7 jul. 2009

23° capitulo de Royal Blood (Sangre Real) de Ellen Schreiber: Cuestionario de Ingles

Perdon es que vine rapido y no tengo mucho tiempo... besos
Alice
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Yo nunca había estado tan impaciente para volver a la escuela como lo estaba al día siguiente.
Parloteé sobre la mansión martirizada, maloliente, o sobre las fugas de Alexander (dependiendo mi humor) en la cafetería, gimnasia, y en los vestíbulos. El día casi volé felizmente luego de la sexta campana, hasta que alguien me paro sobre la escalera.
-Escucha, Chica Monstruo, - dijo Trevor. -Yo debería haber sabido cuando te escogí como compañera que estaba escogiendo a la inferior de un barril. Pero no comprendía cuan inferior estabas en el. Hacemos el Papel Naper hoy o me dirijo directamente a la Sra. Naper.
Yo le estaba agradecida a Trevor. Aunque yo nunca se lo dijera, me sentí confiada desde que Alexander permanecería en Dullsville.
Odiaba tener que hacer el papel, mucho más con Trevor, pero era algo que tenia que completar. Y no había ninguna razón para aplazarlo más.
-Claro, hoy está bien para realizarlo, - dije.
Trevor se sorprendió por mi respuesta positiva. Me miró con escepticismo.
-Lo sé… no vas a aparecer.
-¿Por qué haría yo eso? - Pregunté. -Es de 3° grado.
Quería encontrarme con mi Némesis en un lugar neutro. No quería que lo usara como una oportunidad para que el y su pandilla llena de snobs futbolistas me emboscaran. La plaza principal. La biblioteca. La policía…
Acordamos la plazoleta de alimentos del centro comercial.
El centro comercial de Dullsville no era probablemente diferente a cualquiera en América; tenía los mismos vestidos, zapatos, velas, perfumes, ropa, tiendas de aros, y quioscos como cualquier otro centro comercial.
Yo no estaba en un centro comercial para ratas, más bien eran tiendas de segunda para drogadictos. Pero había una cosa a la que yo no podía resistirme en ese lugar: la plazoleta de alimentos. Siempre que mi mamá o Becky me arrastraban allí durante un día de compras, me parecía a un buitre sobre un cadáver abandonado, probaba los helados, la pizza, o la comida china con palitos.
Trevor me encontró esperando con una rebanada de pizza de queso y una bebida congelada de cereza en una mesa en el centro plazoleta de alimentos.
-Finalmente te tengo para mí - dijo Trevor.
-Claramente no. - Indiqué un niño de la siguiente mesa, saludándonos como si fuéramos su familia.
-¡Hola!, - dijo el lindo niño. El pequeño me recordó a Trevor cuando él estaba el jardín el pelo perfectamente rubio, dientes perfectamente blancos, la ropa perfectamente lisa.
-Los niños son unos grandes jueces de carácter, - comentó Trevor.
-Es por eso que me saluda a mí, y no a ti.
-Voltéate, Lance. Lamento que los molestara. - la madre recogió a su hijo y lo puso del otro lado de su mesa.
Trevor mordió mi pizza.
-¡Eh, consigue tu propia pizza!
-Me enteré sobre la Mansión, - dijo él. -Te dije esto era una monstruosidad. Pudrirse. No puedo creer que andes en aquel lugar horrible. Pero tal vez es por eso que lo llamas casa.
-Tienes razón. Cuando estuve allí la semana pasada, descubrí un cuarto lleno de moscas.
-¿Y piensas que eso es genial?
-¿Por qué no? Ahora, quieres seguir hablando más sobre como la Mansión…
-No… comencemos.
Yo aún no había mirado la breve hoja del cuestionario. La plegué y la pegué en mi cuaderno inglés.
Desde luego Trevor mantuvo su hoja en una carpeta marcado como “literatura inglesa”.
-¿Vos primero? - él preguntó. -¿O yo? - No contesté. -Por favor. Déjame terminar con esto - sacó una pluma, apoyada en el final, y comenzó a leer -¿Cuándo estabas en el jardín, qué quisiste ser? - lo mire airadamente.
Recordé que el primer día de jardín tan claro como si hubiera sido ayer. Yo había contestado, “un vampiro”.
-Una princesa, - dije.
Al parecer Trevor recordó mi verdadera respuesta, también. No todos los días se tenía un compañero de clase tan extraño, como yo había sido y todavía era.
-Esto no es lo que habías dicho - me desafió él. -Dijiste, “un vampiro”.
-¿Realmente? No recuerdo. Entonces, ¿vas a escribirlo? - Pregunté preocupadamente.
Yo sabía que yo iba a estar de pie delante de mi clase e iba a decir, “quise ser un vampiro”. Trevor entonces diría, “Duh,” y el aula se llenaría de la risa de estudiantes burlones.
Trevor garabateó algo abajo sobre la hoja.
-¿Cuándo eras niño, qué te inspiró para seguir este camino? - Entonces él hizo una pausa y preguntó, -¿mirarte al espejo y que se partiera en dos?
En vez de darle una paliza, me reí… la clase de risa que se escapa de tus labios antes de que puedas contenerlo.
La clase de risita que muestra una forma diminuta de aceptación. Trevor obviamente no esperaba que yo encontrara su observación divertida. Él esperaba una lucha. Nos agrietamos y cerramos los ojos. Su mirada fija tardó un poco demasiado mucho tiempo, no de un modo espeluznante, sino como diciendo no estoy dispuesto a dejar pasar este momento.
Me sentí de una manera extraña atraída a él… pero odiaba que tuviéramos cualquier cortesía entre nosotros.
Pero sobre todo odié bajar mi guardia.
Nací así, quise decir. Quizás un psicólogo podría remontar mi deseo de ser un vampiro al pasado cuando miraba películas de Drácula con mi padre. Y cuando mi hermano nació todo cambiado. Nosferatu me acompaño durante las noches de soledad en las que ellos atendían el llanto de mi hermano nerd.
-No, - dije finalmente. -Fue cuando no vi mi reflejo.
-Excelente, escribiré eso, - dijo él. -Siguiente pregunta. ¿Todavía tienes el mismo deseo que tenías en el jardín?
-Sí, tengo dieciséis años y todavía quiero ser un vampiro, - dije sarcásticamente. Yo realmente enmascaraba mis sentimientos íntimos. De hecho, esto era exactamente lo que quería ser.
Yo sabía lo que deseaba saber la Sra. Naper. Algunas personas cambian sus metas a lo largo del camino de su vida. Y algunas personas nacen conociendo exactamente lo que quieren hacer. Yo estaba en el grupo último.
-¿Qué hacen tus padres? ¿Querrías seguir en sus caminos? - él siguió.
-¿Qué piensas? - Saqué mi papel. -Apuesto a que puedo contestar tus preguntas sin preguntarte nada. Cuando estabas en el jardín quisiste ser Superman, probablemente porque lo miraste por la TV y te gustó ser un superhéroe. Pero ahora, obviamente no quieres correr con una funda de almohada atada. Quieres ser un jugador de fútbol profesional. Pero tienes miedo de que una vez que salgas de esta pequeña ciudad, donde eres un Superman, encontrarás mejores jugadores con más velocidad y movimientos más rápidos. Y esto es aquella parte de ti que cuando haces un trabajo como este va a escribir “promotor inmobiliario”, como tu padre. Ya que tienes miedo al fracaso y no tienes el coraje para anotar lo que realmente quieres ser.
Trevor se inmovilizo y palideció como fantasma. Él estaba volando, como si por conocerlo todos estos años yo hubiera leído su alma. Yo no estaba segura si lo que acababa de hacer lo enfadaría o lo atraería más a mí. Yo no iba a quedarme para averiguarlo.
Puse la hoja en mi mochila y me marché.
Yo sólo podría imaginarme que en la pregunta sobre lo que quise hacer en el jardín, él tachó vampiro y escribió psíquica.

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