11 sept. 2009

Capítulo 3 de Cave Canem (la 1º historia de la antología First Blood) En español.




Capitulo 3
Kraas no podía seguir esperando que la policía llegue, aunque tardó más de lo que esperaba. No pasó nada con la eficacia inmediata que mostraban en la caja mágica las investigaciones policiales. Pero como él quería saber lo que tenían que decir en este primer evento de lo que podrían ser muchos, se demoró.
La caza del hombre siempre fue divertida, y fue especialmente así en ese momento, cuando su arma de elección era un cachorro. Las víctimas habían entrado en el parque después de haber cerrado como Kraas los había visto hacer antes. Se había desatado el perro del infierno y había trotado hacia adelante en medio de los mortales. Los jóvenes vieron al perro muy negro y de inmediato lo rodearon. Ya sea que la intención de acariciarlo o tomar sus bates… para que no importaba, porque el perro del infierno atacó primero. Kraas cogió el perro y corrió delante de los niños, cuyos gritos se apagaron.
Con la pequeña seguridad, escondido, Kraas regresó y se subió al árbol. Se sentía seguro para entregarse a sí mismo por un rato. El trabajo de esta noche ha sido espectacular para el perro joven y el demonio estaba lleno de orgullo y de anticipación.
Kraas respiró profundamente, disfrutando del olor de la exudación de tripas mezclada con el olor de la sangre en la brisa de la tarde caliente. Moscas en círculo se instalaron en los cuatro cadáveres en el campo de béisbol del parque. Estaban esperando a que el oficial de la valla pudiera detener el vómito para que pudieran asentarse allí.
Este es un hermoso espectáculo, Kraas peno. Una noche hermosa.
-Cuatro cuerpos, - dijo uno de los detectives. -¿Qué causó este daño?
Un técnico miró hacia arriba de donde se puso en cuclillas, con el rostro marcado con un círculo blanco en el resplandor de los reflectores del campo.
-¿Ardillas?, - sugirió. Cuando el detective miró señaló a la herida que había estado examinando. -Mira esas marcas de mordeduras. Son de algo pequeño.
-¿Mapaches rabiosos? - Alguien habló.
-¡Vamos! - El detective ladró. -No más bromas. ¡Estas personas fueron asesinadas!
-No hay que hacer conclusiones, - aconsejó el técnico. El volvió a su examen.
El detective irritado parecía que quería pelear, pero se quedó inmóvil. Él no quería contaminar la escena del crimen, suponía Kraas.
Este era un rompecabezas que había establecido para ellos. No le importaban a él, por supuesto, pero los quería como entretenimiento. Alimentar a su perro del infierno en el alma de la succión de muerte era lo que importaba. Los mortales que sufrían muchas pérdidas antes de que su hijita estuviera lista para la caza mayor. El perro que crezca fuerte y poderoso en la sangre y las almas de muchos mortales antes de que pudiera ser desatado sobre los vampiros, a continuación, los vampiros que se alimentaban de los vampiros. Y, por último…
-San Valentín. - Kraas sopló el nombre casi con reverencia, aunque en realidad se trataba de una maldición.
Algún día, pronto, el perro del infierno haría un sacrificio de la perra vieja hacia sí mismo. Sólo cuando la muerte se hiciera un gran trabajo realmente puede comenzar.

Tess ve la noticia sobre el asesinato de un podcast en la parte trasera de un autobús de camino al aeropuerto. Miró fijamente la pantalla del pequeño iPhone, en silencio pronunciando obscenidades, mundano y mágico, como no podía hacer nada para mostrar su indignación en un lugar público. Así las cosas, los otros pasajeros en la camioneta le dieron un aspecto extraño.
Ubicar un perro del infierno no era tan fácil como podría parecer, qué llega a pensar de ella, no parecía fácil y éste estaba ya en periodo de alimentación.
Los asesinatos apestaban a rituales de magia y los sacrificios humanos. Tal vez los vampiros por fin se dieron cuenta de la verdadera finalidad de los Hellhounds y estaban poniendo a sus mascotas al trabajo. Los asesinatos habían sido en Santa Bárbara y reforzaron su creencia de que estaba involucrado en la base de San Valentín en Los Ángeles.
-Pero… ¿por qué? - Susurró. Luchó contra el impulso de gritar de impaciencia. Tenía un vuelo de tres horas delante de ella antes de que pudiera empezar a encontrar respuestas. Ella tenía que conservar su energía hasta entonces.
-Yo voy a estar fuera de la ciudad por un tiempo, - dijo Dan a Olimpia, el supervisor de todos los Ejecutores de otros en el país. Ella incluso vivió en Washington, DC.
-¿Estas pidiendo permiso? - La voz de mujer rica en el extremo de la línea telefónica le preguntó. -¿O quieres un favor?
-Perceptiva, ¿no?, - Respondió.
-Yo sé lo difícil que es encontrar una niñera de mascotas. Podrías tomar unas vacaciones. ¿Cuántos años han pasado desde que te fuiste de Tucson?
-Según la ley de estos lugares…
Fui interrumpida por su risa.
-Tienes el mejor comportamiento sobre nidos y cuerdas en el continente. Cualquiera que tuviera como hobby investigar a las razas Hellhounds lo haría.
Nombrar a los Hellhounds fue la apertura que necesitaba.
-Estoy buscando una niñera de un perro. Ese es el favor por el que sospechabas que llamé. Nadie es mejor con los Hellhounds que tú. Realmente podría necesitar tu ayuda.
-Verter la adulación en un poco grueso, ¿no es así, Gladiator?
Dan se preguntó si le recordaba que una vez había sido una reina y que había sido un esclavo humilde. Pero él no podía tomarlo como ofensa, no cuando la palabra podría perfectamente ser un apodo aquí en el siglo XXI.
-¿Estás siendo más sensible? - Preguntó ella cuando él no respondió de inmediato.
Usó el tono de culpabilidad en su voz.
-Yo agradezco tu ayuda. El bebé tiene un cachorro. ¿Cuándo fue la última vez que vio a un cachorro de un perro del infierno?
-Desde que era una perra pequeña.
-Eso fue por lo menos quinientos años. - Bitch era la mascota de Olimpia.
A través de la línea, se oyó un suspiro que era a la vez anhelo y la vez exasperación.
-Necesito conseguir a Bitch de Washington para evitar algunos hombres-lobo que será en la ciudad por la organización Save the Rally de Tierra, - dijo. -Pero el plan era dirigirse a Las Vegas.
-Es más tranquilo aquí, - dijo. -Y hay un perrito. - No Enforcer, que no era débil de corazón, cuando comían los corazones de los otros vampiros para bocadillos, pero todos tenían puntos blandos que podrían ser manipulados. Como él, Olimpia era para los perros.
-Me encantan los cachorros.
-Lo sé.
-Y podríamos usar algún tiempo privado, - dijo.
No me preguntó quiénes éramos, aunque era probable que ella tuviera un nuevo compañero mortal.
-Les prometo que no será molestado, con toda la casa para sí mismo. Traiga Bitch y venga de visita. ¿Qué tan pronto pueden estar aquí?, - Agregó.
-Mi coche está ya preparado. - Ella suspiró. -Está bien, Las Vegas pueden esperar. Pon al bebé bajo un hechizo de sueño que se puede quebrar y deja una llave en el buzón de correo.
-Voy a hacer eso, - respondió. -Gracias.
Dan colgó antes de Olimpia pudiera cambiar de opinión.

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