25 dic. 2009

Del 4° al 6° capitulo de La Boda de Jessica y Lucius

bien, se que tardamos, pero de a poco vamos mejorando la rapidez xD
besos
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Capítulo 4

El castillo Vladescu podría haberme intimidado con su tamaño y su historia severa, y las paredes de piedra podrían hacerme sentir frío. Sin embargo, el comedor, donde Lucius y yo tuvimos nuestra cena previa a la boda con nuestros amigos más cercanos y la familia, parecía cálida e íntima con la gente que yo más quería en el mundo que se reunieron cerca de la larga mesa de caoba brillante, que reflejaba la luz de no menos de cuatro grandes candelabros de hierro forjado, cada uno con docenas de cirios que arrojaban una luz suave en la habitación.
A pesar de que fuéramos ambos teníamos que recibir a los invitados, Lucius fue el primero, especialmente desde que mi pequeño grupo de invitados estaban llegando tarde, gracias al reajuste de Mindy interminable de nuestros peinados, él sonrió y se acercó a nosotros cuando entramos en la habitación.
-Bienvenido, todo el mundo- nos saludó, acercándose a mi lado y deslizando mi mano en la suya, presionando las palmas de nuestras manos juntas. Se reunió con mis ojos, y vi el aprecio, el amor, que yo siempre anhelaba en su mirada. -Te ves hermosa hoy, Antanasia- dijo, mirando hacia abajo para apreciar el vestido rojo que había escogido para esa noche. Una largo y completo, vestido de seda con un diseño delicado, pero complejo, de cristales de Swarovski en el corpiño. Yo había elegido este vestido en realidad no para impresionar a Lucius, pero si en honor a mi madre biológica, que había sido conocida por usar carmesí.
-Siempre amare el rojo- agregó Lucus, alzando los ojos a mí otra vez. Aunque tenía los ojos muy oscuros, vi que brillaban con gusto, así que sabía que yo le gustaba, también. -Una vez más- él señaló, bromeando -¡Yo te quería, incluso con tu camiseta de caballo!
Compartimos una sonrisa privada en la referencia a una camiseta de la que Lucius se burlaba, y que me había puesto en la noche que él había intentado desafiar el pacto y terminar nuestro compromiso. Pero, por supuesto, no había sido capaz de evitar un destino que los dos
queríamos...
Luego se inclinó ligeramente y tomó mi barbilla en la mano y me besó en los labios, y mi corazón latía con fuerza, como siempre lo ha hecho cuando nos tocamos, me ruboricé un poco, porque mis padres estaban allí. No hace mucho tiempo, me habían humillado sólo por haberme pillado sentada en el porche con Lucius, ambos moviéndonos cerca de un beso que nunca sucedió. Cuando Lucius y yo nos separábamos, mis ojos lanzaron una mirada a mamá y papá, para poder ver mi vida adulta repentina... el hecho de que me estaba besando con un chico... un hombre... en público, aunque era sólo un saludo casto, dulce, parecía extraño para ellos, también.
Sin embargo, cuando miré a sus caras, era difícil de leer sus expresiones. Entonces, miré a Mindy, y por segunda vez esa noche, me preguntaba si agarre un destello de celos en sus ojos. En una ocasión había estado enamorada de Lucius, antes de que hubiera reconocido mis sentimientos por él...
-Ned, Dara, que bueno verlos- dijo Lucius, interrumpiendo mi especulación. Me soltó la mano y dio un paso por delante de mí para abrazar a mis padres. - Bienvenidos a mi casa.
-Es bueno verte a ti, también, Lucius - dijo mamá, cerrando los ojos y tirando de él a sí misma, sujetándolo firmemente como una verdadera madre lo haría. -Te he echado de menos.
Se abrazaron lo suficiente para saber que mi futuro marido había echado de menos a mamá, también. El hecho de que él no le respondió de inmediato me hizo pensar que Lucius, Lucius que no tenia a su madre, saboreaba el toque maternal, o tal vez estaba demasiado cerca de superarlo por la emoción al hablar.
Durante los breves meses que todos habían compartido una casa en Pensilvania, mi madre había desbloqueado definitivamente algo dentro de Lucius. Un lugar vulnerable que incluso yo no estaba realmente al tanto. Una parte de mi príncipe guerrero curtido que era sólo un niño, anhelaba el amor de un padre.
-Gracias por venir - dijo finalmente, y aunque su voz era tranquila, estaba bastante segura de que estaba lleno de sentimientos que estaba trabajando difícilmente de controlar.
Cuando mamá lo libero, se enderezó y se trasladó a mi padre, y aunque sospechaba que mi padre, incluso más que mamá, había desconfiado de Lucius durante las últimas semanas que él había vivido con nosotros, Ned Packwood nunca rechazaría un abrazo. Los dos hombres dudaron frente el uno del otro por un segundo, hasta que papá abrió los brazos y lo invitó.
-¡Ven aquí, Luc! - Luego estrechó a Lucius hacia sí mismo y le dio en la espalda cerca de cinco golpes abundantes, hasta que Lucius, riendo, se alejo de papá, señalando.
-¡Fácil, Ned! ¡Golpea duro para ser un pacifista!
Nos reímos todos, entonces, y todos a la vez que exhalaba con un casi audible zumbido y sentí que mi hombros relajados. Ni siquiera me había dado cuenta de lo tensa que había estado sobre la reunión hasta que vi que las cosas estaban bien entre ellos.
Yo sabía que mis padres estaban preocupados, tal vez con miedo. Acerca de que me casara con la realeza de los vampiros. Pero una parte de ellos siempre habían sabido que este momento podría llegar, y, fiel a sus creencias sobre la crianza de los hijos, me dejaron ir. Dejaron que fuera el adulto que habían planteado que yo fuera. Me dejaron elegir a Lucius, y llevarlo de vuelta a sus corazones.
Para ser honesta, yo dudaba que alguna vez realmente lo dejaran entrar.
Lucius fue a Mindy, que de repente parecía un poco incierta, casi nerviosa, sobre cómo actuar en un escenario tan real. O tal vez le preocupaba, la forma, de reunirse con Lucius, después de todo lo que había ocurrido en Pennsylvania.
-Umm...- Ella en realidad se comenzó a reverenciar un poco, y le tendió la mano, como si esperara que él la besara. Pero Lucius tomó suavemente la mano extendida y señaló a mi amiga en un menos vigoroso, pero acogedor, abrazo.
Habló en voz baja, también, pero le oí decir.
-Gracias, Melinda, por venir. Gracias por todo.
Se alejaron, pero Lucius le dio la mano y un apretón antes de soltarla, y vi que los ojos de Mandy brillaban. Ella había entendido todo lo que había querido decir. Gracias por insistir en que Antanasia me diera una oportunidad... Para tratar de salvarme... por estar de pie por nosotros cuando nadie más lo haría...
Volvió a mi lado, el dominio de sus propias emociones, se vio de nuevo sorprendentemente cerca de la superficie, y me coloco una mano sobre la parte baja de mi espalda, que nos conectaba como hacía a menudo cuando estábamos en público. Me encantó como siempre era sutil para mí como ahora.
Sentí el mismo instinto posesivo para él, también. Miré hacia arriba y su hermoso rostro. Y pronto estaríamos de pie ante el mundo y haciéndolo oficial...
-Tengo que disculparme- dijo, dirigiéndose a mí primero, y luego mamá, papá y Mindy. -Necesito mezclarme con nuestros clientes rumanos, como dirían los estadounidenses.
Miré a mi alrededor para darme cuenta de que varias personas, los vampiros, habían llegado al mismo tiempo nos habían preocupado. Entre ellos vi a algunos de mis familiares Dragomir, incluyendo a mi tío Dorin, la cara ya enrojecida con el calor de la sala y tal vez la copa de vino de color rojo oscuro que tenía en la mano, como dijo una historia animada a tres de mis primos.
Me volví a mirar al otro lado de la habitación, a una esquina, y vi que el tío de Lucius, Claudiu se había unido a nosotros también, y la paz que sólo había sentido al ver a mis amigos y la familia al reunirse con Lucius fue sacudida un poco.
Claudiu, hermano menor de Basilio, a quien Lucius había destruido en la misma casa donde estábamos...
Yo no estaba segura de Claudiu se presentara en una ocasión feliz. Aunque él fue uno de los ancianos que gobernó a los clanes, no hay amor perdido entre él y Lucius. Sin embargo, Lucius, siempre uno de decoro, había insistido en que lo invitáramos a él, porque al no hacerlo, lo alejaría aún más y tal vez incluso provocaría una ruptura que no se pudiera corregir.
La presencia de Claudiu en la habitación parecía bajar las velas un poco, emitiendo sombras más profundas sobre la piedra. Me quedé mirándolo, recordando que junto con el amor eterno, la obligación, la política, la intriga y la diplomacia eran parte de mi nueva vida. También sería vinculante para el mismo clan Vladescu cuando uní mi vida a la del vampiro que estaba presionando su mano contra mi espalda, me prometió
-No será largo, Antanasia.
-Iré contigo- dije, pensando que probablemente era adecuado para mí saludar a todos.
Pero Lucius me detuvo por el deslizando la mano a mi brazo y dándole un apretón tranquilizador.
-Tendrás tiempo para hablar con todo el mundo más tarde - dijo con una sonrisa. -¿Por qué no atender a nuestros visitantes americanos? ¿Asegúrate de que estén cómodos? Voy a traer a nuestros familiares para ti, que es perfectamente adecuado, dado que no son sólo derechos, sino también, por un día más, todavía técnicamente una huésped de aquí.
Le di una mirada de agradecimiento, sabiendo que probablemente era doblar un poco el protocolo que para dar a mamá, papá y principalmente dando tiempo de que Mindy resolviera antes de que nos quedáramos solas en un partido. Miré alrededor de la sala, una vez más, señalando un poco más de invitados que habían llegado y tratando de recordar quienes eran un Vladescu y quienes eran un Dragomir. No es que yo no fuera prácticamente una extraña, yo lo era para mi misma...
Por ahora.
Entonces vi a Lucius pasearse con su confianza habitual obvia hacia Claudiu y el pequeño grupo que rodeaba al hermano de Vasile, y envidiaba a mi novio por la facilidad con que se movía en los círculos del poder, el poder a veces era peligroso, al que me uniría.
Yo también me encontré admirando otras cosas acerca de Lucius. Su altura siempre impresionante, y su grueso, cabello negro, un poco más corto y más limpio de lo que normalmente se usaba, para nuestra boda, y la forma en que llevaba la oscuridad, la costumbre del traje hecho, que había elegido para esta ocasión. Tenía los hombros anchos debajo de la chaqueta, y sus piernas parecían especialmente largas y de gran alcance en un par de estrechos, pantalones de estilo europeo.
Yo estaba tan atrapada observando a Lucius que apenas escuche a papá diciendo a Mindy:
-¡Vamos, Melinda Sue! Vamos a ver si no podemos encontrar algo para beber.
A medida que avanzaban juntos, ni siquiera me percate de conseguir las bebidas para mis invitados era probablemente mi responsabilidad.
No, como ocurría a veces, casi me había fascinado por Lucius.
Mientras saludaba a Claudiu y los demás, él sonrió, por lo que sus dientes blancos, blancos como su camisa rizada, brillaron en la luz de las velas, y mi corazón dio un ritmo cardiaco. Yo no había visto ni sentido los colmillos de Lucius desde la primera noche que había completado mi transformación de mortal a vampiro. Estábamos esperando a nuestra noche de bodas para tocarlos como la otra vez, saboreando la anticipación, que era casi insoportable, dado lo cerca que estaba de mí, todos los días...
Puse mi mano sobre mi pecho, con esa sensación de mi corazón, que había empezado a correr.
-Es muy hermoso.
Mi madre me susurró en mi oído y me sacudió y luego me volví a encontrar su sonrisa, reí un poco, al saber que estaba bromeando, y su mirada que provoca a sus ojos inteligentes.
-¡Mamá!- Comencé a protestar, me ruborice por haber sido sorprendida mirando a Lucius con lo que debe haber sido evidente la lujuria. Entonces me acordé de que yo no era más una chica de secundaria, y que Lucius era casi mi esposo. Se me permite mirar. Pronto sería uno de los compañeros de mamá... una mujer casada. Yo controlaba la necesidad de confesar con mi rubor -Parece que se está haciendo aún más atractivo, para mí.
He ganado otro vistazo a Lucius y vi que estaba sonriendo ampliamente, pasándose la mano por el pelo negro mientras conversaba con su tío, actuando como si no hubiera tensión entre ellos.
-Creo que cada vez es más hermoso, también- Mamá estuvo de acuerdo.
Me tiró un poco hacia atrás, sorprendida por el comentario, y señaló que no se reía más. Ella se quedó pensativa, pero de una manera cómplice, como agregó
-Él es feliz, Jessica. Es por eso. La felicidad hace a la gente hermosa.
Le sonreí a mi madre.
-Espero que él sea feliz, mamá.
Entonces papá y Mindy se unieron a nosotros, papá llevaba una especie de jarra de peltre que nunca tuve la oportunidad para beber, porque de repente, la voz profunda de Lucius irrumpió en las discretas conversaciones que estaban teniendo lugar a nuestro alrededor cuando anunció:
-¡Por favor, todos! ¡Tomen sus lugares! La cena se servirá.
Me fui en un extremo de la mesa, tome a Lucius en el otro extremo lejano, y el resto de los invitados buscaron sus nombres en las tarjetas el lugar que les correspondía artísticamente por dispuestos cubiertos de plata ante cada silla.
Cuando todos estuvimos en nuestros asientos, me di cuenta de que había un lugar vacío, una persona desaparecida, la mano derecha de Lucius, y de mi vida, no pude recordar quién estaba destinado a sentarse allí.
Estaba distraída al preguntarme, sin embargo, un equipo de silencio, los servidores uniformados barrieron las tarjetas del lugar y los reemplazaron con menús individuales que explican las selecciones de la noche impreso a mano, la caligrafía espectacular.
Uno por uno, de los menús se deslizó por debajo de nuestras narices.
Y unos segundos más tarde, todos nosotros, los estadounidenses empezamos a reír a carcajadas.

Capítulo 5

-Lindo toque, ustedes dos -dijo Papá, sonriéndome a mí, luego a Lucius. -Muy atento.
Me reí debajo de la mesa, Lucius, también, amándolo por su consideración a mis padres, y por su gentil humor en su gesto. Su secreto, adicción de último minuto en el menú “la Cazuela de Lenteja a la Vladescu” era definitivamente una broma interior, considerando como él había despreciado la confianza de mis padres sobre granos y frijoles, y sobre todo lentejas, pero ello era también solamente una cosa agradable de incluir para ellos.
-La cazuela fue idea de Lucius -dije, ignorando la confusión sobre las caras de mis parientes vampiros. Estuve segura que todos ellos sabían que eran las lentejas, pero su importancia sobre el menú, salía bien sobre las cabezas de Vladescus y Dragomirs.
Mamá sabía que Lucius, bromeaba con ella, aunque él exactamente no había sido tímido, sobre compartir sus opiniones sobre su cocina en el pasado.
-Debería haber llamado y preguntado por mi receta personal, Lucius, -dijo ella, dándole un arco, pero cariñosa, risa. -¡Yo lo habría compartido! -Incluso desde lejos en la mesa, que estaba rodeada por dos servidores de vasos, con tallo largo con vino rojo, pude ver la diversión en los ojos de Lucius.
-¡Oh, yo no tengo problemas si te gusta eso! -Bromeó. -Vamos a ver, cómo mi cocinero maneja, esta siempre tan adaptable y persistente leguminosas por su cuenta. Siempre estoy ansioso de probar una nueva variante. -Todos a la vez, para ver a Lucius, a la cabeza de esa gran mesa, en el control del menú y la conversación, yo estaba realmente impresionada por la magnitud y la velocidad de los cambios que ocurrieron en mi vida. Menos de un año atrás, mamá tenía prácticamente a Lucius, arrastrado por la oreja, de nuestra modesta mesa del comedor y le reprendió por ser grosero con Jake, durante nuestra primera cita. Miré desde mamá a Lucius y de nuevo, pensando que nunca podría ocurrir ahora. Lucius fue mucho más allá del control de nadie. Yo vivía de forma independiente en un país nuevo, pero ¿era yo un adulto de verdad, también?
Yo me retorcía en mi silla y mire a Mindy, que me pareció pequeña y joven y todavía un poco incómoda en un grupo tan formal. Parecía estar mirando (de recelo) el casi vertiginoso, y deslumbrante, colección de platería, que se extendía ante cada uno de nosotros.
Recorrí las opciones en mi propio lugar, no estando segura de si sabía cuándo o cómo utilizar algunos de los brillantes instrumentos, cualquiera, y la confianza que he sentido cuando Lucius, había tomado mi mano, me sacudió de nuevo.
Había ejercido el poder con Lucius, en la noche que había parado la guerra de vampiros y había reclamado mi lugar, como líder del clan Dragomir. Pero yo no podía dejar de preguntarme en ese momento... ¿A quién me parezco más?
¿Lucius, estaría a gusto en el mando? O ¿Mindy, sonriendo, pero nerviosa?
¿Estaba preparada, para estar al final de esta mesa, como el príncipe ve lejos, muy a través de mí? ¿O es que todavía me parece que pertenecía al margen, un humilde invitado en mi propio partido?
Los dos sirvientes le sirvieron vino a Lucius, y a mi simultáneamente, su rendimiento en su coreografía era algo del pasado, y casi coloqué mi mano para indicar que no quería, no podía beber, vino. Luego mire rápidamente a Lucius y vi que parecía ajeno a sus servidos. Mire a mis padres, también, para su aprobación, antes de recordar que un sorbo de vino para mi era legal en Europa, y el permiso no era necesario. Más al punto, esperarían a que formara parte del brindis, aunque el sabor me hizo temblar.
Metí la mano de vuelta a mi lado, esperando que nadie se hubiera dado cuenta de mi error, viendo como el oscuro, casi negro, líquido se arremolinaba en el vaso. En la luz del fuego, se parecía mucho a otra cosa que yo quería mucho, mucho más. Ansiaba y necesitaba, en realidad.
Mis ojos se quedaron fijos en el líquido de tinta. Sangre y vino... Dos cosas que yo había probado sólo un par de veces, cada uno, ahora a punto de convertirse en parte regular de mi existencia….
Luego, por el rabillo del ojo, vi a Lucius, levantarse, y mi atención (junto con la de todos los invitados) pasó de nuevo a él, cuando levantó su propio vaso alto, para brindar por todos nosotros.
Yo sabía, cuando lo vi, que estaba disfrutando. Que estaba viendo a Lucius Vladescu, en su elemento. Sin embargo, yo también era muy consciente, de que parte de su placer deriva del hecho, de que dado quien estaba en la audiencia, incluso aún algo tan simple, como la acción de dar la bienvenida a invitados, podría ser cargada por el peligro. Que un desaire, intencionado, no deseado o simplemente percibido, podría tener graves repercusiones.
Pero, por supuesto, la presión no se mostró en el rostro de Lucius, cuando él empezó el brindis, que no sólo daba gracias a nuestros invitados por compartir una comida especial, sino que también podría, manejar con gracia y delicadeza, algún día empezar una guerra.
Mirando alrededor a mis parientes Dragomirs, y al tío de Lucius, Claudiu, quien estaba rígido en su asiento, sus largos y pálidos dedos, se deslizaban de arriba hacia abajo sobre el tallo de la copa de vino, y sentí un nudo en la garganta, como si esos dedos estuvieran alrededor de mi cuello.
Claudiu, a él probablemente le gustaría una guerra. Como un Vladescu Mayor, él había sido parte del complot, de hacer que Lucius, me eliminara en alguna noche oscura, en la cama que nosotros compartiríamos, entonces los Vladescus, podrían manejar el poder incontestado, sobre un Imperio de vampiros…
Me volví hacia Lucius, casi aterrorizada, de pronto, por mi propio futuro, y desesperada por la tranquilidad, que el poderoso príncipe-guerrero, que estaba frente a mí, presidiendo en la mesa, el me impediría algún daño.
Y la vista de Lucius me hizo tranquilizarme... durante un instante. Desde luego yo estaría a salvo sola con él, en aquella enorme cama, que él me había mostrado cuando nosotros habíamos recorrido el castillo.
Sin embargo, mis ojos volvieron a Claudiu. Pero ¿qué pasa con los momentos, en los que Lucius, no podía estar a mi lado?
Yo estaba tan preocupada, con la lucha contra el pánico creciente, que me tomó un segundo para notar, que Lucius no había comenzado aún su brindis. Ni siquiera estaba mirando a sus invitados... o a mí.
No, su atención se centró en la puerta de madera en la espalda, que chirrió sobre sus goznes abiertos de edad. Cuando la puerta se volvió más amplia y se inicio un proyecto de frío, que hizo que las velas parpadean frenéticamente en las arañas, la expresión de Lucius, cambió drásticamente, por lo que me olvidé de Claudiu y sus parcelas en secreto.
Comencé a dar vueltas en mi asiento, segura de que quien entraba en la habitación, no era sólo un criado, con una bandeja de comida o más vino. Y así como yo trenzada para ver detrás de mí, Lucius, confirmó mi sospecha, de que alguien importante, se ha sumado a la fiesta.
-A pesar de que llega deplorablemente retrasado -Lucius anunció, cuando ya habia dado mi primer vistazo del pasado, invitados que llegan tarde. -¡Les pido a todos, qué le den la
bienvenida, a mi primer y único hermano!

Capítulo 6

¿Hermano? Por un segundo, la palabra me cogió fuera de guardia, y yo tuve un
flash de la traición, la certeza de que Lucius, había mantenido algo importante,
un gran secreto, oculto de mí. Él no tenía un hermano...
Me quedé sorprendida, también, por la apariencia de nuestros resultados del
nuevo, mientras se dirigía en nuestro medio, haciendo una línea recta hacia
Lucius.
El resto de nosotros, estábamos en traje formal. Incluso mi padre, quien solía llevar la decrépita remera, que abogaba por causas, que nadie había pensado en diez años, estaba en un traje. Pero el hombre, que paseaba la longitud de la sala, sonriente, como no se dio cuenta, que estaba haciendo una escena, tenía un par de pantalones cortos y una sucia camiseta amarilla, que anunciaba, una tienda de surf de playa de Venecia. Una camisa que parecía peor que la mayoría de papá...
Al pasar por la mesa, la luz de las velas se reflejaba en un brillante, pelo castaño largo, que se ceñía con una coleta suelta, con lo que parecía un cordón de zapato de cuero viejo. Pelo que fue quizás demasiado brillante, como que necesitaba un lavado.
Me di cuenta de un sonido familiar, mientras caminaba, y miró a sus pies, donde descubrí un par de caucho negro... ¿Flip flops?
Me elevé de mi asiento, inciertamente, y me di vuelta hacia Lucius, queriendo algún tipo de explicación, aún en mi shock, mitad esperando, de mi príncipe vampiro impecablemente amanerado, a ser muy disgustado. Si este realmente era su hermano, la llegada tarde… la ropa descuidada… ellos eran irrespetuosos.
Pero cuando vi la cara de Lucius, me di cuenta de que no parecía enojado.
Por el contrario, fue también una sonrisa de oreja a oreja, dejando la de vidrio y haciendo a un lado su silla, con el fin de paso hacia el recién llegado.
¿Qué...?
Miré a mis padres y a Mindy, que también parecían confusos, y avergonzados de ser capaz de hacer nada más, que ofrecerles un desconcertado a encogerse de hombros, a mí misma.
Aún de pie, torpemente, me giré de nuevo a Lucius, justo a tiempo para verlo extender un apretón de manos, al tipo al que había llamado hermano, que a su vez, apretó la mano de mi futuro marido, antes de tirar de él, en el mismo tipo masculino, palmadas en la espalda, abrazo, que Lucius, había compartido con mi papá.
No fue sino hasta, que Lucius, agarró el extranjero por los hombros y lo giró hacia nosotros, pude ver que compartían sonrisas casi idénticas, los dientes blancos y relucientes de la nobleza Vladescu, me di cuenta, de quien era esta persona en realidad. Era casi, como que estaba pensando las palabras que habló como Lucius, anunció, sin dejar de sonreír.
-Este surfista, que se atreve a unirse a nosotros, tarde, y en la vestimenta inadecuada como es, casi me avergüenza admitirlo, mi mejor hombre. - Me hundí en mi asiento, todavía sin poder creerle a mis ojos.
Ese... ese... era el legendario, ¿Raniero Vladescu Lovatu?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

perdona pero donde estan los primeros capitulos del libro????

Persefone dijo...

el primero aca:
http://traduccionesdelibrosvampiricos7hale.blogspot.com/2009/10/1-cap-de-el-2-libro-de-la-guia-de.html
y el segundo y el tercero aca:
http://traduccionesdelibrosvampiricos7hale.blogspot.com/2009/10/2-cap-de-la-boda-de-jessica-y-lucius.html

Persefone dijo...

el primero aca:
http://traduccionesdelibrosvampiricos7hale.blogspot.com/2009/10/1-cap-de-el-2-libro-de-la-guia-de.html
y el segundo y el tercero aca:
http://traduccionesdelibrosvampiricos7hale.blogspot.com/2009/10/2-cap-de-la-boda-de-jessica-y-lucius.html