28 dic. 2009

Capitulo 10 de La Boda de Jessica y Lucius

el cap 10 xD

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Capítulo 10
El camino era escarpado, tallando bruscamente por encima de la ladera, era aun más alto de lo que he estado en los Cárpatos, sin embargo, y me agarro fuertemente de la mano de Lucius, quedándome sin aliento a pesar de que estábamos caminando lentamente. El terreno era pedregoso aquí, y los árboles tenían troncos más chicos. El aire, sí, es más fino, haciendo que la subida sea aún más difícil.
Incluso Lucius, que está en forma y que fue criado en estas montañas, parece respirar un poco más difícil. Es de noche y no estamos hablando, demasiado ocupados en mantener el equilibrio, y en el silencio puedo oírlo inhalar y exhalar con ritmo constante a mi lado.
Y luego el silencio de aquel lugar se rompe por alguien (o algo) muy cerca, pero oculto a la vista. Su pie pasa, moviéndose rápidamente en la dirección de enfrente, resbalándose y deslizándose por la montaña y las rocas se desprenden y caen hacia el valle que esta debajo.
Lo que paso parece grande... o tal vez hay más de uno de ellos...
Aplasto los dedos de Lucius con los míos, tirándonos a ambos a una parada, y pregunte en voz baja, con alarma apenas disimulada:
-¿Lucius? Se esta haciendo tarde... - miro a lo lejos en busca de formas o sombras en la dirección de ese crujido siniestro. -¿Piensas que deberíamos volver mañana?
Sé que no es necesario recordarle que osos y lobos (y las personas que destruyen a los vampiros) en estas montañas. Estoy segura de que entenderá porque me estaba poniendo nerviosa.
El sonido de los pasos se hacia más débil, arrastrado por el viento creciente, pero eso no me tranquiliza... hasta Lucius que estaba medio paso adelante, que nos guiaba en el camino del que había perdido la pista, gira y pregunta suavemente:
-¿Yo dejaría que te pasara algo, Antanasia? ¿ Permitiría incluso verte tropezar?
Esa era una pregunta que sabia que probablemente siempre estará con nosotros, considerando como nuestro compromiso del uno al otro empezó... y casi terminó. Teniendo en cuenta quien ES Lucius.
Aunque en mi corazón sepa que la repuesta siempre será no (que él nunca dejaría que me pasara nada) estoy también bastante segura que nunca olvidaremos, tampoco, que podría haber pasado aquella noche cuando Lucius me tomo como el primer prisionero de nuestra guerra familiar.
En ese momento cuando la estaca (la estaca que fallo) rodó hacia el fuego... eso siempre estará con nosotros.
A veces pienso que las preguntas de Lucius sobre mi confianza hacia él eran más para tranquilizarlo que para saber si creo lo suficiente en su amor para poder tranquilizarme de que no tengo nada que temer cuando estoy con el...
Cuando intento encontrar sus ojos negros en la oscuridad creciente, el viento se precipita hacia el valle de nuevo, se estrelló contra nosotros, y casi pierdo el equilibrio en la gran pendiente, y desde luego que él estaba allí para estabilizarme, apretando mi brazo con su mano libre.
Cuando consigo mi equilibrio, estamos de pie allí durante un segundo cara a cara, y olvido mis miedos, porque quiero tan desesperadamente que me bese, justo en ese momento. Cada vez estamos más cerca, y solos, y puedo oler su piel, sentir sus manos sobre mí, quiero sentir sus labios sobre los míos, también...
Pero Lucius tiene otros proyectos... un destino en mente.
-Vamos, - dice, sonriendo por que él sabe que su pregunta sobre la confianza fue contestada... probablemente por la mirada en mis ojos, que son más claros que los suyos, y sin duda fácil de leer por el brillo de la luna creciente. Estoy segura que el podía ver lo que yo pensaba, y aunque nosotros a menudo cada uno podíamos ver los sentimientos de cada uno, a veces todavía me avergonzaba un poco que mi amor por él estaba tan abiertamente manifiesto, en mis ojos. Esto todavía me parece extraño, estar tan expuesta que, cuando Lucius (entrenado desde su nacimiento para estar cerrado, invulnerable) a veces es difícil de leer, hasta para mí.
Comenzamos a andar otra vez, Lucius redujo su marcha, porque el terreno es cada vez más complicado y el aire se hacia cada vez más delgado para mis pulmones, acostumbrados a la vida cerca del nivel del mar en el sur de Pennsylvania.
Mis ojos miraban hacia abajo, porque no quiero depender completamente de Lucius para protegerme de las caídas, y el suelo se levanto delante de mí, cuando tomamos el camino a través del afloramiento de rocas enormes que he llegado a conocer como Cárpatos.
Estoy tan enfocada en la tierra bajo mis pies que pierdo la pista de todo alrededor de mí, incluyendo el tiempo, y me sorprendo cuando Lucius se detiene de repente y me aprieta la mano, señalando que debería dejar de caminar y levantar la cara para mirar por delante.
Y cuando lo hago, me enfrento a... nada.

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