de una gótica vaga de treinta años llena de tatuajes en lugar de una mujer trabajadora no era lo que habían previsto. No encajaba con sus salidas de golf… y de dobles mixtos y lleno de planes de jubilación.
-¿Por qué no puedo ser como Alexander y tener la escuela en casa? - Lloriquee.
-Creo que vi a los padres de Alexander - dijo Billy de repente.
-¿En serio?, - Le pregunté. -¡Se supone que los tendría que haber visto yo antes!
-Henry y yo fuimos a la panadería Shirley- dijo, cuando tiraba los dados, -y cruzábamos la plaza cuando descubrimos una señora y un hombre, vestido de pies a cabeza de negro, entrar en la galería de la calle principal.
Me levante de un salto y afronte a mi hermano:
-¿Los viste de cerca?
-Yo estaba muy lejos, - dijo, se centró en su ejército, se estaba preparando para invadir Siberia. -Pero estoy seguro de que eran ellos. Nadie de aquí es tan blanco. Su piel era tan pálida que casi podía ver a través de ella.
-Estoy esperando conocerlos. Tengo que admitir que siento mucha curiosidad respeto a ellos, también - dijo mi padre, moviendo sus tropas.
-¿Tu?, - le pregunte. -¿Y yo que? Alexander ni siquiera me invito. Tiene que haber algo malo en mí.
-Duh, - Billy murmuró bajo su respiración. -He estado diciendo que desde hace años. El estaba preparado para acabar con su invasión de Asia, cuando cubrió sus piezas con su cuerpo flaco.
-¿Crees que soy yo? - Le pedí a mi madre.
-Por supuesto que no… talvez es que acaban de llegar de la ciudad. Es probable que se estén adaptando.
-No estoy tan segura... algo parece extraño. Alexander nunca cancela las citas.
-¿Qué pasó con la confianza de las niña que crié? - pregunto. -Nunca te ha importado lo que nadie pensaba de ti. No te han importado los docentes, compañeros de clase, o incluso nosotros.
Mi mamá tenía razón. Pero estas personas no eran gente normal. Estos eran los padres del amor de mi vida.
Y eran vampiros.
-Relájate, - dijo mi padre cuando empecé a irme a mi habitaron. -Alexander no esta ocultándote nada. Tal vez este preocupado por lo que pienses de sus padres.
Tomé las palabras de mi padre en mi corazón. Yo nunca había pensado en esta situación desde la perspectiva de Alexander antes de ese momento. Recordé cómo me había avergonzado yo cuando Alexander se reunió por primera vez con mis padres totalmente conservadores la noche del baile de invierno.
Sorprendí a mi padre dándole un fuerte abrazo. Aunque mi padre era totalmente la vieja escuela, en momentos como este que fue el hombre mas moderno en el planeta.
Capitulo 6: Un paseo en el Parque.
Los días y las noches pasaban lentamente sin Alexander. Intente encontrar la comodidad en la pulsera artesanal de Alexander, al igual que un bebe en una manta. La obra maestra seguía estando alrededor de mi muñeca inclusive en la ducha y cuando me iba a dormir, pero no podía sustituir a los brazos de mi novio.
Sabía que los Sterlings no habían visto a su hijo durante mucho tiempo, quizás solo lo querían todo para sí mismos. Yo no sabía demasiadas cosas acerca de ellos, pero parecía que sus padres y yo teníamos mucho en común.
Era como si estuviera viendo un espejismo cuando finalmente vi a Alexander que me espera en la puerta de la Mansión.
Sin embargo, él no estaba igual de amoroso como de costumbre. Parecía preocupado y distante, más allá de mí y mirando hacia la distancia.
-¿Nos vamos dentro?, - le pregunté.
-No... mis padres están fuera y me gustaría obtener un poco de aire fresco, también.
Alexander caminó con las manos en los bolsillos, pateando las hojas con sus botas de sucursales. Me agarre de su brazo.
-Pensé que te alegrabas de verme.
-Lo estoy. - Trató de alegrarse. -¿Cómo va la escuela?
-Tengo ese proyecto de Inglés y es con Trevor. Es la formulación de nuestras ideas sobre las perspectivas de carrera, ya que se supone que tengo que empezar a pensar en la universidad.
-¿Sabes lo que te gustaría ser?, - preguntó.
-He conocido durante años. Pero tendrás que ayudarme un poco… o debería decir, darme una mordida.
-Eso no es realmente una carrera, pero...
-¿Tan importante es una carrera?
-Para hacer dinero lo es.
-Tu no tiene que preocuparse de eso.
-¿Por qué lo dices? - pregunto, deteniéndose en un viejo árbol de arce.
-Vives en una mansión. Duh.
-¿Crees que es fácil? - se ofendió. -¿Que puedo hacer lo que yo quiera?
Yo estaba sorprendida.
-Yo no quería ofenderte.
-No tengo todo el dinero en el mundo.
-Nunca dije que sí.
-Eso no es lo que... lo que te gusta de mí, ¿verdad? - La confianza del contento Alexander que yo había visto hace unos días no fue la pude ver en ninguna parte. Alexander estaba preocupado y tuve que llegar a la raíz de esa preocupación.
-¿Qué tiene de malo? Tú nunca has actuado así antes. ¿De verdad crees que me gustas porque usted vives en una Mansión y tienen mayordomo? Además, no me gustas… te quiero.
Alexander sacudió la cabeza. Tomó mis manos y me atrajo cerca.
-Muchas cosas han cambiado tan rápidamente. Sólo tengo que poner las cosas en orden.
-Tú no tienes que salvar al mundo todos los días, sabes.
-Nos vamos a pasar el tiempo juntos, una vez que lo hizo.
-Lo sé. Estoy tratando de lidiar con esto, también. Me siento solo y estoy como loca. Pero una vez que tus padres se instalen va a cambiar. Ellos se enfermaran de ti, al igual que mis padres se enferman de mí.
Alexander sonrió.
-Además, ahora tenemos tiempo juntos. He estado esperando todo el día para verte. Hablemos de nosotros.
-O no, - dijo, su mal humor estaba desapareciendo lentamente. -Podemos hablar más tarde.
Él se inclinó en contra de un árbol fuera de la mansión y me besó.
-Vamos a divertirnos un poco, - dijo.
-¿Esto no era divertido? Pensé que lo era.
Alexander me llevó al Parque Evans. Él me persiguió por todo el parque hasta que casi me desmaye del agotamiento. Sin aliento, me deje caer sobre mi espalda y mire a las estrellas.
-Deseo que cada noche fuera así.
-Si así fuera, entonces nosotros no las apreciamos.
-Quizás no tanto. Pero que me gustaría vivir de esa manera para siempre.
-¿De espaldas mirando a las estrellas?
-Contigo. - acaricie su cabello y Alexander me besó juguetonamente. -No es demasiado tarde,- le dije.
-¿Por qué?
-Para que sea como tú.
-¿Por qué tienes que ser como yo? ¿Por qué no puedo ser como tú?
-Bien, como tú quieras. Voy a ser aburrida y mortal para el resto de mi vida.
-¿Crees que te encuentro aburrida, porque no eres un vampiro?
Me senté.
-No soy emocionante. No puedo volar y no duermo en un ataúd y con excepción de mi ropa, me imagino que soy bastante normal. - Yo odiaba a admitirlo, incluso a mí misma.
-Tu estás lejos de ser normal… eres extraordinaria. Eres libre de pensar, enérgica, aventurera, y a veces incluso peligrosa. ¡Por no mencionar irresistiblemente sexy!
-¡Halágame mas! - Dije, y le di un gran abrazo. -Imagínate si yo dormiría en un ataúd todos los días… no sólo unas pocas semanas durante vacaciones de verano.
-Pienso sobre eso cada vez que cierro la tapa, - me di cuenta de que era difícil para Alexander, también. Pero no se quejaba. Se mantuvo sus sentimientos para sí mismo, y se detiene en lo positivo, no sobre lo negativo, al igual que lo hice yo. Yo todavía tenía mucho que aprender de mi novio vampiro, Alexander Sterling.
Capitulo 7: Observaciones.
-Nunca creerás lo que he visto ayer por la noche, - anunció Becky cuando me recogió de la escuela mañana siguiente, yo me estaba corrigiendo mi eyeliner líquido azul índigo que había manchado accidentalmente alrededor de mis ojos, yo era una visión de un verdadero insomne. Tal vez hubo ventajas en no verse reflejada.
Becky me siguió a mi habitación y me agarró mi mochila.
-Vi a los padres de Alexander, - Becky soltó finalmente. Sus palabras eran como una descarga eléctrica.
De repente me despierte:
-¿En serio?, - Le pregunté. -¡Todavía no los he visto!
-Yo lo sé, es muy extraño.
-¿Cómo son?
-Realmente no pude verlos de cerca.
-¿Estas segura que realmente eran ellos? Podría haber sido cualquier mayor con ropa oscura, - razone.
-Estoy segura porque vi Jameson ayudarlos a salir del Mercedes.
-¡Wow! Realmente los vistes. ¡Dime todo!
-Yo estaba conduciendo Matt casa de la práctica, cuando pasamos por el edificio de oficinas de Emerson. El Mercedes estaba aparcado en frente. Jameson abrió la puerta del auto y un hombre alto en una capa salió con un lanky mujer que lleva un paraguas abierto. No era lluvia. Y aun más extraño, que estaba oscuro.
-¡Fueron ellos! - Deduje yo mientras nos dirigimos hacia la puerta. -Tuvo que haber sido.
-¿Quién lleva un paraguas abierto en la noche bajo un cielo perfecto? - Becky pregunto.
-¡Sólo las mejores personas en todo el mundo!
El edificio de oficinas Emerson era un nuevo edificio de diez pisos. Empresas que, una vez que ocuparon la pintoresca y encantadora plaza principal ahora habitaban en ese espacio aburrido y antiséptico. Se lleno de todo, desde bienes raíces a los impuestos. Hubo incluso una peluquería y una práctica de cirugía plástica.
-Curioso. Me pregunto lo que estaban haciendo allí, - dije.
-¿Crees que la Sra. Sterling fue ha hacerse un corte rápido de cirugía? - pregunto Becky.
-No creo que tenga necesidad de ello.
-Tal vez nada más aburrido que la asesoría fiscal, - ofreció Becky cuando llegamos dentro de su camión.
-Así que ellos salen de la mansión. Y por alguna razón, yo no entro. Esto exige una investigación al estilo de Raven Madison.
Pasé el día de la escuela fuera de lugar, en espera del final para que suene la campana y me preguntaba por qué los Sterlings estaban en el control de Emerson en la noche anterior.
Capitulo 8: Espías Atómicas.
Con la promesa de una hamburguesa Hatsy atómica y papas fritas, soborne a Becky para que me llebe a Emerson en la mitad de nuestro camino a casa después de la escuela. Esta en mi naturaleza espiar, por lo que lo aproveche. Por supuesto, Becky se horrorizó con la idea y decidió esperar en el auto.
-Necesito tu ayuda, - le dije.
-Puedes hacerlo tu sola.
-Podemos cubrir más terreno con dos personas. Quiero saber por que tuvieron que venir aquí.
-¿No es eso espionaje? Tal vez el padre de Alexander fue a cortarse el pelo. ¿Por qué tendría que ser tan importante?
No lo sería si no fueran vampiros, que quería decir: “Nada es normal”.
Becky aparco el camión en el parque.
-Bien, iré yo. Sin embargo, deja el camión en funcionamiento en caso de que necesite una rápida escapada.
-Espera, - dijo, saltando de la camioneta. -Yo mejor mantengo mis ojos en ti.
-Trabaja todo el tiempo, - masculle.
El edificio Emerson era como cualquier otro centro de oficinas de lujo. La estructura de cristal azul y blanca era. Una fuente de tres niveles de relieve estaba en el centro del edificio, y los pisos brillaban como si recién hubiera sido encerado.
Becky parecían estar intimidada por lo que ella creía que era un guardia de seguridad listo para detener a todos los adolescentes merodeadores.
-Es un mostrador de información, - le dije. -Relájate.
Hice mi camino a los ascensores y escanee la lista alfabética de los inquilinos que cuelgan en la pared.
-Ahora tenemos que ver uno a uno para saber en cual entró.
-Pensé que sólo querías saber qué estaba en el edificio.
Hice caso omiso del comentario de Becky.
-Vinieron por la noche de modo que algunos de estos ya se eliminaron.
Arrastre a Becky a la peluquería para hombres.
-Solo atendemos hombres, - me dijo el recepcionista teñido de rojo antes de que le hiciera una pregunta.
-Lo se. ¿Vino una pareja la noche pasada?
-¿Un pareja masculina?
-No, un hombre y una mujer. Son de Rumania.
-No.
-Bueno, gracias por tu ayuda, - le dije. -Uno menos, faltan quinientos.
Abrimos las puertas de vidrio de la clínica de cirugía estética Younger You.
-¿Te acuerdas de ver una pareja ayer? - Le pregunté a la recepcionista, que podría tener se duplicó como enfermera.
-Nuestra lista de clientes es confidencial.
-Entonces no puede decirme quien visitó su oficina, pero seguramente usted me pueda decir quien no. Por lo tanto, ¿puedes que confirmarme que un hombre y una mujer de Rumania no visitaron ayer esta oficina?
Ella rodó sus ojos.
-Sí.
-Sí, ¿sí estuvieron aquí?
-Sí, no estuvieron aquí.
Becky estaba harta. No de los recepcionistas… pero si de mi.
-¿Qué tal si te espero aquí? - pregunto, señalando la fuente.
-Quédate conmigo. No parezco tan chiflada si estas conmigo, - le suplique.
Entramos en el ascensor y fuimos piso por piso, oficina por oficina.
-¿Recuerdas si una pareja de entro aquí la última noche estaba vestida como yo? - Les preguntaba, y cada uno de los recepcionistas me miraba boquiabierto y respondía:
-No creo que me lo acordaría.
La última oficina era de bienes raíces: Berkley.
-Estoy cansada. Por favor, solo vallamos a casa - Becky imploró.
-Pero sólo queda una.
-Me voy, - dijo Becky, agotada.
Mis pies también me dolían, ¿y quién sabe, tal vez uno de los recepcionistas con los que hable no trabajo ayer?
-Muy bien, - le dije, siguiendo a mí cansada amiga al ascensor. -Basta de caza de padres por el día de hoy...
-Mañana, - dijo Becky cuando se cerraban las puertas de los ascensores, -puedes agarrar el autobús.
Capitulo 9: En la oscuridad.
-¿Supongo que no sabes que vi anoche cuando mi papá y yo fuimos a cenar a Brios? - Trevor me pregunto al día siguiente antes de la clase cuando abrí mi casillero.
-¿Una animadora? ¿Una shopgirl?, ¿o un maestro? Tendrás que darme una pista. No puedo seguirte con lo que es tu gusto en citas.
-Los Sterling fantasmas.
-De ninguna manera. - Dejé mi mochila y me enfrentó a él de lleno. -¿Viste a quién?
-El Sr. y la Sra. Muerte. Tu… mejor seria decir maniquíes mórbidos tendrían rastrearlos y devolverlos a su mazmorra. Estaba tan rechazados. Perdí mi apetito.
-Exacto, tú tienes el mismo efecto en mí.
-Son más monstruos que tu incluso. ¿Estás segura de que no los quieren echar, también?
-¿Qué hiciste? ¿Cómo quién eran?, - Le pregunté.
-¿No los vistes todavía? - Trevor parecía sorprendido, como lo había sido.
-Claro. Varias veces. - Recogí mi mochila y comencé a empujar los libros de texto en mi armario.
-Tú no los vistes, ¿no? Supongo que no soy el único que piensa que eres rara. Alexander lo hace, también.
Sus comentarios eran como un juego en mi corazón.
-Ellos se reunieron con alguien, - continuó. -El Sr. Berkley llegó a su mesa. Pensé que tal vez se iba a ir rápido, pero no lo hizo.
-El Sr. Berkley, ¿de la inmobiliaria Berkley? - Me di cuenta entonces de que fue la última oficina del edificio Emerson que quedaba para investigar.
-Hay rumores de que quieren comprar el cementerio.
Yo estaba humeante. Trevor había visto a los Sterlings antes que yo. Además, me enojó que haya ridiculizado a la madre y al padre de Alexander.
-Tal vez se quiere comprar una casa y utilizar una habitación como un vertedero, - contrarrestarse.
Mi mente corrió hacia los Sterlings que de alguna manera conocían al Sr. Berkley. ¿Fue a él a quien realmente vieron en el edificio de Emerson? ¿Era Jameson planificando la compra de su propio lugar, ahora que se casaba? Estaba segura de que existe una explicación plausible de su encuentro.
-¿Podías oír lo que decían? - Pregunte.
-Creo que fue: “¿Me prestas tu sangre?” ¿Cómo puedo saber lo que dice? Entonces... ¿cuándo vamos para iniciar nuestros ensayos?
Cuando vea a los padres de mi novio, quería decir. Golpee mi armario cerrado y termine nuestro dialogo.
Me había mantenido en la oscuridad el tiempo suficiente.
Todo el mundo en la ciudad parecía haber visto a los Sterling menos yo. Yo iba a asegurarme de que todo había cambiado. Si los Sterlings no venían a mí, he resuelto, ir yo a ellos.
Cuando se puso el sol, tomé mis accesorios de RBI (Raven Madison Investigaciones): mochila pequeña, linterna, compacto y espejo. Ajo en polvo no era necesario y, en este caso, tenía que atraer antes que repeler al objeto de mi investigación. No era la primera vez que me metía en la propiedad de la mansión.
Sabía del césped y los motivos de todo el patio de la Mansión mejor que de lo que conocía mi propio patio trasero. Sin embargo, había una cosa con la que no había contado: La puerta de hierro forjado estaba bloqueada. Alexander siempre la había dejado abierta, facilitando mi entrada. Y tuve que cambiar el plan.
Iba a tener que escalar la valla. Llegué y subí hasta la cima como si yo fuera parte de la expedición al Everest. Creo que tras dormir en el ataúd todas las semanas durante el día sin hacer nada por mi fuerza tenia dura la parte superior del cuerpo. Pero persevere.
Patee con mi pie la parte superior de la puerta. Una gárgola me miraba.
Me deje ir y caí con un ruido sordo. La mansión parecía estar vacía. Estaba a punto de entrar a hurtadillas en cuando escuché arrancar un coche en la puerta. La puerta se abrió y me escondí detrás de un arbusto.
El Mercedes condujo por el camino sinuoso de la entrada. Se estacionó frente a la Mansión.
Jameson salió y dos figuras surgieron de la cabina, seguidas por otra figura mas baja. ¿Era Alexander? Estaba tan oscuro que no podía distinguir a mi propio novio.
Desde una distancia segura, seguí las sombras, ya que hicieron su camino hasta dentro de la Mansión, que empezó a iluminarse con velas habitación por habitación.
Una vez más, sola. Era siempre una forastera igualitaria. En Dullsville, en la escuela, en mi propia familia, y ahora con la familia de mi novio.
Vi como el ático de Alexander se iluminaba. Supuse que Alexander estaba pintando otra vez o talvez estaba soñando en mí como yo soñaba con él.
Dos caras aparecieron de repente en la ventana. Me arroje de nuevo al arbusto que estaba enfrente de la mansión. Estire mi cuello para registrar el segundo piso. Dos caras mortalmente pálidas se asomaron a cabo de unos segundos en la ventana… como apariciones en busca de algo o alguien que habían perdido. Las caras desaparecieron y toda la habitación se oscureció.
¡Yo había visto los padres de Alexander!
bueno estoy teniendo muchos problemas con la subida al 4shared asiq decidi que, para no perder datos, voy a publicar los capitulos de VK6 amedida que los traducimos
por ahora tenemos 9 solamente pero a medida que los vaya traduciendo voy a actualizar esta entrada
y cuando los termine (y todos los capitulos esten seguros en el blog) voy a intentar subirlos a 4shared gracias
Alice
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Capitulo 1: Entrega especial
La carta llegó misteriosamente.
Me imaginaba que el repartidor era una enigmática figura enmascarada, cubierto con una capa negra con capucha, deslizándose sin ser detectado más allá de la verja de hierro forjado de la Mansión, a través de la oscuridad. Podría haberse acercado a la casa embrujada de los Sterling en un coche fúnebre. O tal vez había sobrevolado la amenazadora valla en forma de murciélago.
Al anochecer, la carta estaba en el buzón de la Mansión que normalmente estaba tan hueco como un ataúd vacío, que colgaba solitario en la parte inferior de la colina Benson, al final del largo y ventoso camino de la entrada. Así pues, la carta había pasado desapercibida durante varias horas mientras yo me escabullía a la habitación del ático de Alexander, y presionaba los labios mortalmente pálidos de mi novio, pero llenos de vida.
Habían pasado varias semanas desde que Alexander y yo habíamos regresado de nuestra aventura en Hipsterville, y aunque Alexander no me había mordido, hizo que esta mortal, realmente se sintiese parte del inframundo. Durante ese tiempo, experimentamos la vida de los vampiros sin ningún tipo de distracciones. No había escuela para interrumpir mi sueño durante el día, ningún Trevor Mitchell que fuese una espina en mi costado, y ningún estudiante de Dullsville High que ridiculizase mis ropas oscuras.
Tampoco hubo vampiros adolescentes acechándonos en el cementerio, interrumpiendo nuestras citas de ensueño. Ni las amenazas de un preadolescente Nosferatu intentando cambiar a mi hermano pequeño y a su amigo empollón en inmortales. Libres de la pugna de los Maxwells, Alexander y yo, ahora éramos capaces de unir nuestros mundos mortal e inmortal en uno.
También estaba comenzando a hacer algo que nunca había tenido la oportunidad de hacer antes… hacer de la mansión mi casa. ¿Y por qué no debería? En un desafío, en mi juventud, había entrado a escondidas en la finca abandonada a través de una ventana rota. Ahora, como invitada, podía caminar con total seguridad por su camino piedra, atravesando la frágil puerta que siempre estaba abierta para mí.
Nunca había sido tan feliz en mi vida.
Transformé la Mansión de Alexander en mi castillo vampiro privado. Me sentía como una reina medieval, y Alexander era mi apuesto rey. En lugar de pasar el resto de las vacaciones de verano en mi pequeña habitación, de repente me encontré reinando una finca palaciega. Sustituí las viejas y desgarradas cortinas del dormitorio de Alexander por unas nuevas de encaje negro. Añadí algunos candelabros que había encontrado en una venta de artículos usados, a los que su abuela había traído de Rumania. Puse rosas negras en los floreros y votivos con olor a lavanda y pétalos de rosa por todas las habitaciones vacías y mesas antiguas.
A Jameson, el mayordomo de Alexander, no pareció importarle. De hecho, incluso pareció que le gustaba que una mujer (o, en mi caso, una chica adolescente) pusiese un toque femenino en el lugar.
Incluso parecía que a la mansión le gustaba mi presencia. El suelo parecía dar un chillido suplementario cuando pasaba sobre el, como si la desigualdad de las juntas me saludase. El viento sonaba más fuerte de lo que recordaba, mientras silbaba a través de los vidrios rajados. Los crujidos de los cimientos hacían un eco afectuoso por las paredes en un volumen más alto de lo que lo hacían antes.
La enorme casa brillaba con velas y telarañas.
Durante el día me acomodaba entre los fríos brazos de Alexander, abrazados en su ataúd. Por la noche poníamos a todo volumen a Rob Zombie y hacíamos proyecciones a la medianoche de Fright Night.
Alexander me dio la siguiente mejor cosa que un brillante anillo de diamantes… un cajón de su tocador. Este era tan antiguo como el propio Drácula. Una antigua reliquia familiar medio astillada con tiradores de cristal que guardaba su ropa en cinco cajones de tres pies de largo. Alexander vació el del medio para mí, para que lo llenase con aquello que yo quisiese. Uno de los tiradores de cristal se había roto y lo reemplazó por uno de madera de color negro. Había incluso una cerradura. Al principio pensé que era imposible, pero un examen concienzudo me reveló que era verdad. Considerando que todo en mi habitación; (ropa, revistas, productos para el cabello) era un enredo desorganizado, mi cajón de la Mansión se encontraba en perfecto orden. Alexander sacaba lo mejor de mí. Guardaba un par de calcetines, mi sudadera de Emily the Strange, un par de camisetas, y una bolsita con forma de murciélago. A menudo sentía celos de los accesorios que se quedaban allí, se podía decir que ahora era su casa, mientras que yo regresa a la mía en Dullsville Drive.
Incluso logré hornear en la Mansión. Preparé galletas en forma de fantasmas, pastelitos con sombreros de brujas, y unos dulces de arroz inflado de chocolate. Con mi nueva independencia descubrí un aparte de mí que no sabía que existía.
Mis padres también estaban contentos, siempre y cuando regresase a casa para cenar y no estuviese fuera después de la medianoche. Estaba animadísima y muy alegre por que no tenía que esconderme durante todo el verano.
Alexander también parecía feliz… y muy inspirado. Cuando no estábamos vagando por el cementarlo al anochecer, pintaba paisajes y retratos míos. Comenzó a hacer una maravilla tras otra. Muchos de ellos eran cuadros de los lugares de la ciudad que habíamos visitado. El campo de golf, Dullsville High, el parque Oakley, el Hatsy's Diner, los columpios en el Parque Evans, y la biblioteca histórica. Estas pinturas eran brillantes, vívidas y dulces y reflejaban su cariño por la ciudad. Sabía que aquí, había encontrado su verdadero hogar.
Pero, sin que Alexander y yo lo supiéramos, todo estaba a punto de ser cambiado, por la carta que le estaba esperando bajo el resplandor de las luces de la Mansión.
Alexander tomó mi mano mientras dejábamos la mansión y dimos un paseo por fuera.
Cuando llegamos a la puerta, él me acercó.
-Estas últimas semanas han sido fantásticas. Así es como debería ser siempre. Sólo tú y yo.
-¿Para la eternidad?- Le pregunté, mientras le miraba fijamente.
Su pelo le colgaba de una manera sexy por delante de sus emotivos ojos. Había una alegría que nunca había visto en Alexander. Me dio un largo e impresionante beso, de los que te hacen flaquear las piernas. Cuando finalmente no separamos, vimos algo que capturaba la luz de la farola junto al buzón del correo. La bandera del buzón estaba levantada.
-Extraño. ¿Acaso el cartero te entrega tu correspondencia por la noche? Pensé que sólo yo sabía tu verdadera identidad.
Alexander también parecía perplejo.
-Jameson es muy diligente sobre llevar el correo tan pronto como llega.
-Bueno, quizás llegó después del mediodía-, le dije. -Tal vez es una entrega especial.
-La cogeré más tarde,- dijo Alexander con un encogimiento de hombros y puso su brazo alrededor de mis hombros. -Primero te acompañaré a casa.
-Olvídate de eso-, le dije antes de que empezamos a andar. -Tal vez es una invitación a una fiesta. O una notificación de que has ganado un viaje a Londres.
-O podría ser un lote de cupones de pizza.
Lo fulminé con la mirada.
-Bueno, nunca lo sabremos a menos que lo abras-, le dije tímidamente.
Alexander hizo una pausa. Luego, a regañadientes, se inclinó contra la tambaleante caja.
Sus dedos pálidos abrieron la tapa cuando empezaron a caer unas gotas de lluvia.
-Qué raro. Se supone que no llovería hasta mañana-, le dije.
Alexander señaló de nuevo la caja metálica.
-Toda tuya.
Miré fijamente en el buzón oxidado, que estaba tan oscuro como una tumba.
Medio me esperaba que apareciese una mano ofreciéndome una carta. Después de todo, era el buzón de un vampiro. Pero no vi nada.
-¿Tienes miedo? No te va a morder. Pero yo podría-, dijo, haciéndome cosquillas.
-¿Lo prometes?- Dije, riéndome tontamente mientras unas gotas de lluvia me cayeron en la cabeza. Me imaginé que podría ser picoteada por un pájaro que protegía a sus polluelos o mordida por un ratón de campo que estaba a la espera de un bocado. Respiré profundamente y metí mi mano con las uñas pintadas de negro en la caja oscura, pero sólo sentí una telaraña. Metí más la mano, tanto que ni siquiera veía mi muñequera de Eve L. Entonces sentí algo puntiagudo.
-No es un paquete-, le dije, sacándolo.
Había agarrado un sobre negro de tamaño estándar. Lo sostuve hacia el farol. La carta parecía extraña. En primer lugar, no había ningún sello, o incluso un matasellos. Tal vez se trataba de un cartero volador con colmillos. En una perfecta y hermosa caligrafía color plata se leía: Sr. Alexander Sterling.
Cuando se la entregué a mi novio, unas gotas de lluvia cayeron sobre la A y la tinta empezó a correr.
-Me parece que tendré que llevarte a casa-, dijo con resignación.
Alexander guardó la carta en su chaqueta, agarró mi mano y corrimos por el camino hasta adentrarnos en la Mansión.
Me paré en el vestíbulo. El olor a lavanda flotaba en el aire. Un nuevo retrato mío me miraba fijamente, que ahora estaba sustituyendo a uno de los cuadros que estaban antes en el vestíbulo.
-No tiene ninguna dirección-, comenté, mientras me alisaba el cabello.
-Reconozco la letra.
-¿De verdad? Entonces ¿de quién es? ¿De una antigua novia?
-No.
-¿Estás seguro?
-Estoy seguro.
-Apuesto a que te llegan millones de cartas de amor de tus antiguas novias.
Alexander colocó la carta sobre la mesa del vestíbulo.
-Espera aquí mientras le pido a Jameson las llaves del coche.
-¿No vas a abrir la carta?
-Más tarde.
Alexander era paciente y desinteresado. Yo no.
-Tienes que decirme de quien es-, le dije, cogiéndole la carta. -O la abriré - bromeé.
Alexander hizo una pausa.
-Es de mis padres.
-¿De veras?- Le pregunté, sorprendida.
Parecía que habían pasado años desde que los padres Alexander habían estado en Dullsville, y Alexander rara vez habla de ellos. La mayoría de las veces, se me olvidaba que existían.
-Bueno, ábrela - la empujé, devolviéndosela. -Tal vez te han enviado un cheque.
Alexander cogió un abrecartas en forma de S de oro blanco que había sobre la mesa de la entrada. A diferencia de mí, que abría el correo rasgándolo como un animal salvaje, Alexander cortó el sobre cuidadosamente.
Abrió la carta de color negro con un borde color rojo sangre. No había ningún cheque.
Ni siquiera un leu rumano.
Alexander comenzó a leer la carta para sí mismo.
-¿Qué dice?- Le pregunté, saltando alrededor de él, intentando desesperadamente echar una miradita. Pero todo lo que pude distinguir era la hoja con un membrete real con una inscripción que no podía descifrar.
Alexander juguetonamente sujetaba la carta fuera de mi vista. Pero cuando terminó de leerla, se puso serio.
-¿Qué dice? - Le pregunté de nuevo.
Sin responder, puso la carta en el sobre y la colocó en la mesa.
-Te llevaré a casa ahora.
-¿Qué dice? - Repetí.
-En realidad, nada.
-¿Tus padres te escribieron para decirte nada?
-Ajá.
-¿Están todos bien?
-Sí.
-Entonces, ¿por qué no estás sonriendo?
Entonces pensé que tal vez leer la nota escrita a mano por ellos, hizo que los echase de menos. Un mayordomo espeluznante, pero amable, no podía sustituir a los padres en una antigua finca solitaria.
-Estoy segura de que los extrañas. Apuesto a que los verás pronto.
-Lo haré-, dijo. -Llegan mañana.
-¿Mañana?- Le pregunté, sorprendida.
-Sí. Eso significa que las cosas están a punto de cambiar.
Eché un vistazo alrededor de la mansión. Parecíamos dos adolescentes que habían destrozado la casa con una fiesta sólo para encontrar que sus padres volvían de sus vacaciones antes de tiempo.
-Nuestro nido-ataúd de amor tendrá que acabarse.
Alexander asintió a regañadientes.
-Y mis decoraciones tendrán que ser quitadas.
-Eso parece.
-¿Qué hay de mi cajón?
-Encontré la llave del tocador-, dijo con una sonrisa.
Mientras Alexander cerraba la puerta detrás de nosotros, me las arreglé para echar un último vistazo a pétalos de rosa negros que había en la mesa del vestíbulo. Mi cuadro tendría que quitarse y el que estaba en un principio tendría que volverse a colocar.
También habría que guardar los votivos.
Una cosa era segura: Esta vez, Alexander, no Jameson, tendría que limpiar la Mansión.
Capitulo 2: Regreso a la escuela deprimente.
Esa noche, estaba desgarrada mientras veía reposiciones La Familia Monsters sentada con las piernas cruzadas en mi silla. Aunque estaba deseosa por conocer finalmente a los padres de Alexander, también estaba triste de que las cortinas de encaje negro cerrasen nuestra independencia.
Nunca me había sentido más en casa que cuando me quedaba en la Mansión con Alexander durante el verano. Fue un sueño hecho realidad poder experimentar el estilo de vida de un vampiro. Despertar al atardecer, divertirnos en la oscuridad, vivir a la luz de las velas. Estaba segura de que podría vivir así eternamente.
Sin embargo, nuestro verano de amor estaba a punto de terminarse.
Alexander tenía razón. Las cosas estaban a punto de cambiar. Sus padres llegarían dentro de poco, y yo tendría que regresara la escuela dentro de unos días. No más noches juntos, no más remodelación de la mansión. Estudiar sustituiría a la pintura, y yo estaría en casa con mis padres, y Alexander con los suyos.
Apagué la televisión y me uní a mis propios y extraños padres que estaban abajo en el salón familiar. Mi madre estaba doblando la ropa, y mi padre archivaba unos papeles del trabajo. Los típicos padres de clase media. La antitesis, estaba segura, de los de Alexander. Me preguntaba como serían los padres de Alexander.
¿Serían morbosamente estupendos como Herman y Lily Monster? Recordé las historias de las observaciones Dullsvillian de los Sterlings de cuando habían visitado la ciudad por primera vez, pero yo nunca los había visto.
Estaba segura de que tenían que ser fantásticos - todo lo que mis padres no eran. Leerían el Transylvanian Times: en lugar del Dullsville's Ledger. Se cambiarían a murciélagos en lugar de ponerse pantalones a cuadros de golf.
Descansarían en un ataúd en lugar de una cama trineo. Apuesto a que eran los padres más guays del mundo… o del inframundo.
-Finalmente voy a conocer a los padres de Alexander.- Le grité emocionada a Becky al día siguiente en el Hatsy's Diner. Cuando me escabullí al reservado, Becky hojeaba la máquina de discos tablero y bebía a sorbos un batido de fresa. A mi me esperaba uno de chocolate.
Desde que comenzó el verano, Becky y yo habíamos pasado la mayor parte del tiempo con nuestros amores verdaderos. Aunque nos habíamos visto de vez en cuando, no habíamos estado tan pegadas como en los últimos veranos. Me habría resentido nuestra separación, si no tuviese un novio, también. Todavía echaba de menos a mi mejor amiga y estaba emocionada por compensar el tiempo perdido. Tenía una necesidad desesperada de una charla de chicas.
-Desde que conocí a Alexander, siempre ha estado sin padres. No estoy segura de cómo va a afectar a nuestra relación, - le expliqué a Becky.
-Tal vez la haga mejor.
-¿Cómo? Tuvimos la Mansión para nosotros solos. Estoy segura de que su madre no me aprobaría como su diseñadora de interiores.
-Estoy segura de que todo irá bien.
-¿Y si son muy estrictos y Alexander no puede salir por la noche?
-Eso no me lo puedo imaginar, - dijo Becky. -El vive para la noche.
-Probablemente tendrá ahora que hacer cosas de familia.
-Y las tareas domésticas, - añadió ella. -Matt tiene que cortar el césped constantemente. Yo crecí en una granja-obviamente. Conozco mejor que él el funcionamiento de un cortacésped. Pero me hago la tonta mientras lo observo intentar averiguar la forma de ponerle gasolina. Entonces intervengo y me convierto en todo una Bob Vila.
-Jameson hace las tareas. Sin embargo, ¿cortar el césped? Creo que le echan veneno al suelo. - Nos reímos. -Además, Alexander es responsable. Para esas cosas no es como yo. No necesitan regañarle.
-Creo que te estás preocupando por nada. Estoy segura de que todo va a salir bien.
Bebí ruidosamente mi batido de chocolate y aparté la mirada.
-Me pregunto si Alexander se parece a su madre o a su padre.
-¿No has visto fotos?
No. ¡Son vampiros! Quise decir. De hecho, las únicas imágenes que había visto eran unos retratos que Alexander había pintado.
No había ningún álbum familiar, ni salvapantallas, ni fotos sobre la chimenea.
-Es diferente en persona, - dije en cambio. -Una cosa es cierta… Estoy segura de que son mucho más guays que mis padres.
Había tantas cosas que aún eran nuevas para mí-el tener un novio, descubrir que es un vampiro, y ahora conocer a sus padres vampiros. Me preguntaba cómo me iría.
Siempre me había enorgullecido de ser la que aconsejara a Becky, pero esta vez ella era la experimentada.
-¿No es extraño: cuando estás con la familia de Matt? -, Le pregunté.
-Totalmente. Él es una persona diferente. No nos cogemos las manos. Él incluso se sienta en su silla en vez de sentarse a mi lado en el sofá.
-Eso es lo que me da miedo. El fin de mi vida amorosa.
-Sólo tienes que compensarlo cuando ellos no están en casa. O guardarlo para la escuela. Pero Alexander no va a la escuela...
-No me lo recuerdes.
-Pues, en vuestro caso, planead más citas en el cementerio.
-¿Cómo fue cuando te reuniste por primera vez con los padres de Matt? - Le pregunté.
-Pensé que sería como una reunión formal en el club de campo. En cambio estábamos en el salón de la familia de Matt cuando su madre llegó a casa del trabajo. Él dijo, 'Oye, mamá, esta es Becky' Y ella me dijo: 'Hola, Becky, encantada de conocerte'. Entonces desapareció. Y paso más o menos lo misma con su padre. Fue diferente cuando Matt vino a mi casa, - divagó Becky. -Mi mamá lo hizo sentarse en la cocina y le preparó un pastel de manzana. Estaba tan avergonzada.
-Sí, recuerdo que me lo contaste. Pero, ¿cómo te sentiste con los padres de Matt?
-Estaba tan nerviosa. Pensé que ya que no vivía en el barrio me verían como una desaliñada chica de granja. Pero ellos siempre están felices de verme. Todavía estoy esperando a que me echen de su casa.
Dejé de beber ruidosamente el batido. Yo no vivía en una Mansión. Y más importante, no era un vampiro. Me había centrado tanto en Alexander cuando dijo que las cosas iban a cambiar. Tal vez el estaba hablando de algo más que de unos cuantos floreros de estaño. Tal vez se refería a mí.
-¿Qué pasa si no me aceptan? - Solté.
-¿Por qué no te aceptarían?
-No soy como ellos.
-¿Qué quieres decir?
-Yo no soy...
-¿Sí?
¡No soy un vampiro! Soy una mortal. Ni siquiera soy como Luna Maxwell, que provenía de una familia de vampiros. En Rumania, Alexander había tenido una ceremonia de convenio concertada con ella, pero como no estaba enamorado, no pudo llevarla a cabo.
-¿No eres qué? - Preguntó Becky.
-¡No soy de Rumania!
-Duh, - dijo. -Creo que eso ya lo saben.
-Pero tal vez quieren que su hijo salga con alguien de Rumania.
-¿Por qué querrían eso cuando viven aquí?
Porque una chica de Rumania podría ser como ellos, en lugar de como... nosotros, quise decir.
-Escucha, su abuela construyó una mansión aquí. Si Rumania era tan genial, ¿por qué se mudaría a este pueblo?
-Pero su abuela era una baronesa. Mi abuela es una jubilada.
-Alexander no se parece a ese tipo de snobs. De hecho, todo lo contrario. Él es extraño como...
-¿Yo?
-Bueno... nosotras, - admitió Becky.
Becky quizás tenía razón. Pero no me dejé convencer tan fácilmente. No es que yo proviniese solo de los barrios bajos, era de un mundo diferente.
Becky dio un toque con su tenedor en mi batido.
-No te preocupes. Alexander está enamorado de ti. Eso es todo lo que importa. Cuando el Sr. y la Sra. Sterling vean lo feliz que esta, ellos también estarán felices.
Sonreí ante las palabras de mi mejor amiga.
-Ves, por eso tenemos que salir mas nosotras solas, - dije. -No podemos dejar que nuestros novios nos quiten nuestras horas juntas por mi buenos que ellos estén.
-Bueno, nos veremos todos los días ahora que la escuela va a comenzar.
-No me lo recuerdes. El verano se acabó.
-¿Puedes creer que seremos estudiantes de penúltimoaño? - preguntó como si hubiera ganado la lotería.
Becky tenía suerte. Le interesaba la escuela. Su mejor amiga y su novio estarían a su lado. Habría estado contenta de volver a la escuela, también, si fuera a ver a Alexander en lugar del fastidio de toda mi vida, Trevor Mitchell.
Capitulo 3: Visita Nocturna.
La noche antes de que la escuela comenzase, acariciaba a mi gatita, Pesadilla, y navegaba por la red cuando empezó a mirar fijamente a la ventana y a sisear. Arqueaba el cuerpo y tenía el pelo erizado.
No pude sujetarla entre mis brazos. Se escapó a través de mi cama, saltó al alfeizar y golpeó el cristal con su pata.
-Probablemente solo sea un pájaro, Pesadilla. Cálmate.
Entonces oí un pequeño tintineo, como si algo hubiese golpeado la parte exterior del cristal. Pesadilla enloqueció. Se lanzó a través de la habitación y se escabulló a través de la pequeña rendija que formaba la puerta entreabierta.
Eché una ojeada a la oscuridad. Me llevó un momento que mis ojos se ajustasen.
No vi nada inusual alrededor del garaje o del columpio que estaba a escasos metros de distancia.
Pero una sombra se apoyaba contra el árbol. Presioné mi cara en la ventana.
Allí estaba él. Mi Chico Gótico, mi Caballero de la Noche, mi Príncipe Vampiro. Mi corazón palpitó.
Salí corriendo de la habitación, bajé a toda velocidad las escaleras, escabulléndome por la puerta trasera, hasta llegar a los brazos de mi novio.
Alexander me saludó con un largo beso, que envió escalofríos por mi columna vertebral.
-Tenía que verte, - dijo. -No puedo quedarme mucho tiempo pero quería desearte suerte antes de que empezases la escuela.
-Te he extrañado tanto.
-Yo también. Creo que hasta la Mansión te echa de menos.
-¿Cómo están tus padres?
-Bien.
-¿Cómo son? - Sondeé.
-No sé... igual que los demás.
-¿Están contentos de estar en casa?
-Mamá dice que la Mansión huele a flores.
-¿Le dijiste que las había puesto?, - Le pregunté.
-Creo que lo adivinó.
-Apuesto que te alegras de verlos. - Alexander se encogió de hombros.
-Está bien, sé que los echabas de menos. - Él vaciló y, a continuación, empezó a hablar como si estuviese revelando un secreto nacional. -Ha sido fantástico hablar con mi padre. Él es un comerciante de arte. Es muy interesante y tiene mucho que compartir sobre el mundo del arte. Me trajo un cuadro de un artista en alza en Francia.
-¿Le gustaron tus obras?
-No estoy muy seguro de que me tome muy en serio. Piensa que pinto sólo por diversión.
-¿Y tu mamá?
Los ojos de Alexander centellearon.
-Apuesto a que te adora, - le dije.
-Es mi madre. No deja de insistir en que no como nada y ha prometido que me engordaría.
-¿Cuando los conoceré?
-Esperemos que pronto.
-Creo que me estás ocultando.
-Es verdad... Te quiero toda para mí. - Me abrazó con fuerza y me giró en el aire.
-¿Saben todo?
-No le cuento todo a mis padres. ¿Y tú?
Alexander tenía un punto. Desde luego, no les había dicho a mis padres que teníamos citas en el cementerio y que durante el día dormía con él en un ataúd.
-¿Saben que no soy un vampiro?, - Le pregunté.
-¿Tus padres saben que soy uno?
Me sorprendió. ¿Tenía Alexander que ocultar mi identidad, como yo tenía que ocultar la suya? Pensé que ya lo sabía no que se habían enterado por Jameson o los Maxwells. A lo mejor Jagger y sus hermanos, Luna y Valentine, no habían regresado a Rumania o no habían querido comentar que Alexander había preferido a una mortal a Luna. Y tal vez Alexander decidió no decirles a sus padres que yo era una mortal, como yo había optado por no decirles a los míos que él era un vampiro. No se me había ocurrido que el no pudiese decirles la verdadsobre mí. No me había dado cuenta hasta ahora de lo doloroso que debía de ser para él que no pudiese revelarles su secreto a mis padres, o incluso a mi mejor amiga.
-No quieres que los conozca, ¿verdad?, - Le pregunté. -Entonces ellos lo sabrán.
-¿Qué?
-Que te avergüenzas de mí.
-¿Por qué me avergonzaría?
-Por que soy mortal.
-Todo lo que saben es que tengo una novia y que soy feliz.
No estaba enfadada con Alexander. ¿Cómo podría estar enfadada con él, cuando yo no lo había compartido con mi familia, a quienes veía todos los días y el no había visto a la suya en meses?
Pero estaba decepcionada. Había asumido que Alexander les habría dicho a sus padres todos los detalles sobre el encuentro de la chica de sus sueños en Dullsville y nuestras aventuras. Pero claro, Alexander era un chico. Sabía que Billy Boy no había compartido con mi mamá que se había enamorado de una chica. Y no podía imaginarme a Trevor contándole a la Sra. Mitchell todos los detalles sobre las chicas con las que había salido aunque él probablemente se lo hubiese contado a todo el equipo de fútbol. Alexander no sólo no hablaba con sus padres, sino que tampoco tenía ningún amigo en Dullsville aparte de mí.
Sentí la punzada de soledad de Alexander. No tenía con quien compartir sus pensamientos. Supuse que esa era la razón por la que pasaba gran parte de sus horas de vigilia pintando.
En lugar de ser impaciente como yo normalmente era, sabía que tenía que darle tiempo a Alexander para estar con su familia.
-Ahora tengo que irme. Pero quería pasar a saludarte, - dijo de repente.
-Lamento que no puedas venir mañana a la escuela conmigo. Me servirías de motivación para mejorar mis notas si estuvieses en mis clases. Especialmente si pudiese robarte algún beso rápido en el pasillo.
-¿Qué te parece esto para motivarte, ya que no puedo estar allí contigo?
Metió la mano en su bolsillo y sacó una pulsera negra con un colgante de plata en forma de corazón.
-¡Me encanta! - Dije, poniéndomela. Alexander me abrazó y me dio un tierno beso de buenas noches.
-¿Cuándo te volveré a ver? - Le pregunté, envolviendo mis brazos alrededor de su cintura como una esposa gigante.
-Antes de lo que crees. - Suavemente apartó mis manos, dio un paso hacia las sombras, y desapareció.
Alexander seguía siendo un misterio. Ansiaba saberlo todo sobre él, y sus evasivas sólo me hacían quererlo más.
Capitulo 4: Instituto Monstruoso.
La mayoría de las personas temen a la oscuridad, tienen miedo a lo desconocido… creen que puede haber extrañas criaturas escondidas en sus armarios o por las calles desiertas.
Yo abrazaba la noche. La luz del día era lo que me daba miedo. Podía ver los monstruos… y todos ellos iban al instituto de Dullsville.
Este año empezaría en la escuela con una pequeña diferencia al año pasado.
No sólo sería una chica de penúltimo curso, sino que esta sería la primera vez que regresaría al instituto Dullsville con novio. Además conocía el mundo de los vampiros y tenía muchas aventuras nocturnas. Pero una cosa no había cambiado: llegaba tarde.
El timbre ya había sonado cuando Becky y yo llegamos al aparcamiento en su camión. Estudiantes bronceados se iban corriendo a clase. Todavía no me había adaptado al horario matutino de las clases. Mi estómago se revolvía y mis parpados colgaban pesados. Becky con impaciencia corrió por delante de mí, mientras subía los escalones de la escuela como un zombi.
-Date prisa, - dijo, diligentemente sujetando sus libros y su horario de clases en la entrada principal.
Justo entonces me di cuenta de que me faltaba una información valiosa.
-¿Dónde está mi horario? - Saqué mi monedero de el Cadáver de la novia comprobé los bolsillos de mis pantalones, y mi mochila.
Becky se impacientó. Habíamos pedido las mismas clases, pero sólo coincidíamos en unas pocas.
Y yo no recordaba en cuáles.
-Sé que tengo Inglés a primera hora, - le dije, esforzándome por recordar.
Pero no había comprobado el horario desde que comenzaron las vacaciones de verano.
-Creo que tengo a segunda Ingles, ¿y podría tener Gimnasia a tercera?
-¡Vamos a llegar tarde a todas ellas! - La cara de Becky enrojeció. El pánico inundaba sus grandes ojos marrones.
El sonido del cierre de taquillas y el de las puertas de las aulas hacían eco por las paredes del pasillo.
-Adelántate. No quiero que nos pongan falta el primer día, - bromeé.
Aliviada, Becky se apresuró a la clase de Inglés de la Sra. Naper, mientras yo me dirigía a las oficinas centrales.
Arrojé mi mochila en el escritorio del secretario.
Los administradores eran brillantes y alegres, estaban descansados debido a la luz del sol del verano y de estar unos meses sin los estudiantes.
-Wow, las clases ni siquiera han comenzado y ya estás en la oficina del director, - oí decir a una voz masculina que atravesaba la puerta por detrás de mi. -Esto es un record para ti, ¿verdad?
Me di la vuelta. El director Reed, como yo, sostenía una taza de café.
Encontré su broma solamente un poco graciosa, lo que hizo que nuestro líder de la escuela sonriera.
-¿Qué tal el verano?, - preguntó, y observó mi clara piel pálida. -¿No tuviste mucho tiempo para disfrutar del aire libre?
Apenas una le dirigí una sonrisa.
-De todas formas, - dijo. -Será mejor que vayas a clase. - Y negó con la cabeza mientras entraba es su oficina.
El secretario de la escuela me hizo algunas preguntas y después imprimió mi horario.
-Todavía tengo esas pesadillas, - dijo el secretario. -Aparecer en la escuela sin saber que clases tengo o en donde se encuentran las aulas. Lo peor es cuando aparezco en medio de un examen para el cual no he estudiado.
-Las pesadillas de algunas personas son la realidad para otras, - le dije. Cogí mi horario, me bebí el café, y con apatía me dirigía la clase.
La Sra. Naper, una mujer alta y delgada, con una clara preferencia por los clásicos (y una fuerte tendencia por demostrarlo) me saludó con un fulgor severo y unas amonestaciones verbales. Ella era conocida en todo el sistema escolar de Dullsville por el “Papel Naper”, un ensayo de preparación para la universidad que todos los de penúltimo año tenían que completar, y en donde serían clasificados bajo la más estricta de las normas. Varias cosas estaban a mi favor, sin embargo.
Había un asiento vacío junto a Becky, y no se veía por ninguna parte a Trevor Mitchell.
-Para reiterar, - comenzó la Sra. Naper cuando me senté, -vuestro orientador vendrá a hablar con vosotros sobre la universidad, las solicitudes, becas y subvenciones, el próximo mes. Para que os preparéis, vuestra primera tarea será una entrevista con un compañero de clase y un ensayo, seguida de una breve presentación. Ahora que estáis en penúltimo año deberíais contemplar la universidad y las posibles trayectorias profesionales. Este ensayo os ayudará a estimular el descubrimiento de lo que os gustaría hacer, y al mismo tiempo conoceréis más acerca de vuestros compañeros.
El Papel Naper parecía pan comido. Sabía todo sobre Becky, y de la misma manera, ella lo sabía todo sobre mí. Podríamos completar el ensayo en la cantidad de tiempo que nos llevaría escribir trescientas palabras y hacer clic en el corrector ortográfico.
-Raven, - continuó, -mientras encontrabas el camino a clase, te asignamos un compañero.
Me giré hacia Becky:
-Gracias por salvarme. - Mi mejor amigo evitó mi mirada.
-¿Qué, has elegido a alguien más?- La presioné.
-Alguien más me escogió. - Entonces me indicó un estudiante en la primera fila. Era Matt.
-Puff… - Suspiré. Me sentía tan traicionada como Charlie Brown, cuando Lucy, lo engañó al fútbol.
La puerta del aula se abrió y Trevor Mitchell entró sujetando varias cajas de tiza.
-Gracias, Trevor, - dijo la Sra. Naper, sus mejillas enrojecieron tanto como el lápiz labial rojo que llevaba, mientras cogía las cajas que le ofrecía el guapo atleta.
-¿Él está en esta clase? - Le pregunté a Becky. -¡Debería haber cambiado mi horario cuando tuve la oportunidad!
Mi némesis me observó mientras venía por el pasillo hacia mí. Cuando llegó a mi mesa, se inclinó.
-Hola, compañera, - dijo con un guiño.
Mi corazón se calló al frío suelo.
-¡Dime que no es verdad!
Envidié a mi mejor amiga. Fue asignada a su novio y yo tendría que aguantar a Trevor.
Forzada a hacerle preguntas de las cuales no quería saber las respuestas. Y a cambio, el se entrometería en mi vida privada. ¿Por qué no podría ser como Becky y tener un novio, que asiste a la escuela conmigo durante el día, en lugar de ser un estudiante que toma clases en casa por la noche? Aunque siempre había soñado con salir con un vampiro, sin duda tenía su lado oscuro.
Durante un momento, toda esa cosa nocturna me molestó. Y peor aún, tendría que pasar un tiempo con Trevor Mitchell. Mejor sería rendirme y aceptar mi suspenso con la Sra, Naoer ahora.
-Así que recordad, - continuó la Sra. Naper. -Los últimos años son los más importantes. Es hora de empezar a pensar en vuestro futuro. Es importante que os toméis esta tarea en serio.
-Genial. Trevor no solo me había atormentado desde el jardín de infancia, si no que ahora, si no aprobaba este trabajo, también podría arruinar mi futuro.
Me escapé rápidamente de Trevor en cuanto sonó el timbre, pero no tuve tanta suerte a la hora del almuerzo. Estaba tumbada en el césped, a la sombra de un árbol y protegida con mis gafas de sol, cuando sentí a alguien a mi lado.
Podía oler el atractivo oler de las patatas fritas recién hechas.
-Oye, Becky, - dije, sin moverme. -¿Trajiste mis patatas fritas?
-No, pero te traje otra cosa, Chica Monstruo, - oí que decía la voz de un chico. -Mi persona.
Me saqué las gafas de sol. Trevor se recostó a mi lado, descansando sobre un codo.
-¡Vete!, - le ordené.
-Me imaginé esta era un buen momento para empezar la entrevista, - dijo. -Puedo garantizarte que aprobarás. - Sostuvo una patata delante de mis labios, como si quisiese alimentarme.
Golpeé su mano y la patata salió volando.
-Y yo puedo garantizarte que nunca verás la luz del día otra vez.
Se inclinó sobre mí, su pelo rubio estaba a escasos centímetros de mis mechones negro azabache.
-Quiero conocerlo todo sobre ti.
Casi me da arcadas su penoso intento de seducción y coloqué mis botas entre nosotros.
Pero el simplemente se tomó esto como un signo de pasión y sujetó mi bota.
-Sabía que me echarías de menos. He pasado todo el verano sin verte. Pensé que te habías mudado.
-Debería hacerlo. - De un tirón retiré su agarre sobre mi pierna, empujándolo. Sus patatas fritas se derramaron sobre la hierba, pero no se molestó. Trevor podría comprar toda la cafetería si quería.
-Solamente piénsalo, - dijo. -Podrías haber pasado el verano conmigo, relajándote en la playa, en lugar de estar en un nido de murciélagos. Pero nunca has tenido buen gusto.
Matt y Becky se acercaron con dos bocadillos y mis fritas.
Desde el baile de invierno en donde se había descubierto que Trevor era el que había lanzado los rumores sobre que la familia de Alexander eran vampiros y Matt comenzó a salir con Becky, la relación de estos dos jugadores snobs se había tensado. Ya no eran los mejores amigos, pero Matt y Trevor todavía se reconocían mutuamente.
-Trevor ya se iba, - dije. Mi Némesis se levantó y se limpió la tierra que le había dejado mi bota en su recién lavada y planchada camiseta de marca.
-Por lo tanto, ¿nos vemos esta noche, compañera?- preguntó Trevor. -Puedes venir a buscarme después de los entrenamientos. No queremos esperar hasta el último momento para empezar. - Trevor le arrebató una bolsa de papas fritas a Becky. -Creo que estas son mías.
Matt dio un paso detrás de él, pero Becky lo contuvo.
-Este va a ser un año largo, - dije con resignación, y volví a ponerme las gafas de sol.
Apenas hablé cuando Becky me llevó a casa. Cada una de mis clases fue más miserable que la anterior. Mis pensamientos no estaban con historia o con ecuaciones matemáticas, sino en un vampiro de la colina Benson. Mientras hacíamos nuestro camino a casa, Alexander todavía estaría escondido en la seguridad de su habitación del ático, ignorando todo lo que pasaba en mi mundo.
Era extraño que estuviesen pasando tantas cosas y que él no pudiese enterarse hasta la puesta de sol. Realmente quería ser parte de su vida-no sólo durante el verano, sino para siempre. Miré fijamente por la ventana cuando pasamos por el cementerio de Dullsville. Habíamos tenido tantas citas románticas en la tierra sagrada. ¿Por qué no iba a cambiar mi mundo por el suyo? Si Alexander simplemente me mordiese, si clavase sus colmillos en mi cuello y tomase mi dulce sangre. Esto significaría el fin de la escuela y de Trevor. Y sería un nuevo comienzo para nosotros.
Esa noche, bailé sobre las escaleras de la entrada en anticipación a la llegada de Alexander. Casi podía oler su loción Drakkar y sentir la suave piel de sus mejillas contra las mías, sus dedos deslizándose por mi espalda, y sus piernas tocando las mías mientras nos sentábamos en el pórtico. Pero después de que pasasen diez minutos desde que se había puesto el sol, comencé a impacientarme. Esperaba desesperadamente saltar a sus brazos y contarle mi horrible situación en la escuela. Él insistiría que estaba exagerando y que todo se arreglaría antes de que me diese cuenta. Había cuidado de mi misma durante años, y este caso no era diferente, exceptuando una cosa importante: tenía un novio fuerte a mi lado.
Tenía a alguien que velaba por mí, incluso si esa persona estaba aislada en un ataúd. Se tomaría a risa lo de Trevor, y amenazaría con convertir a mi Némesis en polvo, si osaba mirarme mal.
En lugar de escuchar el chasquido de las ramas mientras Alexander surgía de entre las sombras, oí el timbre de mi teléfono móvil.
-No voy a poder ir-, dijo Alexander con rotundidad.
-Estás bromeando...
-Mis padres quieren hablar conmigo.
-Pero, yo también.
-Supongo que tendrás que esperar. Te prometo que te compensaré.
-¿Cómo esta el cajón?
-Todo sigue intacto. Pero preferiría que te guardase a ti, a tus sudaderas.
Ni siquiera tuve la oportunidad de contarle a Alexander sobre el horario de clases, y mucho menos sobre el encuentro con Trevor.
Oí de fondo como Jameson lo llamaba por lo que mi caballero en brillantes Doc. Martens tuvo que colgar.
Mi horario nocturno era tan nefasto como el de día.
Capitulo 5: Riesgo.
Me sentía todo negativa... y no en una buena forma. Me había dejado plantada mi propio novio… el más fiable caballero que conocía. Así que pensé en contar con el consuelo del único hombre con el que podía contar en ese momento: mi padre.
Mi papá y Billy estaban jugando a Riesgo y la lucha por la dominación mundial en la habitación familiar, mientras que mi mamá estaba trabajando en la computadora familiar.
-Pensé que estabas con Alexander, - dijo mi mamá.
-Lo creí también - dije. Mire sobre el hombro de mi mamá, que era la diseñadora anual de los volantes para la subasta de arte de Dullville.
Me deje caer en La-Z-Boy.
-¿Cómo estuvo la escuela? - preguntó mi padre.
-Es horrible, - le dije. -Tengo un compañero en la clase de Ingles: Trevor. Matt escogio a Becky, y Trevor deliberadamente me escogió. Su única misión en este mundo es arruinar mi vida. No voy a llegar en cualquier universidad. Voy a estar obligada a vivir aquí para el resto de mi vida.
Mis padres se miraron con horror. El pensamiento de una gótica vaga de treinta años llena de tatuajes en lugar de una mujer trabajadora no era lo que habían previsto. No encajaba con sus salidas de golf… y de dobles mixtos y lleno de planes de jubilación.
-¿Por qué no puedo ser como Alexander y tener la escuela en casa? - Lloriquee.
-Creo que vi a los padres de Alexander - dijo Billy de repente.
-¿En serio?, - Le pregunté. -¡Se supone que los tendría que haber visto yo antes!
-Henry y yo fuimos a la panadería Shirley- dijo, cuando tiraba los dados, -y cruzábamos la plaza cuando descubrimos una señora y un hombre, vestido de pies a cabeza de negro, entrar en la galería de la calle principal.
Me levante de un salto y afronte a mi hermano:
-¿Los viste de cerca?
-Yo estaba muy lejos, - dijo, se centró en su ejército, se estaba preparando para invadir Siberia. -Pero estoy seguro de que eran ellos. Nadie de aquí es tan blanco. Su piel era tan pálida que casi podía ver a través de ella.
-Estoy esperando conocerlos. Tengo que admitir que siento mucha curiosidad respeto a ellos, también - dijo mi padre, moviendo sus tropas.
-¿Tu?, - le pregunte. -¿Y yo que? Alexander ni siquiera me invito. Tiene que haber algo malo en mí.
-Duh, - Billy murmuró bajo su respiración. -He estado diciendo que desde hace años. El estaba preparado para acabar con su invasión de Asia, cuando cubrió sus piezas con su cuerpo flaco.
-¿Crees que soy yo? - Le pedí a mi madre.
-Por supuesto que no… talvez es que acaban de llegar de la ciudad. Es probable que se estén adaptando.
-No estoy tan segura... algo parece extraño. Alexander nunca cancela las citas.
-¿Qué pasó con la confianza de las niña que crié? - pregunto. -Nunca te ha importado lo que nadie pensaba de ti. No te han importado los docentes, compañeros de clase, o incluso nosotros.
Mi mamá tenía razón. Pero estas personas no eran gente normal. Estos eran los padres del amor de mi vida.
Y eran vampiros.
-Relájate, - dijo mi padre cuando empecé a irme a mi habitaron. -Alexander no esta ocultándote nada. Tal vez este preocupado por lo que pienses de sus padres.
Tomé las palabras de mi padre en mi corazón. Yo nunca había pensado en esta situación desde la perspectiva de Alexander antes de ese momento. Recordé cómo me había avergonzado yo cuando Alexander se reunió por primera vez con mis padres totalmente conservadores la noche del baile de invierno.
Sorprendí a mi padre dándole un fuerte abrazo. Aunque mi padre era totalmente la vieja escuela, en momentos como este que fue el hombre mas moderno en el planeta.
Capitulo 6: Un paseo en el Parque.
Los días y las noches pasaban lentamente sin Alexander. Intente encontrar la comodidad en la pulsera artesanal de Alexander, al igual que un bebe en una manta. La obra maestra seguía estando alrededor de mi muñeca inclusive en la ducha y cuando me iba a dormir, pero no podía sustituir a los brazos de mi novio.
Sabía que los Sterlings no habían visto a su hijo durante mucho tiempo, quizás solo lo querían todo para sí mismos. Yo no sabía demasiadas cosas acerca de ellos, pero parecía que sus padres y yo teníamos mucho en común.
Era como si estuviera viendo un espejismo cuando finalmente vi a Alexander que me espera en la puerta de la Mansión.
Sin embargo, él no estaba igual de amoroso como de costumbre. Parecía preocupado y distante, más allá de mí y mirando hacia la distancia.
-¿Nos vamos dentro?, - le pregunté.
-No... mis padres están fuera y me gustaría obtener un poco de aire fresco, también.
Alexander caminó con las manos en los bolsillos, pateando las hojas con sus botas de sucursales. Me agarre de su brazo.
-Pensé que te alegrabas de verme.
-Lo estoy. - Trató de alegrarse. -¿Cómo va la escuela?
-Tengo ese proyecto de Inglés y es con Trevor. Es la formulación de nuestras ideas sobre las perspectivas de carrera, ya que se supone que tengo que empezar a pensar en la universidad.
-¿Sabes lo que te gustaría ser?, - preguntó.
-He conocido durante años. Pero tendrás que ayudarme un poco… o debería decir, darme una mordida.
-Eso no es realmente una carrera, pero...
-¿Tan importante es una carrera?
-Para hacer dinero lo es.
-Tu no tiene que preocuparse de eso.
-¿Por qué lo dices? - pregunto, deteniéndose en un viejo árbol de arce.
-Vives en una mansión. Duh.
-¿Crees que es fácil? - se ofendió. -¿Que puedo hacer lo que yo quiera?
Yo estaba sorprendida.
-Yo no quería ofenderte.
-No tengo todo el dinero en el mundo.
-Nunca dije que sí.
-Eso no es lo que... lo que te gusta de mí, ¿verdad? - La confianza del contento Alexander que yo había visto hace unos días no fue la pude ver en ninguna parte. Alexander estaba preocupado y tuve que llegar a la raíz de esa preocupación.
-¿Qué tiene de malo? Tú nunca has actuado así antes. ¿De verdad crees que me gustas porque usted vives en una Mansión y tienen mayordomo? Además, no me gustas… te quiero.
Alexander sacudió la cabeza. Tomó mis manos y me atrajo cerca.
-Muchas cosas han cambiado tan rápidamente. Sólo tengo que poner las cosas en orden.
-Tú no tienes que salvar al mundo todos los días, sabes.
-Nos vamos a pasar el tiempo juntos, una vez que lo hizo.
-Lo sé. Estoy tratando de lidiar con esto, también. Me siento solo y estoy como loca. Pero una vez que tus padres se instalen va a cambiar. Ellos se enfermaran de ti, al igual que mis padres se enferman de mí.
Alexander sonrió.
-Además, ahora tenemos tiempo juntos. He estado esperando todo el día para verte. Hablemos de nosotros.
-O no, - dijo, su mal humor estaba desapareciendo lentamente. -Podemos hablar más tarde.
Él se inclinó en contra de un árbol fuera de la mansión y me besó.
-Vamos a divertirnos un poco, - dijo.
-¿Esto no era divertido? Pensé que lo era.
Alexander me llevó al Parque Evans. Él me persiguió por todo el parque hasta que casi me desmaye del agotamiento. Sin aliento, me deje caer sobre mi espalda y mire a las estrellas.
-Deseo que cada noche fuera así.
-Si así fuera, entonces nosotros no las apreciamos.
-Quizás no tanto. Pero que me gustaría vivir de esa manera para siempre.
-¿De espaldas mirando a las estrellas?
-Contigo. - acaricie su cabello y Alexander me besó juguetonamente. -No es demasiado tarde,- le dije.
-¿Por qué?
-Para que sea como tú.
-¿Por qué tienes que ser como yo? ¿Por qué no puedo ser como tú?
-Bien, como tú quieras. Voy a ser aburrida y mortal para el resto de mi vida.
-¿Crees que te encuentro aburrida, porque no eres un vampiro?
Me senté.
-No soy emocionante. No puedo volar y no duermo en un ataúd y con excepción de mi ropa, me imagino que soy bastante normal. - Yo odiaba a admitirlo, incluso a mí misma.
-Tu estás lejos de ser normal… eres extraordinaria. Eres libre de pensar, enérgica, aventurera, y a veces incluso peligrosa. ¡Por no mencionar irresistiblemente sexy!
-¡Halágame mas! - Dije, y le di un gran abrazo. -Imagínate si yo dormiría en un ataúd todos los días… no sólo unas pocas semanas durante vacaciones de verano.
-Pienso sobre eso cada vez que cierro la tapa, - me di cuenta de que era difícil para Alexander, también. Pero no se quejaba. Se mantuvo sus sentimientos para sí mismo, y se detiene en lo positivo, no sobre lo negativo, al igual que lo hice yo. Yo todavía tenía mucho que aprender de mi novio vampiro, Alexander Sterling.
Capitulo 7: Observaciones.
-Nunca creerás lo que he visto ayer por la noche, - anunció Becky cuando me recogió de la escuela mañana siguiente, yo me estaba corrigiendo mi eyeliner líquido azul índigo que había manchado accidentalmente alrededor de mis ojos, yo era una visión de un verdadero insomne. Tal vez hubo ventajas en no verse reflejada.
Becky me siguió a mi habitación y me agarró mi mochila.
-Vi a los padres de Alexander, - Becky soltó finalmente. Sus palabras eran como una descarga eléctrica.
De repente me despierte:
-¿En serio?, - Le pregunté. -¡Todavía no los he visto!
-Yo lo sé, es muy extraño.
-¿Cómo son?
-Realmente no pude verlos de cerca.
-¿Estas segura que realmente eran ellos? Podría haber sido cualquier mayor con ropa oscura, - razone.
-Estoy segura porque vi Jameson ayudarlos a salir del Mercedes.
-¡Wow! Realmente los vistes. ¡Dime todo!
-Yo estaba conduciendo Matt casa de la práctica, cuando pasamos por el edificio de oficinas de Emerson. El Mercedes estaba aparcado en frente. Jameson abrió la puerta del auto y un hombre alto en una capa salió con un lanky mujer que lleva un paraguas abierto. No era lluvia. Y aun más extraño, que estaba oscuro.
-¡Fueron ellos! - Deduje yo mientras nos dirigimos hacia la puerta. -Tuvo que haber sido.
-¿Quién lleva un paraguas abierto en la noche bajo un cielo perfecto? - Becky pregunto.
-¡Sólo las mejores personas en todo el mundo!
El edificio de oficinas Emerson era un nuevo edificio de diez pisos. Empresas que, una vez que ocuparon la pintoresca y encantadora plaza principal ahora habitaban en ese espacio aburrido y antiséptico. Se lleno de todo, desde bienes raíces a los impuestos. Hubo incluso una peluquería y una práctica de cirugía plástica.
-Curioso. Me pregunto lo que estaban haciendo allí, - dije.
-¿Crees que la Sra. Sterling fue ha hacerse un corte rápido de cirugía? - pregunto Becky.
-No creo que tenga necesidad de ello.
-Tal vez nada más aburrido que la asesoría fiscal, - ofreció Becky cuando llegamos dentro de su camión.
-Así que ellos salen de la mansión. Y por alguna razón, yo no entro. Esto exige una investigación al estilo de Raven Madison.
Pasé el día de la escuela fuera de lugar, en espera del final para que suene la campana y me preguntaba por qué los Sterlings estaban en el control de Emerson en la noche anterior.
Capitulo 8: Espías Atómicas.
Con la promesa de una hamburguesa Hatsy atómica y papas fritas, soborne a Becky para que me llebe a Emerson en la mitad de nuestro camino a casa después de la escuela. Esta en mi naturaleza espiar, por lo que lo aproveche. Por supuesto, Becky se horrorizó con la idea y decidió esperar en el auto.
-Necesito tu ayuda, - le dije.
-Puedes hacerlo tu sola.
-Podemos cubrir más terreno con dos personas. Quiero saber por que tuvieron que venir aquí.
-¿No es eso espionaje? Tal vez el padre de Alexander fue a cortarse el pelo. ¿Por qué tendría que ser tan importante?
No lo sería si no fueran vampiros, que quería decir: “Nada es normal”.
Becky aparco el camión en el parque.
-Bien, iré yo. Sin embargo, deja el camión en funcionamiento en caso de que necesite una rápida escapada.
-Espera, - dijo, saltando de la camioneta. -Yo mejor mantengo mis ojos en ti.
-Trabaja todo el tiempo, - masculle.
El edificio Emerson era como cualquier otro centro de oficinas de lujo. La estructura de cristal azul y blanca era. Una fuente de tres niveles de relieve estaba en el centro del edificio, y los pisos brillaban como si recién hubiera sido encerado.
Becky parecían estar intimidada por lo que ella creía que era un guardia de seguridad listo para detener a todos los adolescentes merodeadores.
-Es un mostrador de información, - le dije. -Relájate.
Hice mi camino a los ascensores y escanee la lista alfabética de los inquilinos que cuelgan en la pared.
-Ahora tenemos que ver uno a uno para saber en cual entró.
-Pensé que sólo querías saber qué estaba en el edificio.
Hice caso omiso del comentario de Becky.
-Vinieron por la noche de modo que algunos de estos ya se eliminaron.
Arrastre a Becky a la peluquería para hombres.
-Solo atendemos hombres, - me dijo el recepcionista teñido de rojo antes de que le hiciera una pregunta.
-Lo se. ¿Vino una pareja la noche pasada?
-¿Un pareja masculina?
-No, un hombre y una mujer. Son de Rumania.
-No.
-Bueno, gracias por tu ayuda, - le dije. -Uno menos, faltan quinientos.
Abrimos las puertas de vidrio de la clínica de cirugía estética Younger You.
-¿Te acuerdas de ver una pareja ayer? - Le pregunté a la recepcionista, que podría tener se duplicó como enfermera.
-Nuestra lista de clientes es confidencial.
-Entonces no puede decirme quien visitó su oficina, pero seguramente usted me pueda decir quien no. Por lo tanto, ¿puedes que confirmarme que un hombre y una mujer de Rumania no visitaron ayer esta oficina?
Ella rodó sus ojos.
-Sí.
-Sí, ¿sí estuvieron aquí?
-Sí, no estuvieron aquí.
Becky estaba harta. No de los recepcionistas… pero si de mi.
-¿Qué tal si te espero aquí? - pregunto, señalando la fuente.
-Quédate conmigo. No parezco tan chiflada si estas conmigo, - le suplique.
Entramos en el ascensor y fuimos piso por piso, oficina por oficina.
-¿Recuerdas si una pareja de entro aquí la última noche estaba vestida como yo? - Les preguntaba, y cada uno de los recepcionistas me miraba boquiabierto y respondía:
-No creo que me lo acordaría.
La última oficina era de bienes raíces: Berkley.
-Estoy cansada. Por favor, solo vallamos a casa - Becky imploró.
-Pero sólo queda una.
-Me voy, - dijo Becky, agotada.
Mis pies también me dolían, ¿y quién sabe, tal vez uno de los recepcionistas con los que hable no trabajo ayer?
-Muy bien, - le dije, siguiendo a mí cansada amiga al ascensor. -Basta de caza de padres por el día de hoy...
-Mañana, - dijo Becky cuando se cerraban las puertas de los ascensores, -puedes agarrar el autobús.
Capitulo 9: En la oscuridad.
-¿Supongo que no sabes que vi anoche cuando mi papá y yo fuimos a cenar a Brios? - Trevor me pregunto al día siguiente antes de la clase cuando abrí mi casillero.
-¿Una animadora? ¿Una shopgirl?, ¿o un maestro? Tendrás que darme una pista. No puedo seguirte con lo que es tu gusto en citas.
-Los Sterling fantasmas.
-De ninguna manera. - Dejé mi mochila y me enfrentó a él de lleno. -¿Viste a quién?
-El Sr. y la Sra. Muerte. Tu… mejor seria decir maniquíes mórbidos tendrían rastrearlos y devolverlos a su mazmorra. Estaba tan rechazados. Perdí mi apetito.
-Exacto, tú tienes el mismo efecto en mí.
-Son más monstruos que tu incluso. ¿Estás segura de que no los quieren echar, también?
-¿Qué hiciste? ¿Cómo quién eran?, - Le pregunté.
-¿No los vistes todavía? - Trevor parecía sorprendido, como lo había sido.
-Claro. Varias veces. - Recogí mi mochila y comencé a empujar los libros de texto en mi armario.
-Tú no los vistes, ¿no? Supongo que no soy el único que piensa que eres rara. Alexander lo hace, también.
Sus comentarios eran como un juego en mi corazón.
-Ellos se reunieron con alguien, - continuó. -El Sr. Berkley llegó a su mesa. Pensé que tal vez se iba a ir rápido, pero no lo hizo.
-El Sr. Berkley, ¿de la inmobiliaria Berkley? - Me di cuenta entonces de que fue la última oficina del edificio Emerson que quedaba para investigar.
-Hay rumores de que quieren comprar el cementerio.
Yo estaba humeante. Trevor había visto a los Sterlings antes que yo. Además, me enojó que haya ridiculizado a la madre y al padre de Alexander.
-Tal vez se quiere comprar una casa y utilizar una habitación como un vertedero, - contrarrestarse.
Mi mente corrió hacia los Sterlings que de alguna manera conocían al Sr. Berkley. ¿Fue a él a quien realmente vieron en el edificio de Emerson? ¿Era Jameson planificando la compra de su propio lugar, ahora que se casaba? Estaba segura de que existe una explicación plausible de su encuentro.
-¿Podías oír lo que decían? - Pregunte.
-Creo que fue: “¿Me prestas tu sangre?” ¿Cómo puedo saber lo que dice? Entonces... ¿cuándo vamos para iniciar nuestros ensayos?
Cuando vea a los padres de mi novio, quería decir. Golpee mi armario cerrado y termine nuestro dialogo.
Me había mantenido en la oscuridad el tiempo suficiente.
Todo el mundo en la ciudad parecía haber visto a los Sterling menos yo. Yo iba a asegurarme de que todo había cambiado. Si los Sterlings no venían a mí, he resuelto, ir yo a ellos.
Cuando se puso el sol, tomé mis accesorios de RBI (Raven Madison Investigaciones): mochila pequeña, linterna, compacto y espejo. Ajo en polvo no era necesario y, en este caso, tenía que atraer antes que repeler al objeto de mi investigación. No era la primera vez que me metía en la propiedad de la mansión.
Sabía del césped y los motivos de todo el patio de la Mansión mejor que de lo que conocía mi propio patio trasero. Sin embargo, había una cosa con la que no había contado: La puerta de hierro forjado estaba bloqueada. Alexander siempre la había dejado abierta, facilitando mi entrada. Y tuve que cambiar el plan.
Iba a tener que escalar la valla. Llegué y subí hasta la cima como si yo fuera parte de la expedición al Everest. Creo que tras dormir en el ataúd todas las semanas durante el día sin hacer nada por mi fuerza tenia dura la parte superior del cuerpo. Pero persevere.
Patee con mi pie la parte superior de la puerta. Una gárgola me miraba.
Me deje ir y caí con un ruido sordo. La mansión parecía estar vacía. Estaba a punto de entrar a hurtadillas en cuando escuché arrancar un coche en la puerta. La puerta se abrió y me escondí detrás de un arbusto.
El Mercedes condujo por el camino sinuoso de la entrada. Se estacionó frente a la Mansión.
Jameson salió y dos figuras surgieron de la cabina, seguidas por otra figura mas baja. ¿Era Alexander? Estaba tan oscuro que no podía distinguir a mi propio novio.
Desde una distancia segura, seguí las sombras, ya que hicieron su camino hasta dentro de la Mansión, que empezó a iluminarse con velas habitación por habitación.
Una vez más, sola. Era siempre una forastera igualitaria. En Dullsville, en la escuela, en mi propia familia, y ahora con la familia de mi novio.
Vi como el ático de Alexander se iluminaba. Supuse que Alexander estaba pintando otra vez o talvez estaba soñando en mí como yo soñaba con él.
Dos caras aparecieron de repente en la ventana. Me arroje de nuevo al arbusto que estaba enfrente de la mansión. Estire mi cuello para registrar el segundo piso. Dos caras mortalmente pálidas se asomaron a cabo de unos segundos en la ventana… como apariciones en busca de algo o alguien que habían perdido. Las caras desaparecieron y toda la habitación se oscureció.
¡Yo había visto los padres de Alexander!
23 jun 2009
1° libro de la Orden de la Academia Spence (Libba Bray)
Bueno en este tiempo q cerramos el blog yo (soy Alice) estaba reengripada asiq tube tiempo de terminar un monton de traducciones (4 jajaja)
ME ENCANTO ESTE LIBRO!!!!
la verdad esta buenisimo!!
me re-emocione y consegui terminarlo y empesar con la traduccion del 2° (Angeles Rebeldes) tengo 12 capitulos y la mitad del 13
bueno del proximo ya se esta encargando Rosalie y espero que lo tengamos pronto
nos vemos
Alice
La orden de la Academia Spence:
La primera impresion que Gemma tubo de la Academia Spence no podia ser peor. Quiza la joven estubiera afectada por la tristeza y su caracteristico mal humor, pero habia algo especialmente siniestro en aquel enorme edificio que lo asemejaba mas a una mansion de fantasmas que a la selecta institucion britanica para señoritas que debia representar. Una curiosa percepcion que no tardaria en rebelarse como el primer pasohacia un extraño
Descargar aqui
ME ENCANTO ESTE LIBRO!!!!
la verdad esta buenisimo!!
me re-emocione y consegui terminarlo y empesar con la traduccion del 2° (Angeles Rebeldes) tengo 12 capitulos y la mitad del 13
bueno del proximo ya se esta encargando Rosalie y espero que lo tengamos pronto
nos vemos
Alice
La orden de la Academia Spence:
La primera impresion que Gemma tubo de la Academia Spence no podia ser peor. Quiza la joven estubiera afectada por la tristeza y su caracteristico mal humor, pero habia algo especialmente siniestro en aquel enorme edificio que lo asemejaba mas a una mansion de fantasmas que a la selecta institucion britanica para señoritas que debia representar. Una curiosa percepcion que no tardaria en rebelarse como el primer pasohacia un extraño
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Etiquetas:
Libba Bray,
Saga La Orden de la Academia Spence
6 jun 2009
Primer capitulo de el 6° libro de la saga Vampiro Kisses: “Royal Blood” (Sangre Real) de Ellen Schreiber
Hola!!!
Otra entrada!!!!! jajaja
Ya tenemos el primer capitulo de Royal Blood (en realidad ya tenemos ocho pero como ya saben estamos con problemas de Internet)
Los queremos
Suerte y esperamos que les guste!!!
Alice, Esme y Avril
Royal Blood:
Sinopsis:
Las vacaciones de verano han terminado. Y Raven esta muy ansiosa por volver a Dullsville.
Alexander recibe inesperadamente una carta sobre la posible visita de sus padres a la ciudad.
Y una vez que ellos llegan, casi todos pudieron ver a la pareja, excepto Raven ¿Que es lo que retrasa a Alexander de presentar a Raven a sus padres?
¿Alexander podría estar escondiendo algo sobre sus padres?
Cuando Raven es finalmente invitada a la fiesta más emocionante de su vida, el próximo giro de los acontecimientos podría transformar todo su futuro con Alexander.
Descargar aquí
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Ya tenemos el primer capitulo de Royal Blood (en realidad ya tenemos ocho pero como ya saben estamos con problemas de Internet)
Los queremos
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Alice, Esme y Avril
Royal Blood:
Sinopsis:
Las vacaciones de verano han terminado. Y Raven esta muy ansiosa por volver a Dullsville.
Alexander recibe inesperadamente una carta sobre la posible visita de sus padres a la ciudad.
Y una vez que ellos llegan, casi todos pudieron ver a la pareja, excepto Raven ¿Que es lo que retrasa a Alexander de presentar a Raven a sus padres?
¿Alexander podría estar escondiendo algo sobre sus padres?
Cuando Raven es finalmente invitada a la fiesta más emocionante de su vida, el próximo giro de los acontecimientos podría transformar todo su futuro con Alexander.
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Primer capitulo de La Guía de Jessica para las Citas con el Lado Oscuro de Beth Fantaskey
Hola!!!
Actualizando con las entradas antes de que se acabe el Internet
Ya tenemos el primer capitulo de La guía de Jessica para las citas con el lado oscuro (en realidad ya tenemos cuatro pero solo pudimos subir el primero)
Esperamos que se solucioné este problema muy pronto
Los queremos
Suerte y esperamos que les gusten!!!
Alice, Esme y Avril
La Guía de Jessica para las Citas
con en el Lado Oscuro:
Sinopsis:
Los no muertos pueden realmente fastidiar tu último curso…
Casarse con un vampiro definitivamente no encajaba con los planes
de Jessica Packwood para el último curso. Pero entonces un extraño
(e increíblemente guapo) estudiante de intercambio llamado Lucius
Vladescu aparece, diciendo que Jessica es una princesa rumana
vampira y que es su prometida perdida durante mucho tiempo.
Armada con una recién encontrada confianza y una copia de Crecer
siendo un no muerto: una guía para el adolescente vampiro de citas,
salud y emociones, Jessica pasa de ser una adolescente americana
normal a ser una glamurosa princesa vampira europea. Pero cuando
una taimada animadora se fija en Lucius, Jess se verá luchando por
recuperar a su caprichoso príncipe, parar una guerra mundial vampira
y salvar el alma de Lucius de la destrucción eterna.
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Ya tenemos el primer capitulo de La guía de Jessica para las citas con el lado oscuro (en realidad ya tenemos cuatro pero solo pudimos subir el primero)
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Los queremos
Suerte y esperamos que les gusten!!!
Alice, Esme y Avril
La Guía de Jessica para las Citas
con en el Lado Oscuro:
Sinopsis:
Los no muertos pueden realmente fastidiar tu último curso…
Casarse con un vampiro definitivamente no encajaba con los planes
de Jessica Packwood para el último curso. Pero entonces un extraño
(e increíblemente guapo) estudiante de intercambio llamado Lucius
Vladescu aparece, diciendo que Jessica es una princesa rumana
vampira y que es su prometida perdida durante mucho tiempo.
Armada con una recién encontrada confianza y una copia de Crecer
siendo un no muerto: una guía para el adolescente vampiro de citas,
salud y emociones, Jessica pasa de ser una adolescente americana
normal a ser una glamurosa princesa vampira europea. Pero cuando
una taimada animadora se fija en Lucius, Jess se verá luchando por
recuperar a su caprichoso príncipe, parar una guerra mundial vampira
y salvar el alma de Lucius de la destrucción eterna.
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3 may 2009
4° y 5° libro de la saga "Vampire Kisses" de Ellen Schreiber: "Dance with a vampire" y "The coffin club"
Holi
sabemos que esto lo haviamos prometido hase mucho pero recien lo hemos terminado ahora ya que las tres estamos con evaluaciones y trabajos de la escuela y no tenemos mucho tiempo libre para redactar ni traducir los libros
como siempre esperamos que les gusten
Alice, Rosalie y Esme
"Dance with a vampire"
Sinopsis: Hay un nuevo vampiro en la ciudad. Se llama Valentine Maxwell. Raven, la chica gótica, sabe que este último intruso sólo quiere crear problemas (es el más joven de los dos hermanos vampiro que echó de Dullsville). Pero cuando su hermano Billy hace amistad con este merodeador nocturno y peligroso, las apuestas son más altas. Aunque desbordada por la emoción de la fantasía de cada adolescente por el baile de fin de curso con su novio, Raven debe hacer todo lo posible para proteger a Billy.
La personalidad de Valentine puede representar una amenaza. ¿Puede conocer los sentimientos más ocultos de Raven acerca de convertirse en inmortal por su verdadero amor, Alexander?
Descargar aqui
"The coffin club"
Sinopsis:: Es duro para Raven imaginar lo que impide a su novio nocturno de volver a Dullsville. Así que sólo hay un cosa que hacer, encontrar a Alexander. A lo largo del camino, Raven no puede resistir el sitio donde se siente como en casa, The Coffin Club (El club del Ataúd). Pero cuando se topa una puerta secreta en el club, desciende a una catatumba oculta donde la casa de bebidas se divide en Tipo A o Tipo B. Raven sospecha que uno de sus tenebrosos miembros, la vigila. Pero explorar el club es demasiado tentador, aún después de hacer frente al turbulento enemigo de Alexandre.
¿Raven podrá seguir penetrando en el submundo sin el conocimiento de Alexander? ¿Y podrá resolver el misterio del secreto que le pertenece a su verdadero amor?
Descargar aqui
sabemos que esto lo haviamos prometido hase mucho pero recien lo hemos terminado ahora ya que las tres estamos con evaluaciones y trabajos de la escuela y no tenemos mucho tiempo libre para redactar ni traducir los libros
como siempre esperamos que les gusten
Alice, Rosalie y Esme
"Dance with a vampire"
Sinopsis: Hay un nuevo vampiro en la ciudad. Se llama Valentine Maxwell. Raven, la chica gótica, sabe que este último intruso sólo quiere crear problemas (es el más joven de los dos hermanos vampiro que echó de Dullsville). Pero cuando su hermano Billy hace amistad con este merodeador nocturno y peligroso, las apuestas son más altas. Aunque desbordada por la emoción de la fantasía de cada adolescente por el baile de fin de curso con su novio, Raven debe hacer todo lo posible para proteger a Billy.
La personalidad de Valentine puede representar una amenaza. ¿Puede conocer los sentimientos más ocultos de Raven acerca de convertirse en inmortal por su verdadero amor, Alexander?
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"The coffin club"
Sinopsis:: Es duro para Raven imaginar lo que impide a su novio nocturno de volver a Dullsville. Así que sólo hay un cosa que hacer, encontrar a Alexander. A lo largo del camino, Raven no puede resistir el sitio donde se siente como en casa, The Coffin Club (El club del Ataúd). Pero cuando se topa una puerta secreta en el club, desciende a una catatumba oculta donde la casa de bebidas se divide en Tipo A o Tipo B. Raven sospecha que uno de sus tenebrosos miembros, la vigila. Pero explorar el club es demasiado tentador, aún después de hacer frente al turbulento enemigo de Alexandre.
¿Raven podrá seguir penetrando en el submundo sin el conocimiento de Alexander? ¿Y podrá resolver el misterio del secreto que le pertenece a su verdadero amor?
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